Escaparse de la escuela

1830 Words
— ¡Agh, otro día de escuela. Es tan aburrido, no vuelvo a tomar clases de noche — se quejo Amelia mientras se estiraba un poco y casi llegaba a la escuela. Aquella chica de repente vio a lo lejos a su mejor amiga, la saludo y se apresuró a llegar a dónde ella se encontraba, solo fue cuestión de un par de minutos para que Amelia llegará al portón en dónde se encontraba su amiga. — Hola — le dijo Amelia con una gran sonrisa a Laritza. — Que bueno que llegaste, por poco y nos cierran el portón — dijo Laritza un poco alivida. — Vamos, entremos — dijo de repente tomando de la mano a su amiga para que de inmediato ambas pasarán por el portón, estando a unos cuantos pasos antes de entrar a la escuela, pero de repente Amelia se detuvo — ¿Qué pasa?— pregunto Laritza volteando a ver a Amelia sin saber que era lo que ocurría. — Estoy aburrida — soltó con rapidez Amelia. — Pues vete olvidando de eso por que falta muy poco para que las clases comiencen — dijo Laritza a punto de entrar. — ¡Espera!— la detuvo Amelia. — ¿Y ahora qué?— pregunto de repente Laritza ya fastidiada mientras miraba a su mejor amiga con total seriedad. Amelia le hizo señas a Laritza que se acercara a ella para poder decirle algo, Laritza sin muchas ganas se acercó a su mejor amiga. — Dime rápido o llegaremos tarde — dijo Laritza fastidiada y enojada. Amelia empezó a mirar a su alrededor para poder ver qué nadie pudiera escuchar lo que estaba a punto de decir y al está darse cuenta de que no había nadie cerca, está chica quiso proponerle algo a la otra chica, a Laritza, su mejor amiga. — Tengo una muy buena idea — le susurro Amelia a Laritza con una gran sonrisa. — ¿Qué tienes en mente?— preguntó Laritza un poco confundida, sin saber que era lo que su mejor amiga estaba a punto de proponerle. — Pues es fácil, vamos a escaparnos. No entremos a clases, es una muy buena idea, ¿No?— le susurro Amelia a su amiga con un amplia sonrisa, Amelia creía que aquel plan era el mejor que se le pudiera ocurrir. Ciertamente a Laritza aquella idea no parecía agradarle en lo absoluto, ¿Escaparse?, Eran palabras muy grandes y en lo cual Laritza no planeaba arriesgarse, si las descubrían, todo saldría mal y Laritza no quería ser llamada una chica problema como ya era llamada Amelia. El escaparse de la escuela para Laritza era un escalón más de irresponsabilidad y de lo cual no quería ser parte, además que le daba mucho miedo por lo que se contaba en esos lugares, ya que nadie tenía que salir alrededor de esas horas y Laritza no se pensaba a arriesgar a que algo de lo que tanto se contaba, les pudiera pasar, aquella joven estaba realmente asustada y nerviosa. En la escuela podían estar seguros por el simple hecho de que la escuela se mantenía cerrada y además de que autobuses llevaban a los alumnos a sus respectivos hogares, sin problema alguno y llevándolos sanos y salvos. Laritza de repente volteó a ver a Amelia, abriendo muy ampliamente los ojos — no puedo, eso significaría arruinar mi buen historial y poner mi vida en peligro— dijo con preocupación. —Oh vaya, no seas una aguafiestas, solo nos escaparemos de la escuela y nadie se dará cuenta— dijo Amelia con obviedad mientras miraba que nadie las estuviera escuchando. Ya todo era de noche y aquellas jóvenes iban en una escuela nocturna. Ambas jóvenes estaban en la entrada de la escuela hablando sobre todo eso, algo de lo cual una no quería ser parte de eso y aquella persona era Laritza. — No lo se, ¿Escaparse? ¿Y si nos descubren?— pregunto de repente Laritza cuestionando a Amelia, a aquella joven esto le parecía muy mala idea. — Vamos, solo sera por poco tiempo, iremos y regresaremos y nadie se enterará — dijo con insistencia Amelia. — Espera, ¿A caso no recuerdas lo que nos han dicho?— pregunto de repente Laritza ya fastidiada por la insistencia de su mejor amiga, parecía que aquella chica se había acordado de algo. — ¿Que cosa?— pregunto también Amelia, aquella joven estaba confundida o es que no recordaba que era lo que pasaba o les habían dicho. — Siempre te olvidas de todo — le recriminó Laritza a Amelia —nos han dicho que no debemos vagar a estas horas de la noche sin compañia por qué se aparece una criatura, todavía estando en la escuela nos preotegemos y luego pasa el camión escolar y todo normal, pero el estar caminando sin ningún rumbo, puede ser muy malo, también esa es la razón por la que algunos padres vienen a buscar a sus hijos— decía Laritza intentando que su amiga entrara en razón, algo que le iba a ser demasiado difícil ya que Amelia no quería entender. — Vaya que si eres una aguafiestas de lo peor, es obvio que eso que dicen son solo inventos para que no nos escapemos de la escuela y nos portemos bien, aburrido — dijo Amelia rodando los ojos — pero está bien, no vayas, sea como sea iré por mi cuenta y me divertire yo sola, sin una mala amiga — le seguía diciendo Amelia a Laritza con mucho enojo y coraje. Laritza estaba a punto de decir algo, pero Amelia no se lo permitió, Amelia se fue con sumo enojo, pensaba que su amiga era una miedosa y que por ese motivo no la quería acompañar, pero Laritza sabía muchas cosas y por las cuales no quería que su mejor amiga estuviera en aquel riesgo, ese riesgo que Amelia decidió tomar. Laritza solo pudo ver cómo su amiga se iba caminando. — Por favor, cuídate — susurro Laritza con suma tristeza en su rostro para luego entrar a la escuela. Amelia estaba caminando por un gran camino solitario, sin pensar en las consecuencias en que esto le podría traer, lo único que la acompañaba era la luz resplandeciente de la luna, siguiéndola en cada paso que aquella chica daba. — Laritza siempre es una chica muy miedosa, no entiendo por qué sigo siendo su amiga— decía Amelia entre murmullos. De pronto y para su sorpresa, unos grandes aullidos se empezaron a escuchar a lo lejos. — ¿Qué fue eso ?— se preguntó con sorpresa aquella chica mientras tomaba su mochila y la abrazaba con suma fuerza, el miedo se estaba apoderando de su cuerpo. Amelia miro hacia unos grandes árboles y pudo darse cuenta que algo muy grande estaba saltando en estos, cuando los aullidos los había escuchado lejos, aquella joven no se podía explicar realmente que era lo que estaba pasando, pero de algo estaba segura y era que estaba empezando a temblar. — Solo es mi imaginación, me estoy sugestiónando demasiado, no es nada malo, tal vez solo es un gatito o un pájaro. Eso debe de ser— se decía a ella misma a pesar de que ya estaba temblando del miedo, aquella joven se intentaba tranquilizar. Aunque eso era algo totalmente imposible, las manos también le empezaron a sudar, todo esto la hacía ponerse nerviosa de gran manera. Amelia siguió con su camino atribuyéndole todo lo que le estaba pasando a su imaginación, ella no quería pensar que había algo más haya de todo esto, pero hasta este punto empezaba a creer que el escaparse de la escuela había sido la peor idea que había tenido. De repente otro aullido pero más cerca se escucho. Amelia empezó a llorar, ella estaba totalmente aterrada por todo eso, no sabía de dónde venía aquel aullido y mucho menos quería ponerse a pensar el origen de aquel aullido, todo eso estaba muy mal, ella creía que nada de eso estaba bien. — ¿Quién anda ahí ?— preguntó Amelia mirando a todos los lados mientras agarraba con mucha fuerza su mochila y empezaba a mirar a todos lados con desesperación sin obtener respuesta alguna. Amelia a pesar de que quería demostrar que era valiente, en realidad no lo era y era algo que ella sabía a la perfección y todo esto la estaba consumiendo por dentro, el no saber de quién se trataba, le causaba muchos conflictos. Amelia empezó a correr con todas sus fuerzas intentando escapar de lo que fuera que la estuviera asechando, en aquel lugar no había nadie a sus alrededores con el cual pudiera estar para poder defenderse y sentirse protegida, de pronto se empezaron a escuchar pisadas detrás de ella. — Debí hacerle caso a Laritza — dijo Amelia arrepintiendo se de su decisión con la voz entrecortada sin parar de correr mientras sus pisadas se escuchaban con el crujir de las ramas. De repente los pasos que Amelia estaba escuchando a parte de los de ella, dejaron de escuchar se de un momento para otro, mientras Amelia estaba corriendo, volteó a ver para atrás por cuestión de segundos para poder serciorarse si aquella cosa la había dejado de seguir, pero al hacer esto, tropezó con alguien, siendo así que cayó sentada. Amelia miro de repente a la persona con la cual se había tropezado y la abrazo de inmediato. Aquella chica lo conocía a la perfección. — Muchas gracias, alguien me estaba siguiendo. Me alegra toparte con usted — dijo aquella chica aterrorizada para luego mirar a su “salvador". — ¿No haz escuchado que una criatura pasa por estos lugares a estas horas y que no debes de salir de casa o de la escuela y peor aún, sola?— preguntó aquel señor con una gran sonrisa a lo que Amelia asintio con mucho miedo. Afirmando que eso lo sabía a la perfección — pues hubieras hecho caso a las diversas advertencias— dijo aquel señor con rapidez. De pronto un sonido desgarrador proveniente de Amelia se escuchó. *Al día siguiente* Laritza entro de inmediato a su casa muy enojada y se posicionó enfrente de su padre cruzándose de brazos. Su padre se dio cuenta de esto — ¿Qué pasa? — pregunto de repente haciéndose el desentendido. — Padre, mi amiga Amelia “esta desaparecida" — dijo esta chica entre comillas— te dije que con mis amigas no — dijo aquella chica de repente y muy enojada mientras tomaba su forma original, una mujer lobo. Eso era lo que ella era. Eso era lo que Laritza era, una mujer lobo. — Tú le advertiste y ella no hizo caso, ahora ve a lavarte las manos, hoy tendremos un festín— dijo de repente el señor lobo, padre de Laritza con una enorme sonrisa — nunca debiste escaparte de la escuela — soltó aquel señor entre risas.
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