Hector salía con total felicidad ante el acontecimiento que esperaba hace tiempo, por fin había entregado su virginidad y a la mujer que quería, ella se había entregado a total plenitud, era correspondido agradecía a los dioses aunque aquel viaje le tenia tenso, estar tanto tiempo por primera vez en una tierra donde no pertenecías aunque fuera tuya seria difícil de llevar. Avanzaba por los pasillos del templo dirigiéndose en la oscuridad a sus aposentos, todos estaban dormidos, nadie había sido testigo de su noche de amor y debería seguir siendo secreto hasta dentro de unas horas donde se uniría en alma a Phyris. Entro a sus aposentos dispuesto lavarse un poco y cambiarse de atuendo para estar mas cómodo, no se percato de la pequeña vela que alumbraba la pequeña mesa donde leía y estudiab

