-…¿QUÉ? ¿CÓMO QUE CASAMIENTO, PADRE?- El príncipe con cabello marrón rojizo, cuerpo atlético y ojos verde oscuro tenia ira en la misma- ME NIEGO ROTUNDAMENTE.
-Querido, por favor- Le insistió la reina, que era sumamente maternal- Escucha a tu hijo.
-¿Para que vaya corriendo a los brazos de esa campesina insignificante? JAMÁS.
-ES LA MUJER QUE AMO ¿PORQUÉ NO PUEDES ENTENDER ESO?
-PORQUE TU DEBER ES CASARTE CON ALGUIEN DE SANGRE AZUL.
-PERO DORA ES LA MUJER QUE YO AMO.
-¿QUIERES QUE LA ENCIERRE A ELLA JUNTO CON SU MADRE Y HERMANAS EN EL CALABOSO, OTRA VEZ? ¿BAJO QUE CRIMEN PODEMOS ACUSARLAS ESTA VEZ? SI MUERE POSIBLEMENTE TE OBLIGUE A QUE LA OLVIDES PARA SIEMPRE
-QUE RUÍN ERES PADRE. RENIEGO DE SER TU HIJO.
-Pero soy tu padre y eso será para siempre, hasta el día en que yo muera.
El joven salió molesto de la habitación, se encerró en su habitación y quebró cada objeto de vidrio que había en la misma para desahogar su dolor. Vio un retrato que un artista callejero pinto de ella, estaba enmarcado a un lado un mueble. Una joven rubia, de ojos azules y piel blanca. La conoció una vez que fue al pueblo de incognito y fue a comprar pan. Ese fue su primer encuentro, seguían frecuentándose y el amor surgió. Tenía intenciones de volverla su reina, pero su padre se opuso totalmente debido a que era una campesina.
-Mi amor, yo hablare con mi padre y muy pronto nos casaremos.
-William ¿Estás Seguro?- Ella aun no podía creer su suerte
-¿No confías en mí? Tú serás la princesa de Isernia y algún día la reina
-Yo sólo quiero ser la reina y dueña de tu corazón, no impórtalo demás.
-Te amo, Dora.
-Y yo a ti, Will.
-Puedes enamorarte de quien sea. Pero que sea una princesa, una duquesa, marquesa o al menos alguien con dinero, pero no una simple campesina- La reacción de su padre fue mil veces peor de lo que había imaginado -No me importa lo que digas, no te casaras con esa panadera.
-Soy el príncipe.
-Y YO SOY EL REY Y TU PADRE. ES MEJOR QUE LA DEJES O PAGARAN LAS CONSECUENCIAS.
-HAZ LO QUE QUIERAS, PERO NO ME SEPARARAS DE ELLA.
-No olvides que te lo advertí…
Lágrimas de frustración y rabia, salían de los ojos del príncipe. Fue la primera vez que se había enfrentado a su progenitor y la primera que él lo había amenazado. Se sentía totalmente atrapado y abrazó ese retrato a su pecho.
-Dora, te amo. No me olvides, te juro que estaremos juntos…
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-Padre, no es justo.
-Yo puedo tomar su lugar, ofrézcame a mí.
-¿Por qué no te aliaste con otro reino?- Los hijos del Lonn se le lanzaron con acusaciones y hablaban al mismo tiempo que le reclamaban que había comprometido a Ariana en matrimonio.
-SILENCIO- Los mando a callar- Su hermana acepto el compromiso de buena manera.
-¿Cómo puedes ser tan mentiroso, papá? ¿Por qué no buscas a una princesa de un reino grande, yo tomare su lugar y guiare el reino?- Dijo Seth.
-La decisión está tomada y ya- Salió del lugar.
-Padre, le juro que nunca le perdonaremos esto- Le dijo su otra hija, realmente enojada.
-No es su perdón el que espero, María.
Los 3 hermanos fueron a donde estaba su hermana.
-Ari, no lo hagas- Le dijo Tobías- Te ayudaremos a escapar, pero no tienes que someterte a los deseos de papá. Enfrentaremos cualquier batalla que venga.
-No habrá guerra con Isernia. Acepte el compromiso.
-Vas a ser infeliz toda tu vida, Ariana ¿No comprendes eso?
-Claro que comprendo. Pero descuiden, que voy a estar bien- Los miro de manera que decidieron confiar. En apariencia podía parecer como si nada, pero ellos sabían que internamente ya estaba tramando algo- Les juro que hallare la manera de salir de ese maldito matrimonio arreglado y protegerlos.
-Nosotros somos tus hermanos, varones. Es nuestra obligación protegerte, no al revés.
-¿Por ser hombre te crees más capaz, Seth?- Le preguntó con una mano en la cintura.
-Claro que no- La abrazó y besó su frente.
-Yo aceptaría tu lugar sin dudar, hermana.
-Pero fue a mí a la que comprometieron, no a ti. No te preocupes, María.
Las discusiones entre los padres de los 4 príncipes aumentaban cada día más y más, ya que se oponían. La princesa paso todo el tiempo que pudo con sus hermanos, amigos y su madre, que trato de convencerla de que no se casara y ella le aseguró con la sonrisa más falsa que estaba feliz por ese matrimonio.
-Hija, no es tu responsabilidad cuidar de mí.
-La responsabilidad de cualquier hijo, es procurar a sus padres. Y tratándose de ti, yo no dudaría en entregar mi vida de ser necesario, mamá.
-Si ya no hay nada que hacer. Toma esto- Le dio varios frascos llenos de unas pequeñas bolitas negras- Puedes agregarla en cualquier bebida o comida con la que tenga contacto, se disuelve al instante y sólo tú las veras.
-Es un somnífero- Aseguró.
-Si. Puede ayudarte a escapar de… De la noche marital, pero se cuidadosa que nadie te vea y menos que las encuentre tu padre.
-Gracias- La miró y puso su cabeza en su pecho abrazándola.
-Mi amor- Lloró la mujer
-Mamá, no llores. No es como si nunca nos fuéramos a ver- Contuvo sus lágrimas.
-Pero no quiero que te vayas de mi lado. El cobarde de tu padre…
-No hables así de él, yo estoy muy feliz de ser la princesa de un reino entero. Hay ventaja en no tener que compartir con mis hermanos- Quiso bromear un poco, no aguantó más y se puso a llorar en el pecho de su madre.
Las 2 semanas se fueron rápidamente, hablarían del atraso del compromiso al llegar allá.
Ariana se puso un vestido n***o, bastante elegante y que parecía más para un funeral. Todos los sirvientes y el reino de Valeska se reunieron para despedir a la princesa. Su vestido llamó la atención de todos, caminaba con la cabeza en alto y orgullo.
Todos hicieron una reverencia, mientras ella caminaba y sólo decía palabras de despedida. En el carruaje la esperaba su familia y su padre ya estaba adentro.
-Nos vemos el día de la boda- Le dijo a su familia y los abrazo uno por uno.
-¿Llevas lo que te dí?- Le susurró su madre.
-Si- La abrazó más fuerte- Por favor, estén alerta.
-Ariana, aun puedes zafarte. Tengo un plan si quieres escapar- Le dijo Seth.
-Que las cosas sigan su rumbo, querido hermano. Te voy a pedir que confíes en mí- Dijo tratando de tranquilizarlos.
-Pero tu atuendo- La otra princesa de Valeska…
-De alguna manera se tiene que expresar el luto, que se lleva dentro. Ya me voy- Subió al carruaje, no arrancaron por varios segundos y ella movió la mano en señal de despedida a su reino.
-Adiós, princesa.
-Que le vaya muy bien.
-Dios la bendiga-
Se escuchaba las frases del reino. Ya en el carruaje fue libre de llorar.
-¿Por qué trajiste este vestido?
-Porque quiero- Le respondió tajante.
-Cuida tus modales cuando lleguemos.
-Trataré- Vio hacia la ventana, con una expresión seria pero sin que las lágrimas dejaran de venir en río.
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-William, prepárate porque hoy conoces a tu prometida- Apareció con una cara larga delante de su padre- Trata de sonreír aunque sea un poco, ella no tiene la culpa de tu mal humor.
-Lo que yo siento no es mal humor, papá. Y lo sabes bien- Lo retó- ¿Por qué haces que el rey Lonn y su hija pierdan su tiempo?
-Hijo, por favor- Le suplico su madre.
-¿Quieres que esa estúpida campesina termine de esclava?- Tragó saliva- Recuerda sonreír, y ser amable con tu prometida.
El carruaje se acercaba cada vez más al castillo. Ariana sólo sentía que no quería que ese viaje llegara a su fin y que fuera todo una mentira.
-Ya llegamos.
-Ya lo sé, lo estoy viendo- Le dijo malhumorada- Ya sé mis modales…
Una trompeta anuncio la llegada del Monarca de Valeska y su hija, que fueron escoltados por unos sirvientes dentro del salón real.