Phyris estaba ahora en su cuarto, lucia totalmente demacrada, sus ojos hinchados y rojos le dolían de tanto haber llorado, apenas le salían lagrimas ya, su madre lloraba en silencio observándola desde el butacón, no podía imaginar el dolor que tendría su pequeña hija, Jade sentada en la pequeña mesa con un te caliente intentaba tranquilizarse, no sabia si su hijo seguía con vida, aun no tenían noticias de el, sabia el dolor que sentía Phyris pues ella había intentado tener mas hijos y los dos intentos los había perdido. El silencio durante unos meses la habían acompañado, aunque lo sobrellevaba por la vida que ya le habían otorgado los dioses. Solo esperaba que Phyris pudiera soportarlo y le esperaban unos días muy difíciles. Ramsés había puesto rumbo al anochecer pero antes de ir a Minas

