Capitulo 33

1417 Words
Esther de repente frunció el ceño, sentía que le dolía la cabeza cada vez más fuerte "mi estado no es bueno en estos días.." se había sentido muy cansada desde que regresó del territorio, los problemas con Griselda y demás, hicieron que no descansará bien. Eso y sumado a lo que le había dicho a Eliezer que aún estaba en su mente, habían hecho que se sintiera aún más cansada, porque no podía dormir bien. Sin embargo, habían muchas cosas de las que debía encargarse cómo Duquesa, antes de poder descansar bien. Esther: Tráeme un té para relajarme Le había dicho a Beatriz, entonces se centro de nuevo en los documentos que tenía delante. **************** Esther no sabía cuánto tiempo habia pasado frente a los documentos. Cuando Anocheció Eliezer acudió a su habitación, su repentina visita hizo que todos los empleados se fueran. Eran como personas en un espacio completamente diferentes, un aire frío fluyó entre los dos. Ella parecía no tener intención de enfrentarse con él, no obstante, Eliezer tenía la intención de decir todo lo que sentía. Eliezer: Quiero decirte algo. Esther: .... Eliezer: Está bien si no me contestas. La mirada de Esther se dirigió hacia la ventana. Eliezer: Por favor escucha lo que trato de decirte. Eliezer se lo estaba pidiendo como un favor, Esther siguió sin moverse. Pero afortunadamente no se movió de su asiento. Eliezer: Yo... Quiero seguir viviendo contigo. Esther apretó fuertemente el mango de la silla, pretendiendo compostura, pero no le duró mucho, porque termino hablando. Esther: No te interesamos. Entonces su mirada se volvió hacia el Duque. Esther: Ni yo, ni Elian. Sin que ella se diera cuenta, su voz se agitó. Eliezer: No, nunca fue así. Negó el Duque con firmeza. Esther: mientes al decir que ahora te interesas por él. Respondió Esther de manera brusca, mirándolo con dureza, se giró lentamente dándole la espalda y continúo hablando. Esther: Me arrepiento. Si no me hubiera casado contigo, sino fuera por los Prada... Yo no habría dejado desatendido a mi hijo. Me culpo a mi misma, pedo a la vez me siento muy resentida. De hecho, ella sabía que no era cuestión de resentimiento. Sin embargo, su odio seguía dirigiéndose a él, por eso siguió hablando peor. Esther: Ya no quiero vivir así más. Eliezer: Pero aún así... Si no funciona... Dijo Eliezer, evitando la mirada de Esther. Esther: Eliezer ¿por qué no quieres divorciarte de mi? Eliezer: Porque nunca se me cruzó esa idea por la cabeza. Esther: Entonces inténtalo ahora. De hecho, el divorcio no es un fallo para ti. Eliezer: Ese no es el problema... Siempre pensé que estaría contigo por el resto de mi vida. Ante sus palabras Esther se rió. Esther: ¿por qué? Tú y yo no éramos mejores que los demás ¿cómo puedes decirlo y qué suene natural? siempre me imaginé rompiendo contigo innumerables veces. Eliezer: ... Esther: No vas a decir que te gusto ¿verdad? Ella le ignoraba, se reía, criticaba y se burlaba de Eliezer. Esther: No creo que seas tan desvergonzado para que sigas eso ahora. Ella lo dijo claramente. Esther: Si tienes miedo de que te moleste después del divorcio, no te preocupes, eso no ocurrirá. Hizo una sugerencia, pero mientras más lo hacía más fuerte le temblaba el puño. Esther: No quiero vivir más contigo, estoy harta. Esther que había empezado a desahogarse, fue imparable. Eliezer acepto sus palabras sin parar, y tras sus palabras soltó verdaderamente sus sentimientos Eliezer: Te evitaba porque yo no te gustaba. Esther: ¿...eh? Eliezer: No quiero que aguantes tu sola siendo la esposa de un Prada, siempre quise protegerte a ti y a mi hijo. Siempre trate de acercarme a ti... Antes las repentinas palabras de Eliezer, Esther se mordía el labio interno confundida. Esther: Pero tú nunca te sentiste cómodo conmigo. Por eso también evitó estar con él, porque se sentía incómoda. Eliezer y Esther, sin saber los sentimientos del otro, redujeron su tiempo de permanecia al lado de Elian por sus propias razones. Así fue como Elian terminó solo La mante de Esther era un torbellino, no sabía que él se sentía así con ella, no podía procesar nada, sus párpados temblaron y seguidamente se tocó la cabeza. Esther: Espera. Necesito tiempo para pensar. La conversación de ambos continuo por mucho tiempo, no sé resolvieron todos los malos entendidos que había hasta ahora, pero si desapareció el resentimiento. Pero sé resolvieron todos los malos entendidos que los entrelazaban. Mientras tanto hubo arrepentimientos y autocríticas, pero también hubo risas. Era la primera vez que tenía una conversación tan larga ¿por qué no habían Sido capaces de hacerlo hasta ahora? Esther: Ya está amaneciendo, será mejor que no te desveles. Eliezer: Todavía no... Eliezer tomo la mano de Esther con pesar. Esther: Tenemos mucho tiempo por delante, volvamos a hablar mañana. Ella también le cogió la mano Eliezer: Bien. Eliezer sonrió ligeramente y asintió. Fue entonces cuando los dos se levantaron de sus asientos. Esther tropezó en el sofá, sacudió un poco la cabeza y trato de levantarse de nuevo, pero cerro los ojos como si nada. De repente se desplomó, Eliezer la agarro de inmediato entre sus brazos Eliezer: ¡Esther! Sucedió en un instante. Eliezer cambio de postura, la abrazo con fuerza y la llevo primero a la cama. Luego corrió a llamar a un médico, durante ese breve tiempo, sentía que se estaba volviendo loco. Cuando llegó el médico, se sorprendió al ver la cara descompuesta del Duque, pero enseguida se fijó en el estado de Esther, ella seguía inconsciente. La cara del médico se estaba poniendo sería. Médico: Ella... Finalmente, el médico abrio la boca y comenzó a hablar de su estado. Médico: No quiero que exagere con su trabajo. Tiene que descansar pase lo que pase, su cuerpo no podrá seguir aguantando como ahora. Eliezer: ¿de qué está hablando? La voz de Eliezer temblaba terriblemente. Médico: Por favor, piénselo cuidadosamente. Su cuerpo es demasiado débil. Si ella lo ha aguantado hasta ahora, es gracias a su fuerza mental. La mente y el cuerpo de Esther habían llegado a su límite. Ella había aguantado sus sentimientos hasta ahora, pero al conocer los verdaderos sentimientos de Eliezer, la tensión que apenas aguantaba se alivió. Eliezer miro a Esther y sentía que algo dentro de él se rompía "¿cuánto tiempo has estado aguantando Esther?" Médico: Duque, la Duquesa debe descansar completamente, de lo contrario... Cuánto más alargaba el médico la palabra, más sentía Eliezer que se le estrujaba el corazón, tenía miedo, temía que aquella palabra que tenía en la mente saliera de su boca. Médico: Así podrá vivir mucho tiempo. El debilitamiento del cuerpo de la Duquesa se debía a la fatiga y al estrés acumulado durante mucho tiempo. Mientras Esther dormía, Eliezer se quedó con ella toda la noche. No se movió ni un poco hasta que ella despertó. Eliezer de sintió apenas un poco aliviado solo después de verla abrir sus ojos. Cogió la mano de Esther con entusiasmo y hablo. Eliezer: No quiero que lo vuelvas a pasar mal sola nunca más. Puedes liberarte de tu hartazgo del deber. Ahora que sabemos cómo nos sentimos podemos ser felices. En el territorio hay un mayordomo que ha cuidado de mi desde que era joven. Lleva mucho tiempo administrando las tierras, así que no hay nada que nos deba preocupar ni a ti ni a mi. Esther escucho las palabras de Eliezer, más que decir que era lo que oia, era lo que veía en su rostro. Todavía no podía creer que estuvieran en la misma página. La mano de Esther subió sola, tocó su mejilla. Eliezer se estremeció y se puso nervioso cuando ella lo toco. Parecía agotado de la noche a la mañana. Eliezer: Creo que es mejor ir allí... Vámonos de aquí. El tono de Eliezer se hizo cada vez más potente. Eliezer: Vamos a vivir lejos del territorio. Eliezer decía lo mismo, de diferentes formas, solo en caso de que ella se negara. Eliezer: Quiero que vivas en un lugar cómodo. Ella aún sin decir nada, lo atrajo hacia sí, entonces él con los ojos abiertos por la inesperada acción de la Duquesa, solo sintió cuando sus labios se unieron, él intentó con todas sus fuerzas no tocarla, pero ella tenía otras intenciones, puesto que empezó a desvestirlo, anhelando volverse uno solo, ambos se dejaron llevar, el Duque fue sumamente cuidadoso en todo momento.
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