- No hay duda de que hoy es mi día de suerte, me ha tocado la putita buenorra y su amiga mirona - él siguió empalando a Bea mientras yo no podía dejar de masturbarme mirándoles. De repente los gritos de Bea dejaron de oírse, había clavado su cara en el colchón y mordía las sábanas dejando su culo en pompa para las embestidas que le estaban dando - Vaya culazo que te gastas guarra, estás buenísima - seguía azotándola y desde donde yo estaba se podía ver que empezaba a tener el culo rojo - Vaya culo joder, es tremendo. - Puedes hacer con el lo que quieras, fóllame fuerte - le decía Bea dejando de morder las sábanas por un momento. - Me encantaría reventártelo - decía él fuera de si también. - Si, rómpeme el culo si quieres, puedes hacerme lo que te apetezca - le dijo ella. Yo ya me había

