Comencé a recordar, día a día, cada cosa olvidada en mi memoria. Mi Selena, mi hija, la muerte de mi padre, la de mi madre y mis hermanas… Por lo mismo, el tratamiento no se hizo a diario. Tardamos más de un año en terminar el proceso. ―Bien… ―me dijo Mala’ikan el último día, tan agotado como yo―. Hemos terminado la primera parte. ―Sonrió con ironía. ―La primera parte… ―repetí sin creer lo que escuchaba. ―Así es. Ya recordaste. Ahora nos toca develar tus poderes. Hasta ahora no has sido más que un tipo con vida eterna y fuerza descomunal. Aparte de eso, no has usado mucho más de lo que tienes. ―¿Qué tanto tengo? ―Te aseguro que ni te lo imaginas. ―Y supongo que mi hermano sí los ha usado todos a favor de Catalina. ―Algunos, sí, más que tú, pero no todos, eso te lo puedo aseg

