queridos lectores. Durante gran parte de mi vida he soñado con ser escritora. Comenzó cuando era sólo una niña. Recuerdo los primeros días de mi escritura, cuando empecé a reconocer el poder de las palabras. De los poemas a los relatos cortos, empecé a encadenar palabras, creando poco a poco mi arte. Ya entonces me di cuenta de que las palabras podían resonar profundamente con la experiencia de los demás, y de lo gratificante que podía ser. Cuando me hice mayor, empecé a escribir más. Llené un diario tras otro de poesía y relatos cortos y historias que pasaba por mi cabeza. Pasaba cada momento libre escribiendo en servilletas y hojas de cuaderno rotas, cualquier pensamiento que se me ocurriera. No tenía miedo de compartir mi trabajo con los demás y parecía que nunca dejaría de escribir.

