-…REY LONN- El rey de cabello marrón Rojizo y sobrepeso se acercó con gran alegría al otro soberano- QUE GUSTO VERTE NUEVAMENTE, SUEGRO- Lo abrazó con familiaridad y Ariana sólo los observaba sin ninguna expresión en el rostro
-Rey Doles, siempre es un placer- Ambos se dieron una sonrisa sincera.
-Siempre puntual. La ocasión lo amerita ¿Ella es tu hija?- Puso su vista en la chica de ojos color miel.
-Así es. Ella es mi hija, Ariana. Hija, saluda.
-Mucho gusto, su majestad- Ella tomó su vestido e hizo una reverencia- Es un honor estar en su maravilloso reino.
-El honor es mío- Hizo la reverencia y besó la mano de la chica- Muy pronto serás parte de mi familia, así que siéntete como en tu reino.
-Gracias- Hizo, otra leve reverencia.
-¿Y ese vestido?- El rey no pudo evitar preguntar- ¿Trajiste tus cosas?
-Muy pocas, Majestad.
-Bueno, no importa. Tenemos a muy buenas costureras para que te confeccionen los mejores vestidos y hay muchas tiendas en el reino, así que no te preocupes.
-Le agradezco mucho su gentileza- Su cara aún seguía inexpresiva.
-Es una muchacha encantadora. Ven te presentare a mi hijo.
-Maldición- Pasó por su mente y le dio una pequeña sonrisa falsa. Que se quitó cuando el rey se volteó y ella se la dirigió a su padre.
-Es un gusto volver a verla, Su Majestad- Se dirigió a la reina.
-Siempre es un honor, rey Lonn- Hizo una reverencia.
-Permítame presentarle a mi hija, Ariana Ballester- Ella hizo una reverencia nuevamente.
-Encantada de conocerla, Majestad.
-Bienvenida, Ariana- Hizo una reverencia similar.
-Permíteme presentarte a nuestro hijo- Él estaba volteado- Hijo- Lo llamó su padre y hasta unos segundos después volteó de mala gana- Saluda al rey.
-Rey Lonn. Bienvenido a nuestro reino, nuevamente- Hizo una reverencia.
-Gracias, hijo- Sintió raro que lo llamará así.
-William, te presento a tu prometida- Fijó su vista seria al lado del rey y sus labios se abrieron ligeramente, así como sus ojos y de inmediato llamo su atención- La princesa Ariana Ballester, del reino de Valeska.
La princesa sólo levanto la vista para observar al príncipe, que la observaba fijamente. A ella no le llamo la atención, le pareció apuesto pero no prestó la misma atención que él a ella- Así que es él- Pensó.
-Princesa Ariana, le presento a mi hijo: El príncipe William Yorkel, único heredero al trono de Isernia- Dijo la reina.
-Encantada, su alteza- Reverenció- Ya me harte de estar haciendo reverencias- Pensó internamente.
-Es un honor conocerla, princesa- Besó su mano y ambos se dirigieron miradas casi inexpresivas, al menos de parte de ella.
-Rey Doles, quisiera hacerle una petición algo especial- Dijo el rey
-Dime.
-Que se atrase el compromiso por 10 semanas.
-¿10 SEMANAS? PERO FALTAN 3 PARA LA BODA ¿QUÉ SUCEDE, LONN?
-Es para que los muchachos puedan conocerse mejor. Ha sido muy repentino todo y creo que deberían hacerlo.
-Me parece una petición lógica- Dijo la reina- En el cortejo, tuvimos la oportunidad de conocernos mejor. Nuestro compromiso fue desde el nacimiento, pero tuvimos un par de años para conocernos a fondo.
-¿Pero porque esperar?
-Padre, la petición del rey Lonn me parece acertada. Es la primera vez que nos vemos y prácticamente somos desconocidos.
-¿QUÉ?
-La sugerencia fue mía, Su Majestad- Intervino la chica, al ver que su futuro suegro iba a estallar- Le pedí a mi padre que hiciera la petición en mi nombre, pero fue idea mía. Entiéndame, por favor… Quiero conocer más a mi futuro esposo, su reino y familiarizarme con todo. Así que, le suplico conceda mi petición- Hizo una reverencia.
-Bien. Ya que pronto serás la princesa de este reino, te concederé tu petición y te regalare un par de semanas más de lo que pidió tu padre. 12 semanas para conocerse, bien.
-Muchas gracias- Dijo con emoción y algo de alivio
-Pero el trato sigue siendo el mismo, no puedes volver a tu reino hasta después de que te hayas casado con mi hijo y ver a tu familia hasta esa fecha.
-¿Quiere decir que estaré aquí en estas 12 semanas?- Puso una sonrisa algo preocupada. Busco la mirada de su padre- No sabía eso.
-¿Hay algún problema?- Preguntó el rey Doles.
-No. Es usted muy generoso- Dijo haciendo una reverencia.
-William, debes pasar todo el tiempo posible con tu prometida. No te preocupes, Lonn que tendrán chaperón y no los dejaremos solos hasta después de la boda.
-Gracias, rey Doles.
-Sólo Doles, ahora ya somos familia. Ariana, estoy muy feliz de conocerte. Estás en un tu casa, los sirvientes te escoltaran a tu habitación y pide todo lo que quieras.
-Nuevamente, agradezco su amabilidad. Si me lo permite, quisiera descansar un poco ya que el viaje fue muy agotador-
-Por supuesto. Traigan sus maletas-
-Yo sólo traigo una pequeña, maleta mi rey- Un sirviente apareció con ella-
-Bien, ve a descansar. Lonn, tenemos mucho de qué hablar y planear. Escolta a mi nuera a su habitación- Un sirviente asintió.
-Compermiso- Dijo ella caminando detrás del sirviente.
-¿Viste su vestido? Parecía como si fuera a un funeral o estuviera de luto por alguien- Dijo William a su mamá, al quedarse solos.
-Tal vez ella se siente como tú.
-Pensé que se trataría de una princesa engreída y consentida, pero no lo parece. Gracias por apoyar su petición.
-De nada. Así ambos tendrán la oportunidad de conocerse un poco, y aprender a tolerar la situación.
-Tienes razón.
-Hijo, veo que llamó tu atención ¿O me equivoco?
-Yo amo a Dora, mamá y lo sabes bien- Le dijo a la defensiva.
-Lo sé, cariño. Pero las cosas podrían cambiar y podrías enamorarte de ella por el bien de todos.
-¿Crees que el amor es así? No.
-Hijo, al menos hazlo por su bien.
-Saldré a cabalgar unas horas. No me esperen para cenar.
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Ariana llegó a su cuarto, el sirviente quiso llamar a una mucama para que colgara la ropa. Pero resulto ser que sólo llevaba un par de vestidos cómodos y su pijama. Le agradeció y cuando se fue ella se permitió llorar.
-Como este vestido se siente mi alma- Se miró a un espejo y se permitió llorar…