Capítulo 4

1489 Words
Narra Elías Sentí vergüenza apenas le mandé el mensaje a Tehuel, hasta ahora, no se lo había dicho a nadie, pero con él lo había contado como si no se tratara de nada en realidad. Quise eliminar el mensaje, pero él ya lo había leído, era estúpido hacerlo ahora. Respiré profundo, sostuve el aire unos segundos y esperé a que me contestara. Empezó a escribir un par de veces, pero no envió nada. Tuve miedo, ¿y si me odiaba ahora? ¿Y si me miraba raro? Cuando mi celular vibró en mi mano, me di cuenta que la pantalla ya se había apagado, volví a desbloquearlo y miré el mensaje que me había mandado por fin. —“¿Por qué? ¿Pensás que se va a enojar?”. —“No sé qué puede pensar después de eso, si le va a decir a los demás y cómo van a reaccionar. De verdad tengo pánico a que alguien lo descubra y me hagan la vida imposible”. Suspiré pensando en el tiempo en el que había estado con Tehuel, no me había olvidado de él, no por completo, al menos. Siempre iba a ser mi primer beso, pero no me quería acordar de todo lo que pasó después. Los dos la habíamos pasado muy mal cuando todo estalló en la escuela, no quería volver a eso. En ese momento, Tehuel me defendía, pero ahora tendría que defenderme solo, Cande, si se quedaba conmigo, no iba a poder parar los golpes que, sabía, iba a recibir por ser un maricón. Respiré profundo, todavía estaba nervioso por lo que me respondería Tehuel. Esperaba que fuera el buen amigo que había sido cuando íbamos al colegio juntos. —“Qué bajón, Eli. Yo tampoco salí con carteles a decirle a todo el mundo que soy gay, solamente le dije a mi familia, a Mati y a Lu”. —“¿Al final saliste del clóset como gay?” —“Sí, creo que era obvio. Me re gustabas en primaria”. Sentí la cara arderme, hacía bastante que Cande era la única que me decía eso, me daba vergüenza, sobre todo porque era un chico. No supe qué contestarle, así que decidí cambiar de tema a cualquier cosa que no tuviera que ver con lo que pasó entre nosotros o nuestra orientación. Prefería hablar hasta de fútbol con tal de no tocar ese tema de nuevo. De repente, me llamaron para cenar, me despedí de Tehuel y me levanté dejando el celular en mi cama. Caminé hasta el comedor, papá había llegado tarde hoy, últimamente tenía mucho trabajo y llegaba casi todos los días más tarde. Cuando llegué, lo saludé, había traído un par de pizzas. Por eso mamá no había cocinado, seguramente papá le había avisado que iba a traer comida. Mis hermanos y yo no tardamos en poner lo que faltaba en la mesa para sentarnos a esperar a que sirvieran. Comimos hablando del día, de la escuela, del club. —Yo me encontré con Tehuel. —¿Tehuel? —preguntó mamá antes de darle una mordida a su porción de pizza. —¿No te acordás de él? Ella pensó unos segundos, miró a papá como buscando una respuesta, pero terminó a negando con la cabeza volviendo a mirarme. Me quedé en silencio sin saber cómo hacerles acordar de él, todavía me daba vergüenza traer a Cande y ser cariñoso con ella frente a mis papás, ¿cómo le iba a decir que Tehuel había sido algo así como un novio? Nunca nos habíamos puesto de acuerdo en realidad, ninguno de los dos entendía lo que significaba ser novios. —¿El chico con el que te besabas? —preguntó León de repente. —¡Es verdad! Por eso te habíamos cambiado de colegio. Recordó papá con una sonrisita que era entre burlona y cómplice con mamá. Sentí la cara arderme cuando empezaron a acordarse de lo que había pasado, al menos la parte que no tenía que ver con los golpes, las peleas en las que se había metido Tehuel, las notas en los cuadernos, los insultos. Decidí cambiar la conversación sobre lo que hablamos con Mati después de que Tehuel se fuera a su casa. León, aburrido de no ser el centro de atención, terminó interrumpiéndome mientras hablaba, pero prefería eso a que me siguieran molestando por Tehuel. Cuando terminé de cenar, volví a mi cuarto, revisé mi celular, vi que tenía un mensaje de él, pero decidí no entrar a su chat, preferí mandarle un mensaje a Cande, que me había mandado fotos con Marisol y Lara en su salida. Me quedé mirándola en las fotos como tarado, parecía que era la primera vez que la veía en mi vida. Estaba atontado con ella, me gustaba demasiado. Le respondí, primero comentándole lo linda que se veía en las fotos, aunque no era nada que no supiera ya, después contándole sobre Tehuel, aunque lo mencioné nada más como un amigo de primaria y no como el chico que me gustaba. Pensé que era mejor que me guardara ese secreto. De repente, mi celular vibró en mi mano con un mensaje de Tehuel, entré sin dudarlo aunque hacía unos minutos hubiera pensado que no iba a contestarle. Me había mandado una foto de cuando estábamos en sexto grado, era en su fiesta de cumpleaños. Ya no estábamos en la misma escuela, pero todavía nos veíamos a veces después de clases. Un recuerdo llegó de repente a mi cabeza de la nada. Ese día, después de que cortaran la torta y nos alejáramos de todos en el patio de comidas donde habían hecho la fiesta, nos escondimos atrás de unos juegos y nos quedamos hablando. Me acordaba que nos habíamos prometido vernos seguido, después nos besamos para sellar la promesa. ¿Qué habría pasado si no la hubiéramos roto? Negué rápidamente con la cabeza alejando ese pensamiento estúpido. Ahora estaba con Cande, no podía pensar en nadie más que no fuera ella. Dejé el celular en la mesa de luz, me cambié, apagué la luz y me tiré a la cama de nuevo, estaba bastante cansado después de ir a jugar, sentía que los músculos ya no me respondían, me iba a doler bastante el cuerpo mañana. *** Cuando sonó el timbre del recreo, me quedé en la silla sin poder moverme, me dolía el cuerpo bastante más de lo que me había imaginado. Cande me miró con una sonrisita burlona en la cara. No había dejado de burlarme desde que la pasé a buscar por su casa y solté el primer quejido. Era mi culpa, ir a Educación Física era, normalmente, no hacer casi nada, sobre todo yo que me llevaba bien con el profe, fuera de eso, apenas hacía algo que no fuera dibujar o quedarme tirado en la cama con el celular. Ella me ayudó a levantarme de mi lugar como si ahora tuviera ochenta años y me llevó al patio, estaban empezando los días de otoño, el viento estaba bastante fresco, pero el sol calentaba lo suficiente todavía. Nos paramos en el patio, yo contra la pared y ella frente a mí para que la abrazara. Apoyé la cabeza en su hombro mientras ella hablaba con Mari, Lara, Benja y Carlos. Yo no tenía ganas de hablar, me dolía hasta pensar en ese momento, así que, prefería solamente escuchar. Antes de que terminara el recreo, las chicas se fueron a comprar al buffet, nosotros nos quedamos ahí parados, mis amigos se pusieron a hablar de fútbol, así que me dediqué a mirarlos sin prestar mucha atención a lo que decían, a mí seguía sin interesarme a menos que jugara la selección y porque nos juntábamos en la casa de alguno de nosotros a ver los partidos, aunque nos la pasábamos hablando más de lo que mirábamos cómo jugaban. Mi celular vibró en mi bolsillo, lo saqué y miré la pantalla, era un mensaje de Tehuel, miré a mis amigos, seguían hablando sin prestarme atención, volví a mirar mi celular, desbloqueé la pantalla y entré a su mensaje. —“¿Estás en clase? Estoy aburrido”. —“¿Mati no fue?” —“¿Cuándo fue Mati a la escuela más de dos días seguidos?” No pude evitar soltar una risita, tenía razón, siempre faltaba a la escuela, aunque siempre le iba bien a pesar de eso. Le contesté rápidamente con emojis riéndose antes de bloquear la pantalla de nuevo, levanté la mirada a mis amigos, después paseé la mirada por el patio hasta dar con las caras de las chicas, que traían golosinas para todos. Guardé mi celular aunque vibrara en mi bolsillo, sabía que era un mensaje de Tehuel, pero, por alguna razón, prefería ocultarlo; por alguna razón, tenía miedo de que mi novia descubriera que habíamos sido algo así como novios.
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