CAPÍTULO TREINTA Y UNO (LA PROMESA)

1809 Words

Desperté envuelta en calor. El calor de su brazo rodeándome, de su pecho respirando en mi espalda, de su cuerpo hecho refugio. Por un instante me quedé así, sin moverme. Como si cualquier gesto fuera a romper la paz diminuta que se había formado durante la noche. No soñé. No lloré. No me desperté con sobresaltos. Y eso, después de días tan pesados, se sentía como un regalo que no sabía si merecía. Me giré lentamente. Rael dormía aún, con el ceño apenas fruncido, como si incluso en sueños su mente no supiera descansar del todo. La luz matinal se filtraba por la ventana y dibujaba sombras suaves en su rostro. Me acerqué un poco más. Solo para sentirlo. Solo para comprobar que seguía ahí. Y entonces, sin abrir los ojos, murmuró: —Así me gusta despertar. Sonreí apenas. —¿Con una mujer

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD