Hector se marcho rápidamente a los aposentos de Esmeralda, se paro en la puerta esperando escuchar algo pero solo había silencio. Llamo sutilmente a la puerta por si estaría durmiendo, se escucho movimiento. -¿Quien llama? - se escucho levemente, Hector había notado la voz de Esmeralda triste, presentía que había llorado. - Esmeralda soy yo, Hector, ¿Puedes abrir la puerta? - Hector estaba preocupado por ella, esperaba con nerviosismo su respuesta. - Vete, no estoy presentable, tienes invitados. - Hector, ahora, deseaba mas todavía entrar. - Abre porfavor.- Esmeralda estaba llevando su nivel de actuación a otro extremo, había llorado pero no por el, le haría creer que era por su marcha, había llorado por recordad a su bello Adom, no podía quitarse de la cabeza el momento de su muerte, ut

