Leire miro el intercambio de palabras, con la llama de la ira caldeando en su estómago evito que un gruñido bajo se formara en su garganta, Benjamín había hablado con ella hacia instantes atrás, era como una especie de promesa que habían llevado a cabo instantes atrás con el abogado que aunque estaba ansioso y un poco complacido en su voz se notaba el reproche y la desaprobación a sus acciones, miro expectante al hombre, desde su punto lo había vigilado como un halcón, siendo algunas veces por la figura de Samantha que lo tapaba, no podía decir que estaba orgullosa de su trabajo, pero sus estribos se habían borrado cuando intentaron mentirle justo en su rostro.
Nuevamente la frase anterior por parte de Hale había sido mencionada. Incrédula y colérica intento levantarse, pero fue detenida por el abogado que tenso poso su mano en el hombro manteniéndola en su sitio, aunque aquello había detenido sus acciones no había logrado cerrar su boca para que no comentara nada de lo que quería hacer decir en ese momento, así fue como termino vociferando.
"¡Tu, maldito imbécil! ¿Qué mierdas le has dado a Harry?" su voz salió quebrada y angustiada, pero plenamente iracunda, casi tanto como la cantidad de emociones que se formaban en su pecho, ira, molestia, cansancio, descontrol, Leire intento no fijarse en Gia que estaba nerviosa mirando hacia todos los lugares como buscando una salida a donde escaparse, lamentablemente para ella, pero fortuna para los demás, solo existía una salida y esa estaba siendo obstaculizada por el cuerpo de Samantha, quien de brazos cruzado encima de su pecho le regalo un sencillo guiño y sonrisa a Leire cuando sus miradas pudieron encontrarse, sin duda aquello logra afectar a todos.
Alertas Angelo y Benjamín se miraron, el primero de ellos ocupo colocar sus dedos índice y pulgar en el tabique de su nariz y apretar fuertemente estaba enojado y exasperado, era como jugar al gato y al ratón con su marido, pero esa vez sería la última que el tipo lograría hacer aquello. Benjamín sostuvo con más fuerza el hombro de Leire, casi como previniendo algo con aquel tato, Leire era volátil puesta en esa situación, de eso Benjamín estaba muy seguro y eso lo lastimaba, pero a la vez contrariamente lo hacía sentir orgulloso.
El semblante del médico cambio drásticamente a un horrorizado a uno de fastidio e irritación. Hale era la viva imagen de quien intentaba mentir, pero las palabras no le alcanzaban lo suficiente como para que pudiera calcular sus frases, Lerman camino rumbo a su escritorio y del cajón donde había resguardado los papeles saco estos mismo, su pulso era errático y su corazón tamborileaba con fuerza dentro de su pecho. Los documentos y apuntes en sus manos pesaban como plomo, era esa la prueba de la traición de Hale hacia todo el personal médico y la clínica en general, pero sobre todo a él.
‘’ ¿Cómo podría explicar esto, doctor Hale? ¿Debo recordarle que ha dejado su copia del documento en mi oficina? Además de resaltar que no solo ha sido descuidado al dejarlo en mi archivero, sino que los apuntes donde claramente expresa la cantidad de supresores suministrada al señor Foster.’’ La pérdida de confianza era inevitable al igual que el corazón roto de Ángelo, que con ganas de derramar las lágrimas contenida quiso abofetear a Key, era tan descuidado que había puesto en sus manos las pruebas de sus fechorías, suspirando obtuvo la mirada nerviosa de Key, Hale por primera vez en su vida, la fachada de hombre seguro de sí mismo se había borrado, solo quedaba el tipo que solo bajo ser descubiertas sus fechorías se hablaba.
"Lo que se le ha suministrado al paciente Foster, fue bajo prescripción médica." comento el hombre llevando su mano hasta su boca y retirando la sangre que comenzaba a acumularse en la esquina de esta nuevamente, Lerman negó con suavidad incapaz de tragarse aquella mentira que heria en su pecho como un puñal afilado. Leire estuvo aún más enojada, estaba tan iracunda que solo alcanzo a bufar y murmurar siniestramente.
" Necesito saber qué cosas le han dado a mi alfa." Dijo con cólera Leire, quitando la mano de Benjamín de su hombro y poniéndose de pie, su intención no era golpear al hombre, pero secretamente disfruto del encogimiento sobre sí mismo que tuvo Hale cuando llega intento acercarse, lamentablemente fue detenida cuando Benjamín tomo su mano y la apretó dentro de la de él.
"Se que son supresores, Hale. Hice una investigación acerca de ellos recientemente, se cómo perjudican al alfa porque de primera mano conviví con un hombre que quedo padeciendo luego de ellos, juro por todo lo que tengo en mi vida que demandare a usted. Su olor no está y el ha empeorado, ¿qué clase de medicina practican usted?" Fue imposible que las palabras fueron arrebatadas al aire con un tono colérico y enloquecido, Hale como ultimo esfuerzo levanto su barbilla en sinónimo de altivez, sin llegarse a sentirse así realmente, estaba intimidado y derrotado, pero la fachada de todo poderoso no se borraba, eso hacia que la colera de la mujer fuera en aumento repentinamente.
Benjamín estaba enojado no solo enojado, estaba estresado y las prórrogas a lo que sucedía estaba inquietándolo cada vez más era aquello que lo hacía pensar en la mala broma que les estaban jugando, pero aun así intento mantener la calma, aunque no era demasiado bueno en ello. Lerman se acercó y puso los papeles en las manos de Hale, cortamente y bruscamente incapaz de tocarlo o simplemente rozarlo, Hale se sintió como una paria, rechazado por su mismo esposo, lamentablemente era aquello lo que podía tocarle en ese instante.
‘’Señorita Gia, ¿qué tiene para decir usted? La he notado muy silenciosa en estos instantes, ¿podría decirme que tiene que ver usted en todo este asunto?
"Si quiere que su pareja mejore lo dejara aquí, pero está en toda su libertad de privarle sus medicamentos y llevárselo." Murmuro por lo bajo el médico adelantándose a la respuesta de que podría dar Gia, miro con odio a Leire, quizás Hale no estaba solamente molesto por lo ocurrido sino también enojado por haberse visto descubierto después de todo, Leire no solo lo había amenazado, sino que también dejo a la luz todos sus planes a largo y corto plazo.
Le había destruido la vida y el rostro, Hale miro a Lerman en un intento de disimular los nervios que tenía en su cuerpo. Las heridas escocían en su rostro y batallaba por no dejar que las lágrimas fueran derramadas, su corazón dolía y su alma pesaba, era un sentimiento al que ya desde hacía mucho se había adaptado quizás era algo que lo acompañaba durante toda su vida desde niño la vida de hale era una decepción envuelta en tragedias y malas decisiones, el único punto positivo que recordaba en su vida era haber conocido a Ángelo, el alfa que logro atraparlo, para su desgracia hasta a él hombre había perdido y ya con las manos vacías no podía llorar encima de los cristales rotos.
Leire, maquinando un plan de acción asintió tranquilamente, no tenía demasiado que pensar porque sencillamente todo estaba en manos de aquellas personas en las que había confiado para que protegieran a su esposo, era triste como se había volcado en sus propios sentimientos como para no notar algo tan importante como el aroma de quien amaba, siquiera lograba recordar cómo se distinguía el olor entre los demás.
Estaba tan sumergida en su propia desgracia que el corazón dolía, pero no podía notar como lo que más amaba se le iba de las manos en un simple intento de retenerlo un poco más. Sus nudillos dolían, escocían, estaba segura de que tenía heridas abiertas en ellas, Samantha se había encargado de vendar sus manos, pero estaba presa en su pensar como para siquiera distinguir si eso era real o simplemente se trataba de una experiencia que era transmitida por su mente, estaba ida y lo sabía.
No quería escuchar lo que Hale tenía para decir, pero estaba segura que el eslabón débil era Gia, la manera en que el hombre no dejo que la mujer dijera lo que tenía para decir era algo que jamás podía pasarse por debajo de la mesa, hasta aquellos instantes se sentía satisfecha del daño que le causo al hombre de ojos negros, pero de lo que realmente se iba a sentir segura era de que ese hombre no pudiera atender a más ningún paciente, lo que le había hecho a su esposo no tenía ninguna clase de perdón.
Al final la decisión era simple y clara. Leire la sabia con exactitud, su lado primitivo pedía que obviara todo lo que estaba a su alrededor y poder tomar a su esposo y traerlo de nuevo a su hogar, lamentablemente necesitaba una autorización, cosa que solo Lerman podía brindarle.
Harry regresaría con ella a su hogar, basta de hospitales, adiós a medicamentos, ya no habría intercesores para ellos.
‘’Hale, quiero escuchar directamente a Gia, no a ti. Tuviste tu oportunidad de explicar tu participación y decidiste obviar la oportunidad engañando, dejemos que la señorita hable.’’ La mujer se noto nerviosa, Benjamín estaba seguro de que ella sabía lo que sucedía y estaba decidida a ocultarlo del ojo público, lamentablemente era un abogado y un periodista, ambos reconocidos, no dejarían que ella se fuera de esa habitación sin hablar. La mirada escrutadora de Benjamín se poso en la mujer de cabello ondulado, Gia estaba nerviosa era algo que estaba a simple vista, pero lo que pudo llamar más la atención de todos era la manera en que sus manos se retorcían con nervios y paranoica se negaba a hablar, miraba a todos los lugares imposibles, pupilas dilatas y ojos desenfocados, Leire al instante lo reconoció.
‘’Ha sido dopada con los supresores para alfa.’’ Murmuro levantándose de un salto, incrédula de sus palabras, Leire logro moverse con rapidez por la habitación hasta estar lo suficientemente cerca de la mujer como para evaluar sus signos vitales, sus pupilas, incluso su olor.
Cuando ella había llegado no había signos de que hubiera consumido algún tipo de droga más aquello cambio. ‘’Este tipo de supresores tardan cierto tiempo para hacerse efectivos, no reconozco la casta de esta mujer, pero puedo asegurarte que esta dopada, llevamos alrededor de diez minutos aquí, el supresor entra al cuerpo de sujeto y para que se introduzca directamente al sistema nervioso del individuo debe tener un margen de tiempo de alrededor de doce minutos.’’
Maldiciendo Lerman entendió lo que se decía entre líneas, Hale había dopado a Gia antes de llegar para callar su boca y que la mujer no hablase demás
‘’No puedo creer que hayas hecho esto Hale.’’ Murmuro Lerman, se notaba que la decepción rayaba cada una de sus palabras, incluso el resentimiento se sintió transmitido en cada palabra, quizás Leire miro por el rabillo del ojo a Benjamín quien solo sonreía con una satisfacción inigualable, aquello se le hizo extraño a la alfa, pero no le quedo más que guardar silencio y esperar a que todo se resolviera.
‘’Creo que es momento de que firmen la orden de salida para mi cliente, a menos que quieran que se presente una orden legal y todo el hospital sea evaluado.’’ Fue Benjamín quien hablo, sin duda había un tono de satisfacción cuando su voz sonó feliz, Hale lo miro con odio intenso. Lerman tembló un poco
Luego de aquello todo paso como en cámara rápida, la orden fue firmada por Lerman, Harry ya estaba bajo el control de Leire quien feliz sentía como el corazón arrojaba un peso al mar. No estuvo segura de lo que pudo haber sucedido con Hale, pero lo que sí pudo presenciar dentro de la oficina como Hale le rogaba a Lerman una segunda oportunidad tanto laboral como sentimental, pero Lerman se negaba a ello hasta que incluso se fueron a los golpes por los atrevidos acercamientos entre el alfa engañador.
Lerman estaba herido y quizás era la imaginación de Leire pero Benjamín se acercó un poco a consolar a Lerman, ¿era aquello interés por parte del abogado? A Leire no podía importarle menos lo que sucedía entre ambos hombres, ahora con la orden firmada y sellada en las manos de Leire no le quedo más que pedirle a Samantha que por favor alistara a su esposo para poder llevarlo con ella.