Capítulo 6

1372 Words
Narra Elías Revisé mi celular mientras Cande miraba la película romántica que había puesto, yo me había aburrido hacía un rato y prefería revisar los mensajes que tenía o ver algo en i********:. Hacía un rato que habíamos dejado de hablar con Tehuel, había sido un poco aburrido, como si ya no tuviéramos nada de lo que hablar, aunque teníamos que ponernos al día después de cinco años. Entré a su chat y lo miré, nos habíamos quedado en un mensaje sin respuesta. Jugueteé con mis pulgares mientras pensaba en qué decirle para volver a hablar. Miré lo más disimulado que pude a Cande como si estuviera haciendo algo malo. Por alguna razón, tenía la sensación de que estaba haciendo algo malo, por ahí porque nunca le había hablado de él ni lo que había pasado entre nosotros. Volví a mirar la pantalla, pero, al final, no mandé nada. Algo en lo que estaba haciendo me hacía sentir culpa. Ni siquiera podía considerar a Tehuel un ex, nunca habíamos sido novios. Decidí entrar en i********: de nuevo y dar vueltas por las publicaciones de las cuentas que seguía. Cande ya había subido algunas de las fotos que nos sacamos antes de ver la película, algunas de lo que habíamos comprado para acompañar, otras de mí distraído. Decidí repostearlo, aunque, seguramente, iba a subir algo después, aunque no tuviera muchas fotos para hacerlo. Era ella quien siempre se dedicaba a sacarnos fotos cada vez que podía. Me acerqué a ella y apoyé la cabeza en su hombro, no tardó en poner su cabeza sobre la mía y acariciarme el cachete como siempre. Sonreí cerrando los ojos, la culpa desapareció de repente, como si no hubiera estado hablando con un chico que me gustaba hacía cinco años, como si nunca hubiera vuelto a mi vida. *** Cuando me desperté, la película ya había terminado y Cande había puesto la tele mientras miraba su celular. Levanté la mirada a su cara, parecía todavía distraída. Le di un beso en el cachete, haciendo que me mirara, pensé que estaría enojada, pero, en vez de reclamarme, solamente me sonrió burlona. —Ya te parecés a mi papá, siempre se queda dormido en las películas. Soltó una risita burlona antes de darme un corto beso en los labios, después se levantó del sillón y juntó sus cosas, su hermano la iba a pasar a buscar en un rato. Nos quedamos un rato hablando hasta que el timbre del portero eléctrico sonó. Bajamos juntos y, antes de salir del ascensor, nos besamos como despedida, al hermano de Cande no le caía muy bien por alguna razón, Cande decía que era porque la quería cuidar de pibes que le pudieran hacer algo. Nos despedimos en la puerta de nuevo, apenas saludándonos con la mano. Me quedé hasta que doblaron en la esquina, después subí de nuevo al departamento, mis hermanos ya se habían adueñado del sillón, de la tele y de todo lo que había comprado para comer y tomar, los miré antes de meterme en mi cuarto. Me tiré en la cama con el celular en la mano, miré los mensajes de Tehuel de nuevo, pensé en algo para mandarle. —“Perdón, recién se fue mi novia”. Se lo mandé, salí del chat y bloqueé el celular, me acosté boca arriba dejando el celular al lado mío esperando el mensaje de Tehuel, aunque no estaba seguro qué podría contestarme a ese mensaje, ni siquiera conocía a Cande, ¿qué iba a decir a un comentario de ella? Mi celular vibró unos minutos después. Lo agarré rápidamente y entré a w******p, ahí estaba el mensaje de Tehuel. —“¿La pasaron bien?” —“Sí. Me quedé dormido a media película. Cande dice que ya soy como su papá”. —Envió unos cuantos emojis riéndose—. “¿Vos qué hacés?” —“Estaba con Lu, pero ya se fue. Ahora estaba echando a mi hermana de mi cuarto”. —“¿Te molesta?” —“A veces, últimamente se me pega y quiere hacer todo lo mismo que yo. ¿Tus hermanos no hacen lo mismo?” —“León desde que nació. No sé si te acordás, pero siempre me copiaba en todo”. —Envié emojis riendo—. “¿Cómo está Lourdes? No hablo con ella desde el día que le dijiste”. No me animé a completar la oración, pero esperaba que entendiera a qué me refería. Seguía sintiéndome raro si pensaba sobre lo que había pasado entre nosotros. Ahora no se sentía mal en realidad, no era como que estuviera engañando a Cande, aunque no le había contado sobre él y no tenía ganas de hacerlo todavía. Tenía que admitir, al menos a mí mismo, que tenía un poco de miedo pensar en decirle quien era realmente a los demás, a mis papás, a mis hermanos, aunque ellos supieran ya que Tehuel me gustó cuando éramos chicos, no quería decir que, en realidad, había descubierto que era bisexual. Me desconecté un poco de la conversación que tenía con él, le contestaba, no quería que dejaran de sonar las notificaciones de sus mensajes, pero ya no me podía concentrar, aunque nada más habláramos de cosas que nos gustaban ahora, no necesitaba demasiada concentración. Me descubrí marcando algunos de sus mensajes para recordarlos después, en algún momento que lo necesitara, seguramente para algún regalo de cumpleaños o alguna publicación que podría interesarle. Levanté la mirada al techo unos segundos mientras esperaba a que me contestara. Trataba de decidir si contarle a alguien sobre lo que me pasaba, o al menos hablarle a Cande sobre Tehuel. Mañana en la escuela le iba a contar, solamente a ella, no quería que nadie más supiera mi secreto. Automáticamente el miedo salió. ¿Y si se enojaba por hablar con un ex? ¿Y si le daba asco enterarse que era bisexual? No, todavía no podía hablarle de todo lo que pasó, por ahí solo decirle sobre nuestra amistad y dejar afuera todo lo demás, así iba a ser más fácil para mí y no iba a tener que esconderme tanto. Respiré profundo hinchando los cachetes tratando de calmar el miedo que todavía tenía, ni siquiera le había empezado a contar de Tehuel, pero ya estaba aterrorizado. Tenía que pensar mejor lo que iba a hacer o, mejor dicho, lo que iba a decir. Tenía que pensar perfectamente qué iba a decir para no terminar diciendo algo de más accidentalmente. —“¿Querés hacer algo el finde? Tengo toque de queda, pero normalmente me dejan salir”. Su mensaje me arrancó de mis pensamientos, hasta el momento no habíamos hablado de nada demasiado interesante, al menos hasta que salió con la pregunta. Salí rápidamente de su chat y entré al de mi novia, revisé mensaje por mensaje, parecía que no habíamos hecho ningún plan. —“Dale. ¿Nos vemos a la tarde?” —“A las cuatro en la puerta del club. Mi toque de queda es a las siete, así que no me vas a aguantar mucho”. —“Tenemos mucho que contarnos todavía, creo que tres horas no nos va a alcanzar”. —“Bueno, voy a tener una excusa para volver a invitarte a salir”. ¿Invitarme a salir? Eso sonaba un poco raro sobre todo por cómo me sentía con él y todo lo que había pasado entre nosotros. ¿Todavía le gustaba a Tehuel? Sentí terror, pero no por la idea de que le gustara o que podría tenerlo cerca, me aterraba lo que yo podría hacer sabiendo eso. Tenía novia después de todo, no podía estar tan tranquilo cerca de Tehuel sabiendo que podría seguir gustándole. Negué con la cabeza, no era tan importante como me podía pensar, habíamos dejado de hablar hacía años, seguramente le interesaba alguien más y yo me creía con tanta importancia. Seguramente quería que volviéramos a ser amigos como antes, o bueno, no tanto como antes. Mi corazón dejó de latir con tanta fuerza. Sí, seguramente quería que volviéramos a ser amigos, nada más.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD