.:. CHAPTER FOURTEEN .:.
( SIRIUS AND THE FIRE )
HARRY ENCONTRÓ A LYRA SENTADA muy cerca del lago n***o.
-¡Hey! -saludo Harry en un susurro apenas audible mientras se sentaba a su lado.
Lyra se dio vuelta rápidamente para mirar al chico, cualquier rastro de calma que tenia ya no estaba.
-¡Harry! -chilló- Lo siento muchísimo, no sabia que Tony iba a hacer eso, nisiquiera sabia que el gustaba de mi.
-No me sorprende que el gusto de ti -dijo Harry jugando con el borde de su tunica.
-¿Que quieres decir? -preguntó Lyra.
-Eres perfecta, Lyra -la rubia solto una risa- Para mi eres realmente perfecta. Tengo suerte de tenerte a mi lado.
-¿No vas a terminar conmigo? -dijo la ojigris sorprendida.
-¿Por que piensas eso? -preguntó Harry- Yo vi como Perluzzo te beso, tu no a él.
Lyra suspiro y se acostó en la tierra, Harry copió su ejemplo.
-Solamente quiero que me digas la verdad en algo.
-¿Cuando no digo la verdad? -preguntó de forma burlona tratando de aligerar el ambiente.
El chico Potter giro su cabeza para mirar a la rubia.
-¿El beso... el beso que el te dio... te gusto?
Lyra nego rápidamente y busco la mano de Harry.
-Los unicos besos que me gustan son los tuyos.
Harry sonrio y le dejo un beso en el cuello. La rubia cerro los ojos con satisfacción.
-Hazlo de nuevo -ordeno.
-¿Que cosa? -se burlo el chico dejando otro beso en el cuello de Lyra.
La ojigris solto el agarre de la mano de Harry y se subio arriba del azabache con cuidado de no aplastarlo.
-No me provoques, Potter -dijo sonriendo mientras se inclinaba para dejar un beso en los labios de su novio.
Harry sonrio y puso ambas manos en la cintura de la chica.
Lyra parecio recordar algo y se alejo un poco para poder ver bien la cara del chico.
-¿Por que me estabas evitando? -preguntó levantando una ceja.
-Pense que estabas enojada conmigo por no ir contigo cuando me lo pediste -informó- Y además sabia que si hablabamos tu me ibas a terminar convenciendo de no ir a los castigos de Umbridge y no queria demostrarle el poder que tiene en mi.
-Esa vieja arpía -se quejo la rubia parandose y estirando su mano para que Harry la tomara- ¿Como esta tu mano?
-Mucho mejor -informó tomando la mano de Lyra.
Ambos entraron al castillo bajo la mirada atenta de algunos alumnos. Lyra podia jugar que escucho a alguien decir «Ella lo engañó y él es un pobre estúpido», pero Harry mantuvo su agarre firme y le sonrio de forma tranquilizadora.
-¿Que te ha dicho Minnie? -preguntó Lyra mientras se dirigían a la torre de Gryffindor.
-No mucho en realidad -informo Harry atrayendo a la chica más cerca de él- Me pidió que le explica lo que habia ocurrido y al final no me castigo, aunque creo que no lo hizo porque fue un tema que incluía a su alumna favorita -dijo bromeando antes de dar la contraseña a la dama gorda para poder entrar a la sala común.
Pasaron todo el domingo en la sala común, rodeados de libros, mientras a ratos la estancia se llenaba de alumnos y otras veces se quedaba vacía. Hacía un día bonito y despejado, y la mayoría de sus compañeros de Gryffindor estuvieron al aire libre, en los jardines, disfrutando de lo que bien podía ser uno de los últimos días soleados del año.
-Mira, creo que deberíamos intentar hacer más deberes durante la semana -le comentó a Harry a Ron.
-Sí -respondió Ron- Oye, ¿por qué no pedimos a Hermione que nos deje echar un vistazo a sus trabajos?
-No -decidió Harry- Sabes perfectamente que no nos dejará copiar.
-Pueden copiar el mio -informó Lyra sin levantar la vista del libro que estaba leyendo- Por lo menos se que el de astronomía esta bien, yo diria que excelente.
Harry y Ron aceptaron gustosos el trabajo de Lyra. A las once y media. Hermione se les acercó bostezando.
-¿Ya han terminado?
-Si -informó Harry regalandole una sonrisa a la rubia con complicidad- Solamente nos falta el de McGonagall...
-Ron, ¡mira!
Hermione señalaba la ventana más cercana. Una bonita lechuza se había posado en el alféizar y miraba a Ron.
-¿No es Hermes? -preguntó Hermione, asombrada.
-¡Vaya, sí! -exclamó Ron- ¿Para qué me habrá escrito Percy?
Fue hacia la ventana y la abrió, y Hermes entró en la habitación, aterrizó sobre la redacción de Ron y extendió la pata en la que llevaba atada una carta. Ron cogió la
carta y la lechuza se marchó sin perder tiempo, dejando huellas de tinta en el dibujo que el chico había hecho de la luna Ío.
-Sí, es la letra de Percy -observó Ron- ¿Qué creéis que será?
-Viniendo de tu hermano seguro que nada bueno -dijo Lyra.
-¡Ábrela! -le ordenó Hermione con impaciencia, y Harry asintió con la cabeza.
Ron desenrolló el pergamino y empezó a leer. Cuanto más avanzaba, más ceñuda era su expresión. Después, cuando con aspecto indignado terminó la lectura, les pasó la carta a Harry, Lyra y a Hermione.
Cuando la rubia vio que la carta era larguísima se tiro en el sillón sin ganas de leer lo que habia escrito Percy.
-Si dice algo interesante me dicen -informo tomando nuevamente su libro sobre criaturas.
-Bueno, el prácticamente le pide a Ron que se aleje de Harry y de ti -informo Hermione.
Lyra rápidamente le saco la cartas de las manos para buscar donde estaba escrito su nombre y leer.
«Tienes que saber Ron, que es importante para tu futuro que no te juntes con Lyra Black. Como ambos ya sabemos, es la hija de Sirius Black y para tu futuro va a ser conveniente que no te relacionen con la hija de un fugitivo.»
-Bueno -dijo Harry llamando la atención de Lyra- si quieres... ¿Cómo era?... ¡Ah, sí! «Cortar los lazos» conmigo, te juro que no me pondré violento.
-Si yo me voy a poner violenta Ronald Bilius, tu hermano se puede ir bien al infierno.
-Dámela -le pidió Ron tendiéndole una mano, la rubia le dio la carta- Es un completo... -añadió entrecortadamente mientras rompía la carta de Percy por la mitad- absoluto... y rematado... imbécil -y
los arrojó al fuego- Démonos prisa, hemos de terminar esto antes del amanecer -le dijo con brusquedad a Harry.
Hermione miraba a Ron con una extraña expresión en la cara.
-Dámelas -dijo de pronto.
-¿Qué? -se extrañó Ron.
-Dámelas, las repasaré y las corregiré -afirmó.
-¿Lo dices en serio? ¡Oh, Hermione, eres nuestra salvación! -exclamó Ron- ¿Qué puedo...?
-Puedes decir esto: «Prometemos que nunca volveremos a dejar nuestros deberes para el último momento» -recitó ella tendiéndoles ambas manos para que le entregaran las redacciones, aunque con aire divertido.
-Yo sigo que Herms merece un beso -dijo la rubia sonriendo mientras Harry apoyaba su cabeza en el regazo de la chica.
Ya era más de medianoche, y en la sala común sólo estaban ellos tres y
Crookshanks y Apolo que tenia apoyada su cabeza en las piernas de Harry. Lo único que se oía era el rasgueo de la pluma de Hermione mientras tachaba frases aquí y allá, y el ruido que hacía al pasar las páginas de los libros de consulta que había esparcidos sobre la mesa cuando buscaba algún dato en ellos.
Lyra habia dejado caer su cabeza en el sillón, tenia los ojos cerrados pero aún se mantenía despierta.
-Bueno, ya puedes pasarla a limpio -dijo dijo Hermione- luego añade las conclusiones que he redactado yo.
-En serio, Hermione, eres la persona más maravillosa que he conocido jamás -repuso Ron con timidez- y si vuelvo a ser maleducado contigo...
-¿Pueden besarse ya? -preguntó Lyra en un susurro que fue solamente escuchado por Harry que estaba disfrutando de las caricias en el pelo que la chica le estaba haciendo.
-... sabré que vuelves a ser el de siempre -terminó Hermione- Harry, la tuya está bien, excepto este trozo del final.
Con pesar Harry se había levantado del sillón y Lyra abrio los ojos para ver que se arrodillo frente a las llamas.
-Harry -dijo Ron, desconcertado- ¿Qué haces ahí?
-Acabo de ver la cabeza de Sirius en el fuego -explicó Harry.
La sola mención de Sirius hizo que Lyra se levantara rápidamente del sillón para ponerse al lado de su novio.
-¿La cabeza de Sirius? -repitió Hermione- ¿Como aquella vez que quería hablar contigo durante el Torneo de los tres magos? Pero no creo que vaya a hacerlo ahora, sería demasiado... ¡Sirius!
La chica dio un grito ahogado y se quedó mirando el fuego mientras Ron soltaba la pluma. En medio de las llamas, efectivamente, estaba la cabeza de Sirius, con el largo y oscuro cabello enmarcando su sonriente rostro.
-Empezaba a pensar que subirían a acostarse antes de que se hubieran
marchado los demás -dijo- He venido a vigilar todas las horas.
-¿Has aparecido en el fuego hora tras hora? -le preguntó Harry conteniendo la risa.
-Sólo unos segundos, para comprobar si había moros en la costa -Sirius miro a Harry y a Lyra y sonrio pensando que ya habian solucionado sus problemas- ¿Como estas cachorrita? Estas más linda que la ultima vez que te vi, obviamente sacaste mis buenos genes.
Lyra sonrio.
-Genial, pá -informo- Creo que tienes que cortarte un poco el pelo...
-Lo voy a tener en cuenta, cariño -dijo Sirius soltando una risa- Bueno, será mejor que nos demos prisa, por si alguien nos molesta. Escuchame cachorrita, si esa profesora te hace algo de nuevo tienes que defenderte, no importa que, no dejes que pase sobre ti y si te sigue molestando voy a ver la forma de hacerle la vida un fierno... Ahora dejame ver tu cicatriz Harry, ya sé que no tiene ninguna gracia que te duela, pero no creemos que sea algo por lo que debamos preocuparnos. El año pasado te dolía continuamente, ¿no?
-Sí, y Dumbledore dijo que sucedía cada vez que Voldemort sentía una intensa emoción -explicó Harry- Quizá sólo se tratara de que Voldemort estaba..., no sé, muy enfadado o algo así la noche de mi castigo.
-Bueno, ahora que ha regresado, es lógico que te duela más a menudo -afirmó Sirius.
-Entonces, ¿no crees que tenga nada que ver con el hecho de que la profesora Umbridge me tocara mientras estaba cumpliendo el castigo con ella? -inquirió Harry.
-¿Te toco? -preguntó Lyra riendo y Harry puso los ojos en blanco cuando escucho que Sirius también se reia. Eran tal para cual.
-Lo dudo -dijo Sirius cuando termino de reir- No la conozco personalmente, pero sé la fama que tiene y estoy seguro de que no es una mortífaga.
-Pues es lo bastante repugnante para serlo -opinó Harry.
-Sí, pero el mundo no está dividido en buenas personas y mortífagos -aclaró
Sirius con una sonrisa irónica- De todos modos, ya sé que es una imbécil. Deberían oír a Remus hablar de ella.
-¿Que le hizo a Lunatico esa vieja loca? -preguntó Lyra preocupada.
-Hace dos años ella redactó el borrador de una ley antihombres lobo, y por culpa de esa ley, Remus tiene muchos problemas para conseguir trabajo.
-¿Qué tiene contra los hombres lobo? -preguntó Hermione, enojada.
-Supongo que miedo -contestó Sirius- Por lo visto odia a los semihumanos; el año pasado hizo una campaña para reunir a toda la gente del agua y etiquetarla. Imaginense, perder el tiempo y la energía persiguiendo a la gente del agua, cuando hay tantos sinvergüenzas sueltos, como Kreacher.
Lyra puso los ojos en blanco pero aún asi sonrió.
-Bueno, ¿qué tal son las clases con Umbridge? -dijo Sirius- ¿Qué hace, los entrena a todos para exterminar híbridos?
-No -contestó Harry- ¡No nos deja hacer magia!
-Lo único que hacemos es leer esos estúpidos libros de texto -añadió Ron.
-Si, Lyra me conto -recordo el mayor de los Black- Según hemos sabido por las fuentes que tenemos en el Ministerio, Fudge no quiere que reciban entrenamiento para el combate.
-¿Entrenamiento para el combate? -repitió Harry, incrédulo- ¿Qué piensa que hacemos aquí, formar una especie de ejército mágico?
-Eso es exactamente lo que piensa que hacen -confirmó Sirius- o, mejor dicho, eso es exactamente lo que teme que hace Dumbledore: formar su ejército privado, con el que podrá enfrentarse al Ministerio de Magia.
-Es la cosa más estúpida que he oído en mi vida, incluidas todas las tonterías que dice Luna Lovegood -dijo Ron.
-Entonces ¿no nos dejan aprender Defensa Contra las Artes Oscuras porque Fudge teme que utilicemos los hechizos contra el Ministerio? -preguntó Hermione, furiosa.
-Exacto -afirmó Sirius- Fudge cree que Dumbledore no se detendrá ante nada con tal de alcanzar el poder. Cada día que pasa está más paranoico con él. Sólo es cuestión de tiempo que dé la orden de detenerlo bajo alguna acusación falsa.
-¿Sabes si mañana va a salir algo sobre Dumbledore en El Profeta? Percy, el hermano de Ron, dice que sí...
-No lo sé -repuso Sirius- No he visto a nadie de la Orden en todo el fin de
semana; andaban todos muy ocupados. Hemos estado solos Kreacher y yo... -la voz de Sirius tenía un claro deje de amargura.
-Entonces ¿tampoco has tenido noticias de Hagrid?
-Ah... -dijo Sirius- bueno, ya tendría que haber vuelto, nadie sabe con certeza qué le ha pasado. Pero Dumbledore no está preocupado, así que no se pongan nerviosos. Estoy seguro de que Hagrid está bien.
-¿Cuándo es su próxima excursión a Hogsmeade? Se me ha ocurrido que ya que nos salió bien lo del disfraz de perro en la estación, podríamos...
-¡NO! -saltaron Harry y Hermione a la vez, gritando.
Lyra bufo por lo bajo, la idea de ver a su padre de nuevo se le hacia genial.
-Sirius, ¿acaso no lees El Profeta? -le preguntó Hermione.
-¡Oh, El Profeta! -exclamó Sirius- Les encantaría saber por dónde ando, pero en realidad no tienen ni idea...
-Creemos que esta vez sospechan algo -intervino Harry- Algo que comentó
Malfoy en el tren, utilizando la palabra «perro», nos hizo pensar que sabía que eras tú, y su padre estaba en el andén, Sirius, ya sabes, Lucius Malfoy, así que sobre todo no te acerques por aquí. Si Malfoy vuelve a reconocerte...
-De acuerdo, de acuerdo -repuso Sirius- Sólo era una idea, pensé que te gustaría que nos viéramos.
-A mi me encantaria -se quejo la rubia.
-¡Claro que me gustaría, pero no quiero que vuelvan a encerrarte en Azkaban! -aclaró Harry.
Hubo una pausa durante la cual Sirius se quedó mirando a su ahijado desde el fuego, frunciendo el entrecejo.
-No te pareces a tu padre tanto como yo creía -comentó entonces con frialdad- Para James, el riesgo habría sido lo divertido.
-Mira...
-Bueno, tengo que marcharme. Oigo a Kreacher bajando por la escalera -dijo Sirius- Me voy a cortar el pelo -le informó a su hija sonriendole con ternura cuando la miro- Cuidate y hazle saber a todos que nadie se mete con un Black, te amo cachorrita.