—Vale...-— supuse que si quería contarme algo así tendría un buen motivo. —Necesitamos un humano.—abrí los ojos sorprendida, y dejé el café en la mesa. —¿Qué quieres decir con esto?— crucé los brazos sobre el pecho.  —Oh...— se puso la mano en la nuca repentinamente incómodo.— No pretendía insinuar nada, solo quise que lo supieras.— aún le miraba con los ojos entrecerrados. —Vale...—probablemente querría saber más, pero no en este momento.— ¿La directora es tu madre? —Claro que no.— me di cuenta de que si era tan viejo como decía ser, también era imposible que la señora Gunner fuese su madre biológica, su humanidad era demasiado obvia.— Ella me adoptó hace un par de años.— apoyé la cabeza sobre mi mano para escuchar atentamente.—No suelen tardar mucho en elegirme,— sabía porqué, él

