CAPÍTULO 6 Me acerco a él con paso dudoso, como si realmente me causara nerviosismo tenerlo tan cerca. ¿Qué demonios hace aquí? ¿Acaso me ha esperado toda la noche? Una punzada de esperanza me irradia el pecho. Quiero ocultar la sonrisa que ha florecido en mis labios, pero es inútil. Verlo me causa tanta sorpresa como felicidad. —¿Qué hace aquí, señor Voelklein? —me atrevo a preguntarle. Me cruzo de brazos una vez que llego frente a él. Me abrazo a mi abrigo, curiosa. Él se incorpora sin dejar de sonreírme, rodea el coche y se posiciona frente a la puerta del conductor. —¿Acaso creía que iba a dejarla sola por si aquel hombre ebrio que se atrevió a insultarla decidía aparecer otra vez? No iba a permitirlo, señorita Steele —expresa con una seguridad inquietante—. Vamos, la llevaré a

