No aguantaba más estar aquí. Había pasado buena parte de la tarde caminando de un lado a otro en mi apartamento, incapaz de concentrarme. Mi cabeza no dejaba de decirme que no valía la pena el riesgo de comprobar si la oferta de Zaid tenía algún fundamento. Que las reacciones que mi corazón y mi cuerpo estaban teniendo se debían únicamente a que habíamos tenido un sexo increíble y no me habían echado un polvo desde entonces. Me gustaba esa explicación porque significaba que todo sobre mí y mi mundo seguiría igual. Yo no estaba cambiando. Finalmente, decidí que había una forma de zanjar esto de una vez por todas. Saldría y me liaría con cualquier tipo al azar. Me correría y ese sería el fin del asunto. Sin tensión s****l que lo enturbiara todo. Sería capaz de pensar con claridad y ofrecerl

