.:. CHAPTER FIFTEEN .:.
( TROLL )
CREYERON QUE A LA MAÑANA siguiente tendrían que repasar El Profeta de Hermione de arriba abajo para encontrar el artículo que Percy mencionaba en su carta. Sin embargo, cuando la lechuza que se lo había llevado acababa de levantar el vuelo desde la jarra de leche, Hermione soltó un grito ahogado y puso el periódico sobre la mesa para enseñar a sus amigos una gran fotografía de Dolores Umbridge que lucía una amplia sonrisa en los labios y pestañeaba lentamente bajo el siguiente titular:
EL MINISTERIO EMPRENDE LA REFORMA EDUCATIVA Y NOMBRA A DOLORES
UMBRIDGE PRIMERA SUMA INQUISIDORA
-¿La profesora Umbridge «Suma Inquisidora»? -repitió Harry, desconcertado- ¿Qué significa eso?
-¿Que va a sumar? -preguntó Lyra.
Hermione leyó en voz alta:
Anoche el Ministerio de Magia tomó una decisión inesperada y aprobó una nueva ley con la que alcanzará un nivel de control sin precedentes sobre el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.
«Hace tiempo que el ministro está preocupado por los sucesos ocurridos en Hogwarts —explicó el asistente del ministro, Percy Weasley—. Y el paso
que acaba de dar ha sido la respuesta a la preocupación manifestada por muchos padres angustiados respecto a la orientación que está tomando el
colegio, una orientación con la que no están de acuerdo.»
No es la primera vez en las últimas semanas que el ministro, Cornelius
Fudge, utiliza nuevas leyes para introducir mejoras en el colegio de magos.
Recientemente, el 30 de agosto, se aprobó el Decreto de Enseñanza n.° 22 para asegurar que, en caso de que el actual director no pudiera nombrar a un candidato para un puesto docente, el Ministerio tuviera derecho a elegir a la persona apropiada.
«Así fue como Dolores Umbridge ocupó su actual puesto como profesora en Hogwarts —explicó Weasley anoche—. Dumbledore no encontró a nadie para impartir la asignatura de Defensa Contra las Artes Oscuras… y por eso el ministro nombró a Dolores Umbridge, lo que ha constituido, por supuesto, un éxito inmediato…»
-¿Que ha sido QUÉ? -saltó Harry.
-Espera, aún hay más -dijo Hermione, apesadumbrada.
«… por supuesto, un éxito inmediato porque ha revolucionado por completo el sistema de enseñanza de dicha asignatura y porque así proporciona al ministro información de primera mano sobre lo que está pasando en Hogwarts.»
El Ministerio ha formalizado esta última función con la aprobación del
Decreto de Enseñanza n.° 23, que crea el nuevo cargo de Sumo Inquisidor de Hogwarts.
«De este modo se inicia una emocionante nueva fase del plan del ministro para poner remedio a lo que algunos llaman el "descenso de nivel" de Hogwarts —explicó Weasley—. El Inquisidor tendrá poderes para supervisar a sus colegas y asegurarse de que su trabajo alcance el nivel requerido. El ministro ha ofrecido este cargo a la profesora Umbridge, además del puesto docente, y estamos encantados de anunciar que ella lo ha aceptado.»
Las nuevas medidas adoptadas por el Ministerio han recibido el entusiasta apoyo de los padres de los alumnos de Hogwarts.
«Estoy mucho más tranquilo desde que sé que Dumbledore estará sometido a una evaluación justa y objetiva —declaró el señor Lucius Malfoy, de 41 años, en su mansión de Wiltshire—. Muchos padres, que queremos lo mejor para nuestros hijos, estábamos preocupados por algunas de las descabelladas decisiones que ha tomado Dumbledore en los últimos años y nos alegra saber que el Ministerio controla la situación.»
Entre esas «descabelladas decisiones» están sin duda los controvertidos
nombramientos docentes, anteriormente descritos en este periódico, que incluyen al hombre lobo Remus Lupin, al semigigante Rubeus Hagrid y al engañoso exauror Ojoloco Moody.
Abundan los rumores, desde luego, de que Albus Dumbledore, antiguo Jefe Supremo de la Confederación Internacional de Magos y Jefe de Magos del Wizengamot, ya no está en condiciones de dirigir el prestigioso Colegio Hogwarts.
«Creo que el nombramiento de la Inquisidora es un primer paso hacia la garantía de que Hogwarts tenga un director en quien todos podamos
depositar nuestra confianza», afirmó una persona perteneciente al Ministerio.
Dos de los miembros de mayor antigüedad del Wizengamot, Griselda Marchbanks y Tiberius Ogden, han dimitido como protesta ante la
introducción del cargo de Inquisidor de Hogwarts.
«Hogwarts es un colegio, no un puesto de avanzada del despacho de Cornelius Fudge —afirmó la señora Marchbanks—. Esto no es más que otro lamentable intento de desacreditar a Albus Dumbledore.»
-¡Ahora ya sabemos por qué nos han puesto a esa Umbridge! ¡Fudge aprobó el Decreto de Enseñanza y nos la ha impuesto! ¡Y ahora va y le da poderes para supervisar a los otros profesores! -Hermione respiraba muy deprisa y le brillaban los ojos- No puedo creerlo. ¡Es un escándalo!
-Esa mujer es un grano en el culo -se quejo Lyra.
En la cara de Ron estaba dibujándose una sonrisa.
-¿Qué pasa? -preguntaron Harry y Hermione al mismo tiempo.
-Es que me muero de ganas de ver cómo supervisan a la profesora McGonagall -dijo Ron alegremente- Umbridge va a enterarse de lo que es bueno.
Lyra sonrio de acuerdo con Ron.
-Ya quiero tener clases con Minnie...
-En fin, vámonos -propuso Hermione poniéndose en pie- Si piensa supervisar la clase de Binns, será mejor que no lleguemos tarde…
Pero la profesora Umbridge no supervisó la clase de Historia de la Magia, tampoco la encontraron en la mazmorra de Snape cuando llegaron para una clase de dos horas de Pociones, en la que a Lyra devolvieron su redacción sobre el ópalo con una enorme T negra estampada en una esquina superior.
-Les he puesto la nota que les habrían puesto si hubieran presentado este trabajo en su TIMO -explicó Snape- Así se haran una idea de los resultados que pueden esperar de sus exámenes.
-He sacado un Trol -se rio la rubia mostrándole su trabajo a Harry- Va a ser una suerte no ver la cara de Snape en clase.
-En general, el nivel de la redacción ha sido pésimo. La mayoría de ustedes habrían suspendido si hubiera sido un examen. Espero que se enfoquen mucho más en la redacción de esta semana sobre las diferentes variedades de antídotos para veneno; si no, tendré que empezar a castigar a los burros que obtengan una D y una T.
-Mira esto Hermione -dijo Lyra cuando la clase termino entregandole su trabajo- ¡Tengo una T!
-¿Trol? -preguntó Hermione sorprendida- ¡Lyra tu nivel da para más! ¡En los cursos pasados eras una de las mejores en pociones!
-Pues ya no, no quiero saber nada con ver a Quejicus. ¿Tu que nota tienes?
-Me ha aprobado -sonrio Hermione mientras se sentaba en la mesa de Gryffindor.
-A mí me ha puesto una I -confesó Ron mientras se servía sopa.
-Ron me superaste -se rio la rubia.
-Una buena I no tiene nada de malo -dijo Fred, que acababa de llegar a la mesa con George y Lee Jordan- ¿Cual fue tu nota Nix?
-Una T -sonriocon Orgullo.
Fred y George soltaron una risa y chocaron los puños con Lyra.
-Pero ¿la I no significa…? -empezó Hermione.
-Sí, «Insatisfactorio» -contestó Lee Jordan- Pero es mejor que una D de
«Desastroso» y una T , ¿no? O sea, que la mejor nota es la E de «Extraordinario» -iba diciendo- y luego está la A…
-No, la S -la corrigió George- S de «Supera las expectativas». Y siempre he pensado que Fred y yo deberíamos tener S en todo porque superamos las expectativas sólo con presentarnos a los exámenes.
Todos rieron excepto Hermione, que siguió insistiendo:
-Bueno, después de la S está la A de «Aceptable», y ésa es la última nota de aprobado, ¿no?
-Sí -confirmó Fred.
-¿Ya han tenido alguna clase supervisada? -inquirió Fred.
-No -contestó Hermione- ¿Y ustedes?
-Sólo una, antes de la comida -respondió George- Encantamientos.
-¿Cómo ha ido? -preguntaron Harry y Hermione.
Fred se encogió de hombros.
-No ha estado tan mal. La profesora Umbridge se ha quedado en un rincón tomando notas en un fajo de pergaminos cogidos con un sujetapapeles. Ya conocen a Flitwick, la ha tratado como si fuera una invitada; no parecía que le preocupara ni lo más mínimo. Y ella no ha dicho casi nada. Le ha hecho un par de preguntas a Alicia sobre cómo son las clases normalmente, Alicia le ha dicho que eran muy interesantes y ya está.
-No me imagino al viejo Flitwick suspendiendo la supervisión -comentó George- Casi siempre aprueba a todo el mundo.
-¿A quién tienen esta tarde? -le preguntó Fred a Harry.
-A Trelawney…
-Una T como hay pocas…
-… y a Umbridge.
-Pues hoy sé bueno y controla tu genio con la profesora Umbridge -le aconsejó George- Angelina va a ponerse hecha una fiera como te pierdas otro entrenamiento
de quidditch. Y tu igual Nix.
Lyra se separo de sus amigos y se encamino al aula de estudios muggles. Fue una suerte que la profesora Umbridge no fuera a supervisar porque a la rubia se le habia escapado la aspiradora y habia hecho un desastre en el aula.
Cuando la clase de Estudios Muggles termino, Lyra estaba buscando una excusa para faltar a la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras pero no se le habia ocurrido nada, para la próxima tenia que acordarse de pedirle algo a Fred y a George.
Lyra tomo asiento junto a Hermione, pero antes de que Hermione pudiera preguntarle algo, la profesora Umbridge ya los había llamado al orden y todos se habían callado.
-Guarden las varitas -ordenó.
-Giirdin lis viritis -se burlo la rubia dejando su varita a un lado.
-En la última clase terminamos el capítulo uno, de modo que hoy quiero que abran el libro por la página diecinueve y empiecen a leer el capítulo dos, titulado «Teorías
defensivas más comunes y su derivación». En silencio, por favor -añadió.
Lyra ni se preocupó en abrir su libro y miro a Hermione con una sonrisa cuando ella levanto la mano.
La profesora Umbridge también lo había visto, y no sólo eso, sino que al parecer había diseñado una estrategia por si se presentaba aquella eventualidad. En lugar de fingir que no se había fijado en Hermione, se puso en pie y pasó por la primera hilera de pupitres hasta colocarse delante de ella; entonces se agachó y susurró para que el resto de la clase no pudiera oírla:
-¿Qué ocurre esta vez, señorita Granger?
-Ya he leído el capítulo dos -respondió Hermione.
-Muy bien, entonces vaya al capítulo tres. Y usteded señorita Black abra su libro y comience con su lectura.
-También lo he leído. He leído todo el libro.
La profesora Umbridge parpadeó, pero recuperó el aplomo casi de inmediato.
-Estupendo. En ese caso, podrá explicarme lo que dice Slinkhard sobre los contraembrujos en el capítulo quince.
-Dice que los contraembrujos no deberían llamarse así -contestó Hermione- Dice que «contraembrujo» no es más que un nombre que la gente utiliza para denominar sus embrujos cuando quieren que parezcan más aceptables. Pero yo no estoy de acuerdo -añadió Hermione.
-¿No está usted de acuerdo?
-No -contestó Hermione, quien, a diferencia de la profesora, no hablaba en voz baja- El señor Slinkhard no le gustan los embrujos, ¿verdad? En cambio, yo creo que pueden resultar muy útiles cuando se emplean para defenderse.
-¿Ah, sí?! -exclamó la profesora Umbridge- Pues me temo que es la opinión del señor Slinkhard, y no la suya, la que nos importa en esta clase, señorita Granger.
-Pero… -empezó a decir ella.
-Basta -la atajó la profesora Umbridge; a continuación, se dirigió a la parte
delantera de la clase y se quedó de pie delante de sus alumnos; todo el garbo que había exhibido al principio de la clase había desaparecido- Señorita Granger, voy a restarle cinco puntos a la casa de Gryffindor.
-Pues metase eso cinco puntos en el culo, Hermione puede ganar cien más si quiere -salto Lyra.
-Señorita Black, voy a descontarle diez puntos a Gryffindor por su insolencia y se va a ganar una semana de castigos donde no va a poder faltar.
Sus palabras desencadenaron un arranque de murmullos.
-¿Por qué? -preguntó Harry, furioso.
-Por perturbar el desarrollo de mi clase con interrupciones que no vienen al caso -contestó la profesora Umbridge suavemente- Estoy aquí para enseñarles a utilizar un método aprobado por el Ministerio que no contempla la posibilidad de animar a los alumnos a expresar sus opiniones sobre temas de los que no entienden casi nada. Es posible que su anteriores profesores de esta disciplina les hayan permitido más libertades, pero dado que ninguno de ellos, tal vez con la excepción del profesor Quirrell, que al menos se limitó a abordar temas apropiados para su edad, habría aprobado una supervisión del Ministerio…
-Sí, Quirrell era un profesor excelente -dijo Harry en voz alta- Pero tenía un pequeño inconveniente: que por su turbante se asomaba lord Voldemort.
-Creo que le sentará bien otra semana de castigos, Potter, junto con la señorita Black, parece que les gusta ir juntos a todos lados.
Harry habia decidió ir al castigo por la tarde pero Lyra no, estaba siguiendo los consejos de su padre y no pensaba ir ni aunque dejara a Gryffindor sin puntos.