ALICE Llegué a la habitación de Billy y él ya me esperaba recostado en la cama, sonrió y me pidió que fuera con él, así que eso fue lo que hice. Me recosté sobre su pecho y algo dentro de mí, me decía que algo andaba mal. Entonces, comenzó a hablar. —Sabes Alice, me gusta mucho tenerte a mi lado; sin embargo, espero que jamás me defraudes ni me ocultes nada, porque eso no te lo podría perdonar —gracias a Dios, no pudo ver mi rostro, pero, aun así, le respondí. —Jamás lo haré Erick, siempre estaremos juntos, y… ¿Qué es lo que te podría ocultar?, no hay nada que no sepas de mi vida. —Lo sé, solo decía, la verdad es que he sufrido muchas decepciones en la vida y que tú lo hagas, me dejaría destrozado. —No tienes por qué preocuparte, ¿acaso te he mentido? —pregunté con valentía y él no re

