CAPÍTULO CINCUENTA Y UNO (TE QUIERO)

2306 Words

Dormí a ratos durante el día. Entre controles, visitas esporádicas del personal médico y el zumbido constante de las máquinas, el descanso era más una tregua que un verdadero sueño. Pero cada vez que abría los ojos, Rael estaba ahí. A veces en la silla. A veces recostado en el diminuto sofá de la habitación. Otras, simplemente parado frente a la ventana, con la mirada clavada en el horizonte, como si necesitara verificar que el mundo seguía girando. No hablábamos mucho. No hacía falta. Sus silencios decían más que cualquier declaración. Cerca del atardecer, un médico joven y amable entró a revisar mis últimas placas. Me explicó que el riesgo había bajado considerablemente, que no había hemorragia interna, ni restos de la espina. Que podía levantarme si me sentía con fuerzas, caminar un

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD