Ya estaba empezando a sacudir la cabeza antes de que él terminara de decirlo. Esto tenía que ser un truco. Una mentira. Una broma. Un malentendido. Cualquier cosa menos la verdad. —No puedes, Zaid —dije en cuanto hizo una pausa—. Quiero decir, el sexo fue bueno, pero... —¿Crees que eso es lo único que me importa? —Sus dedos se cerraron sobre los míos y no pude negar la forma en que sus palabras y su gesto hicieron que se me revolviera el estómago—. No quiero solo acostarme contigo. —Sonrió, y su mirada se volvió intensa—. Eso no es cierto. Sí quiero acostarme contigo, pero no es lo único que quiero. Y si tengo que mantener mis manos quietas para ganarme tu confianza, eso es lo que haré. Tragué saliva con dificultad, bajando la mirada. Con cualquier otro hombre habría dicho que eran estu

