‘’He puesto la vida de mi pareja en sus manos, y solo hicieron lo posible por sacar beneficio de ello.’’ Comenzó a decir Leire, que con ira y puños cerraron estaba al borde las lágrimas que representaban su dolor y angustia. Su voz ronca atormentada hacía que su garganta doliera a borbotones, cantidad de gruñidos comenzaban a congestionar su pecho queriendo salir todos por igual. El aspecto de la mujer no era más que el de una criatura que había sido atormentada con el pasar del tiempo, con fantasmas danzando a su alrededor comentando sus penas y argumentando sus desgracias, Leire no era ni un poco de la sombra que con anterioridad fue.
‘’Harry llego acá sufriendo de depresión y alucinaciones, ahora solo es un hombre que siquiera puede reconocer a su pareja. No puedo acercarme a él porque es agresivo y me rechaza. Si no me dan una explicación ahora del porqué no puedo percibir ni una feromona de su olor juro por mi carrera como periodista que todos serán hundidos en la mierda más profunda que pueda haber en el país.’’
Era una amenaza clara y contundente para Leire no había más verdad en sus palabras, su postura furiosa y comprensible estaba dispuesta a golpear a aquel que le impidiera volver a estar cerca de su pareja enferma, pero sobre todo cada promesa de amor hecha en el altar se arremolinaba en su mente como un calvario, similar a las insinuaciones de un demonio postrado a los pies de la cama de quien molesta, atormentando y recordando promesas que en su momento se habían fusionado con el amor que aun la mujer guardaba.
El aspecto físico de Hale y Gia cada vez era más tenso, la mujer por su parte comenzaba a desprender algunas lágrimas, la culpabilidad no existía dentro de ella, era más miedo a la ira de la lastimada mujer que con furia arremetía contra su vida entre promesas de destruir lo que consideraba importante, por otro lado Hale se sentía amenazado, el hombre de gafas y escaso cabello en cabeza estaba a nada de perder no solo su empleo sino también a su compañero de vida, era tanto lo que tenía para perder ese ser humano que las dudas lo atormentaba y el arrepentimiento le estaba astillando el alma entera, incrédulo buscaba la mirada de Lerman, y este solo lo miraba con decepción impresa en su rostro.
Por alguna razón Leire alcanzaba a sentirse satisfecha sabiendo que no solo ella estaba cargando con la pena de perder a su compañero de vida. Aunque sonase cruel estaba agradecida por ello, no se consideraba alguien rencorosa, pero estaban arrebatándole de las manos lo que ella más amaba, quería que alguien comprendiera el vacío que se estaba aproximando en su pecho cada vez más.
Benjamín estaba consciente del veneno que destilaban las palabras que había dicho su amiga, más esa sensación no logro desconcentrarlo de su objetivo que era sacar a su amigo de ahí, el amedrentamiento aunque resultaba lo más efectivo para aquel problema, Benjamín en el fondo de su mente sabía que Leire no hacía promesas vacías, mucho menos cuando se trataba de las necesidades de su pareja, con eso Benjamín solo asintió dándole la razón a su cliente, esperando pacientemente a aquellas personas pudieran relatar su versión de ellos hecho.
Al parecer Leire no estaba de acuerdo con esperar porque en un instante un gruñido fuerte y molesto desespero a todos en la habitación, atemorizando aun más a Gia y a Hale que intentaban mantenerse serenos, aunque eso fuese imposible.
‘’¡Quiero que me respondan ahora mismo que es lo que le estaba sucediendo a mi pareja!’’ fue el bramido de Leire que hizo que Gia se sobresaltara, haciendo que un gritito junto a un montón de lágrimas cayeran a borbotones por sus mejillas. El ambiente en la habitación estaba tan tenso que las respiraciones agitadas eran el único sonido que lograba escucharse entre el mar de agitaciones que colérico tomaba a cada persona en la habitación como si fuese simplemente un estropajo más.
‘’No entiendo de lo que esta hablando, señora.’’ Fue la respuesta de hale que solo consiguió que todos los presentes lo miraran impresionados, la voz chillona del hombre no logro más que delatarlo y hacerle saber a todos que estaba mintiendo, contra todo pronóstico Leire logro sentirse atacada y con paso furioso sin que la pudiesen detener termino lanzándose encima del hombre a atacarlo. Desde el punto de vista de Benjamín fue algo maravilloso como la mujer ataco al hombre, aunque horrorizado tuvo que intentar separarlos, sin mucho esfuerzo, a decir verdad, más que disgustado sabia que la satisfacción que en su pecho comenzaba a danzar no era más felicidad pura de ver como todo se estaba resolviendo.
Leire no se contuvo y como alfa su instinto protector salió a flote, necesitaba cuidar de su esposo, de su compañero, de su alfa. Con puños cerrados ataco cruelmente al hombre, su rostro, sus costillas y donde pudiese golpearlo, la diferencia entre estaturas ayudo fuertemente a Leire que aunque era unos centímetros más pequeña que el hombre logro golpearlo hasta que sus nudillos sangrasen, no midió las consecuencias, la imagen distorsionaba de quien golpeaba se dibujaba al frente de sus ojos, se negaba a separarse de quien había lastimado lo más importante de su vida.
Hale en el piso intentaba cubrirse de los golpes de aquella ágil mujer, pero era imposible los nervios lo traicionaban, y aunque era alfa nada de eso servía, siempre había estado en contra de su naturaleza, sin saber como defenderse y siendo abandonado por sus instintos Hale gimoteaba de dolor y pedía ayuda, pero al parecer hasta su propia pareja estaba en contra de ayudarlo.
No pudo culparlo había cometido tantos errores durante su relación que aquello estaba seguro que provocaría una ruptura en cuanto a su matrimonio. Estaba cansado de luchar contra la mujer y correr en contra de la corriente, aislado de sus pensamientos los débiles intentos de defenderse también huyeron y Leire aprovechando tal cosa golpeo más fuerte al alfa, cansada y obstinada, triste y aislada de todo, con la mente en blanco sus puños se estrellaban en muchos lugares, se sentía sorda y quizás un poco ida.
Benjamín luchaba por separarlos, pero veía como Leire parecía poseída por todo lo que sucedía, era imposible detenerla, Samantha y Gia intentaban de igual manera separarlos, mientras Lerman ignoraba la situación, su pecho dolía y ciertas partes de su rostro también, agradeciéndole al lazo no quiso meter un solo dedo por aquel hombre que tanto lo había lastimado durante su convivencia.
‘’¡Leire! ¡Maldición, quítate!’’ Eran los gritos que sonaban por todos lados en aquel lugar, enfurecido también Benjamín hacia su mejor esfuerzo, mientras que las dos mujeres a duras penas lograban abrazarle la cintura a la alfa para separarla del médico, la sangre comenzaba a manchar el piso y la carne al rojo vivo de los nudillos de Leire comenzaba a escocerle. Cegada gimoteaba y lloraba de rencor y dolor puro en su pecho un hueco enorme comenzaba a dolerle, era quizás algo triste y violento, pero nada se comparaba con la cantidad de emociones que sujetaba presa a Leire por ese instante.
Con gran esfuerzo y en un momento en que Leire había flaqueado Benjamín logro quitar a Leire de encima del hombre, teniendo que colocarse encima de ella y sujetar sus manos para que no se volviese en contra d él. Su respiración entrecortada hacia ver que estaba llorando al igual que las lágrimas que derramadas, Hale estaba un tanto ido con cortes y moretones comenzando a mostrarse por todo su rostro, fue deprimente para Lerman ver a su esposo en aquella condición, Lerman se resistió a acercarse, y mirando al hombre con pena y lastima murmuro. ‘’Samantha, por favor, busca algo para que los cures en cuanto vuelvas retomaremos la charla inicial para poder aclarar todo lo que ha sucedido con el esposo de esta mujer, gracias.’’
El aspecto de hale daba mucho que desear, su rostro estaba pálido y su semblante decaído, las sensaciones que en su corazón se juntaban no se las podía desear a absolutamente nadie. Hale estaba plenamente consciente de que su vida estaría destruida luego de eso, no solo su vida profesional, sino también sentimental.
Ángelo no lo perdonaría jamás, aún más sabiendo las atrocidades que había cometido, peor aún su pésimo intento de mentirle en la cara. Los pensamientos de Samantha eran maliciosos, su pulso no temblaba a la hora de curar a quien era su paciente en ese momento, estaba tan iracunda y silenciosa que lograba hasta incomodarse a sí misma.
Samantha intentaba oprimir lo más posible el algodón empapado con alcohol en cada herida que tenía el rostro del hombre, quizás por maldad misma. Estaba segura de que aquello eran pequeñeces en comparación a lo que podía venírsele encima en las próximas horas, realmente Samantha no sentía ni un poco de compasión por aquel hombre, la colera era un sentimiento que le disgustaba en todo sentido, pero aquello no era algo que en esos instantes le resultara poco atractivo.
Había visto como espectador de primera mano de todo lo que estaba sintiendo Leire cuando veía a Harry postrado en aquel mueble sin tener siquiera la oportunidad de moverse o hablar, o sentir. No podía evitar sentirse culpable, pero ella no sabía de nada de lo que estaba sucediendo con su protegido, aún más Samantha hubiese hecho cualquier cosa por proteger a Harry en cualquier situación no solo porque era su paciente sino también porque le había tomado gran aprecio a la familia en general.
Con los humos alzándose por encima de todos, Lerman miro a su esposo con detenimiento no podía decir que se encontraba disgustado del todo por lo que sucedía, pero estaba seguro de que aquello realmente lo merecía su pareja, no solo por lastimar su confianza, sino también por estropear la vida de aquella familia. Si había algo que él apreciara era a sus pacientes, amaba a su personal médico, pero se sentía traicionado, con el corazón roto y la confianza destruida.
Eso era lo que lastimaba a aquel hombre que había puesto todo en la vida del tipo que lastimado era curado por aquella cuidadora. Su trabajo era uno de los pilares fundamentales y que quien considero el amor de su vida lo saboteara tan sucia y descaradamente era un puñal en su corazón, clavado y retorcido para que doliese aún más. Lerman nunca había logrado entender porque su alfa a veces se sentía tan sumergido en una charla respecto a nuevos medicamentos, más específicamente supresores, ahora que se hallaba en aquel sitio notando cada corte, cada moretón e inflamación y conociendo lo que decían aquellas anotaciones estaba seguro de que ese hombre no era quien lo había marcado hacia tantos años.
Tampoco era de quien se había enamorado tan profundamente, para Lerman eran vagos recuerdos de ese esperanzado sujeto que lo con grandes esfuerzos y sentimiento cautivo su corazón, perdido entre sus pensamientos no noto cuando el abogado se acercó a él. Benjamín estaba quizás un poco preocupado por Leire y Lerman, más que pro Hale, aquellos dos se notaban perdidos y sin duda estaban pasando por una situación similar.
En busca de brindar apoyo Benjamín no dudo en posar su mano en el hombro de alfa que con vergüenza asomaba su vista por todo el espectáculo que se había dado en su oficina. La mirada atónita de Lerman se posó en la de Benjamín, al fondo de la habitación un gruñido enfurecido sonó tan fuerte como el bramido de enojo que salió de Leire hacia minutos atrás.
‘’¡Aléjate de él!’’ fue Hale que con bravura impresa en su voz había gritado, eran los celos que hablaban por medio de él, su instinto protector y posesivo se arrimó a su pecho y se acurruco en el sitio, lastimosamente no era quien para intentar hacer algo para evitar la situación que al frente de su nariz ocurría, quizás eso lo había perdido hacia tantísimo y hasta aquel punto era que se daba cuenta.
Samantha no dudo en presionar más fuerte el algodón, logrando así silencia a Hale que con un quejido centro malhumorado y celoso su atención en Samantha, la mujer por su parte disfruto del pequeño espectáculo que había formado Hale. ‘’Eso duele’’ fue lo que murmuro el alfa por lo bajo, estaba irritado y adolorido, pero no podía quejarse demasiado estaba consciente de que aquello era fruto de su propia cosecha.
Benjamín y Lerman mantenían el contacto visual, pero el abogado desde hacía unos segundos atrás había quitado su mano del hombro de Lerman, ahora solo sonreía lo más cálido y menos tenso que podía, quizás no era un reto tan difícil pero todo aquello tenía sus nervios de punta, era como una pequeña bomba que solo esperaba la más mínima chispa para poder explotar.
‘’Lamento todo esto, director Lerman, todos hemos fallado, pero necesitamos resolver esto lo antes posible, así que creo que será necesario comenzar todo antes de que se descontrole nuevamente, mi cliente está más calmada y el doctor Hale esta casi completamente curado, hablo por todos cuando digo que esperamos su dictamen para poder aclarar la situación.’’
Fue un susurro ronco y amable que distrajo a Lerman de todo su dolor, no quería pensarlo, pero lo poco que dijo aquel hombre le dio confianza, «es abogado», Lerman bufo cabizbajo, en silencio se recordó a si mismo que el trabajo de aquellos era convencer. Las palabras dulces y suaves de Benjamín lograron convencer a Lerman que suspirando dio la imagen de un hombre que se resignó, miro con desolación al beta, asintió y se apartó del campo de visión de Benjamín para pararse en medio de la habitación y mirar a todos los presentes.
‘’Bien, doctor Hale, en vista de que esta recuperado y la señora Leire ha sido curada y calmada también, podemos proseguir con el propósito de esta reunión. Creo que es necesario una explicación para esclarecer todo lo que ha sucedido, una explicación verdadera no solo una retahíla de mentiras, así que por favor si fuera tan amable y esclarecer todo lo que ha pasado con el paciente.’’ Había veneno y el más puro y rencoroso enojo que pudiese existir en la voz de Lerman, no solo estaba hablando el doctor Lerman, sino también su parte más personal.
Ángelo que furioso se sentía roto, sus sentimientos eran transportados por su vocabulario sosteniendo cada emoción que en el pecho del hombre lograba acumularse, era como una especie de deja vu, esto en pasado había ocurrido tantísimas cantidades de veces que la herida nunca cerraba completamente cuando ya estaba de nuevo siendo abierta, el proceso se repetía una y otra vez, cada una de esas veces doliendo menos que la anterior, pero luciendo peor.