Tuve algunos sueños bastantes calientes y al despertarme mi cabeza estaba llena de las imágenes de Bea siendo follada por aquel pollón, estaba otra vez caliente y no podía pasar el día así, lo mejor sería quitarme las ganas lo antes posible. Miré la hora y vi que eran casi las 10, no era muy temprano así que podría contar con Pedro para ello. Retiré las sábanas y vi su polla con un tamaño bastante considerable, no se podía decir que estuviera empalmado como muchas mañanas pero iba camino de ello. Me acerqué y gateando por la cama metí su puntita en mi boca. No tardé en sentir como el empezaba a gemir. - Mañana sin falta compro una botella de esas. - No enciendas lo que no puedas apagar - le dije sonriendo mientras dejaba de chupársela y me sentaba de nuevo sobre él metiéndome su v***a.

