CAPÍTULO 5 Mi corazón no puede evitar dispararse en cuanto me percato de su sorpresiva presencia. La sangre me bombea por todo el cuerpo como una especie de adrenalina que poco a poco me regresa a la realidad. Lo miro estupefacta, contengo la respiración y me estremezco. Estoy quieta en un escenario lleno de luces centradas en mí, con mis manos a cada lado de las caderas y con mis ojos grises puestos en él, solo en él. La música ha empezado y yo no soy capaz de moverme. El público comienza a murmurar. Los oigo, lo presiento, sé que lo hacen. Never Tear Us Apart suena de fondo. Doy un paso atrás cuando veo que el señor Voelklein se levanta de su asiento y empieza a caminar hacia aquí con paso firme, seguro de sí mismo. Viste una camisa negra ajustada al cuerpo con los dos primer

