Bianca respiraba con dificultad tras haber corrido entre los matorrales por varios minutos. Pegada de espaldas contra un árbol, podía sentir cómo sus pulmones ardían. El sudor que corría por su frente hacía que el cabello se le pegara, mezclado con la tierra y la sangre.
Sus ojos estaban dilatados, mirando en todas direcciones; sabía que no estaba sola, podía sentirlo en el aire. Una sensación aplastante e invisible que le decía que estaba lejos de estar a salvo.
Cerraba los ojos con fuerza, pidiendo en su mente que nada de lo ocurrido esa noche fuera real. Que todo hubiera sido un mal sueño, una pesadilla ocasionada por la sugestión de haber estado contando historias de terror en la fogata unas horas atrás.
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Kevin, primo de Bianca, había tenido la idea de hacer una fogata y contar historias de terror la noche de brujas, por lo que se preparó y convenció a sus padres con un mes de anticipación.
Bianca estaba en desacuerdo, pero Kevin insistió en que sería divertido.
Finalmente, tras la última semana de exasperante insistencia, Kevin se había salido con la suya.
El abuelo de ellos, un hombre de noventa años que aún tenía la fuerza para caminar erguido y con machete en mano, les dijo que tuvieran mucho cuidado.
—No salgan de su casa de campaña por la noche y cierren bien por dentro. No abran ni aunque escuchen una voz conocida. —Porque podría no ser quien piensan —dijo el anciano de rostro severo.
A sus nietos les gustaba escuchar sus relatos fantasiosos sobre sus enfrentamientos con cambia-pieles. Conforme crecían, fueron perdiendo más la credibilidad sobre sus relatos, pero sabían que un animal salvaje lo había atacado en su juventud, por una enorme cicatriz en el abdomen que les había enseñado una vez.
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Rumbo a su noche de acampada se encontraban Salomón y Herlinda, primos de Kevin y Bianca, además de Alfonsina y Claudia, amigas de Bianca de la preparatoria.
Todos habían nacido y crecido en el pueblo de San José el Pinto, pequeño pueblo de Oaxaca.
A mitad de camino, Salomón y Herlinda comenzaron a sentirse ansiosos, como si presintieran que era una mala idea seguir subiendo el cerro, y decidieron volver en su motocicleta.
—Son unas gallinas —mascullaba Kevin molesto porque el grupo se hacía más pequeño.
—Déjalos, sabes que los mellizos siempre han sido miedosos desde que se perdieron en el monte cuando tenían tres años —dijo Bianca—. De no ser por el abuelo Manuel, nunca los hubieran encontrado.
Llegaron a un claro, donde estacionaron la camioneta y comenzaron a bajar las cosas para la fogata.
Al ser Kevin el único varón, se quedó a armar las casas de campaña junto a Claudia, una de las amigas de su prima, a quien le gustaba. Mientras Bianca y Alfonsina recolectaban la leña.
Cuando todo estuvo listo, ya eran cerca de las ocho de la noche.
Un crujido de ramas cercanas los puso en alerta, pegados unos con otros.
Entonces, de entre la hierba vieron emerger a los mellizos, por lo cual exhalaron el aire contenido en sus pulmones de manera involuntaria.
—¡Carajo, Salomón! ¿Por qué se aparecen así? Pensamos que ya no volverían. —Gritó Kevin.
—Lo siento, de pronto me sentí ansiosa y quise volver a casa. Pero a medio camino me arrepentí de nuevo y volvimos —dijo Herlinda con voz calmada, mirando hacia su mellizo como si buscara apoyo.
Prepararon la fogata y cenaron sopa instantánea y soda mientras contaban historias de terror. Aún era temprano, pero habían decidido que a medianoche se irían a dormir. A pesar de todo, eran miedosos.
Cada uno contó una historia de terror; cuando llegó el turno de Salomón, este carraspeó y comenzó a contar con tono serio:
Cuenta la leyenda que en zonas montañosas existen seres que cambian su apariencia, que adoptan la imagen física de los seres queridos de sus víctimas para atraerlos. Nadie sabe cuál es su apariencia verdadera… porque la muerte los encuentra primero.
La mayoría suele llamarlos cambia-pieles. Pueden transformarse en cualquier persona o animal.
No solo adquiere la imagen física, sino también los recuerdos de sus víctimas. Si tuvieras frente a ti a dos personas iguales… ¿Sabes identificar al original?