Marta gemía mientras su novio se perdía entre sus piernas. -Hazle una buena paja cochina.- Dijo de una forma vulgar pero erótica en su tono. De nuevo, aproveché el momento para volver a situar mi mano sobre el muslo de Sandra, para lentamente ir retomando el camino a su coño. Laura colocó ambas manos sobre la polla de Oscar. Las movía un tanto descoordinada haciendo un intento de paja. Aún así Oscar lo disfrutaba, que se limitaba a suspirar. De pronto sentí la mano de Sandra también en mi muslo, siguiendo el mismo camino. Cuando toqué su coño estaba completamente mojada. Me gustaba verla con la cara llena de corrida y su pelo alborotado por las sacudidas previas. Ella también llegó rápidamente a mi coño, y comenzó a pasar sus dedos entre mi bello púbico. -Creo que voy a necesitar algo má

