Hector no podía creer que le llegaran eras dos noticias, se había ilusionado durante cinco minutos, para volverse una alegría amarga. Empezó a tirar todas las cosas que estaban sobre el escritorio, gritaba y maldecía a los dioses, empezó a darle patadas a un baúl de madera cuando entro el maestre por la puerta, intento sujetarlo pero Héctor se resistía, empezó a llorar cayendo de rodillas, el maestre sabia lo que sucedía, había leído su escrito, se abrazo al Gran maestre como lo hacia de pequeño. ¿Por qué nadie me dijo nada? - lloraba en los brazos de Jeremías. - ¿He sido el ultimo en saberlo? - Esta carta me a llegado tarde, yo... Hubiera hecho las cosas de otra forma yo... - Jeremías sabia que sus palabras eran a causa del dolor pero no sentía eso. - Tranquilo hijo, no digas nada, piéns

