Lluvia de sangre

1815 Words
¿Alguna vez has visto caer gotas de sangre? Dicen que para poder verlas tienes que dejar abierta tres ventanas de tu casa con 5 minutos de diferencia cada una, la última deberá ser abierta a las 12:00 am. y en cada ventana deberás poner una vela roja, eso abrirá un portal hacia otro mundo que conectará con tu casa, se dice que empezarán a caer gotas de sangre cómo si de lluvia se tratara, si logras soportar la lluvia por 5 minutos sin tener miedo se dice que se te cumplirá un deseo pero si no lo haces la próxima sangre que caerá cómo si fuera lluvia será la… — ¡¡TUYA!! — gritó Alejandra asustando al resto de sus compañeras. — Ale, por favor basta, eso no es divertido. — se quejó Lina — Es estúpido ¿Cómo se puede llover sangre? Es totalmente ilógico lo que nos cuentas. — Es sólo una historia, no tiene por que ser real pero si gustan intentarlo yo no las detendré, me lo contó mi hermana mayor, es una historia que está sonando mucho en su preparatoria. — respondió con arrogancia. — ¿Les gustaría confirmar si es real? — Yo tengo mucho miedo, no quiero tener nada que ver con fantasmas. — Daniela se encontraba temblando. Ana y Susana también se negaron. — ¿Por qué no lo intentas tú? No nos metas en tus locuras. — Lina soltó un bufido cruzándose de brazos. Aunque tenía que admitirlo, le daba curiosidad saber si aquella historia era sólo eso o había algo más. — Me tengo que ir, tengo clase de piano a las seis y mis padres se enojaran si llego tarde. — Nosotras también nos vamos. — dijeron las demás chicas dejando completamente sola a Alejandra. — ¿En verdad irás a clases de piano? — preguntó Ana. — Por supuesto que no, a mis padres no les alcanza para pagarme las clases. — Que suerte tiene Alejandra. Nació en una familia rica por eso es alguien vanidosa. — habló Ana. — Y no olvides que es popular con los chicos, ¡agh! Eso sólo me hace odiarla más. — habló la última de las chicas de nombre Susana. Lina que desde hace un rato llevaba escuchando atentamente los comentarios de sus amigas pensó en una idea maravillosa. — Me voy a casa, hablamos luego. Lina, 14 años, de cabellera castaña larga, sus pestañas eran increíblemente largas y sus ojos color avellana deleitaban a cualquiera pero había un problema, Alejandra siempre estaba en medio evitando su paso hacía la popularidad. "Si Alejandra desaparece yo seré popular" "Yo debí nacer siendo rica, no tú" eran pensamientos que cruzaban por la cabeza de la chica. — Ya llegué. — dijo una vez que llegó a su casa y se quitaba los zapatos en el recibidor. Una vez que hizo eso subió a pasos apresurados hasta su habitación. Al llegar a su destino se dispuso a sacar las velas rojas que había comprado en el transcurso de su regreso a casa, ahora sólo faltaba decidir cuales ventanas serían las que le darían vida a ese rumor, una de ellas definitivamente sería la ventana de su habitación. Decidió que la segunda ventana sería la de la cocina y la última sería la que estaba en la sala. Pasaron las horas hasta que finalmente llegó el momento de su cometido, primero abrió la ventana de su habitación y posicionó la vela ahí con el pensamiento "desaparece a Alejandra" Su sonrisa retorcida asustaría a cualquiera que la viera, su mirada se posó en un árbol que estaba frente a su casa, por un momento le pareció haber visto algo pero no le tomó importancia pues no era momento de pensar en cosas insignificantes. Bajó las escaleras mirando constantemente su reloj, no esperaba la hora para convertirse en la chica más popular de la secundaria. "Tú harías lo mismo" fueron sus pensamientos haciendo referencia a Alejandra. Llegó a la cocina y abrió la ventana que estaba junto al lavabo, con esta ya eran 2 ventanas, faltaba 1. Encendió la vela con un encendedor pero se sobresalto al escuchar un sonido en los abustos, miró a ambos lados de la cocina hasta que una sonrisa macabra se le formó, tomó el cuchillo que estaba tan bien guardado en uno de los cajones y lo tiró por la ventana hacia el arbusto. "Estúpidos animales" pensó la chica. 12:00 AM. La hora indicaba que la tercera ventana debía ser abierta y así lo hizo cómo lo hizo con las anteriores. Lina dió la vuelta sobre sus pies para subir a su habitación pero fue interrumpida por sus padres. — Lina ¿Qué estás haciendo? — preguntó su madre al ver lo nerviosa que estaba la chica. — Nada que les importe, iré a mi habitación que tengo mucho sueño — dio un bostezo falso pero fue interrumpida nuevamente pero esta vez por su padre. — Espero que no estés haciendo nada malo, ya te cubrimos una vez, no creas que lo volveremos a hacer. — ¡Tch! — Lina torció la lengua — quédense tranquilos, no lo volveré a hacer... A menos que alguien me vuelva a provocar. Subió rápido a su habitación al ver qué había perdido dos minutos, ansiosa se recostó en su cama y cerró los ojos esperando la supuesta lluvia de sangre, una lluvia que jamás llegó. — ¡Esa estúpida me las pagará! — gritó furiosa y dando patadas bruscas en su cama. Sin darse cuenta pronto se quedó dormida. Despertó al escuchar cómo unos platos se rompían, frotó sus ojos y con pasos lentos empezó a bajar las escaleras, se detuvo en un escalón al ver una nota tirada en éste. "Tú lo hiciste" Quedó perpleja al ver esa nota ¿Cómo había llegado algo así hasta su casa? ¿Era alguna clase de broma por parte de sus amigas? Negó repetidamente y siguió bajando, en otro escalón había otra nota. "Tú la mataste" "¿Creíste que cambiando de escuela no te descubrirían?" Debido al susto dejó caer la nota, ésto definitivamente no era ninguna broma, recuerdos empezaron a brotar.  — ¡Déjame! ¡Me estás lastimando! — gritó una chica muy asustada.  — Déjame, me estás lastimando — Lina la imitó — cierra la boca — dijo justo antes de darle una bofetada a la chica.  — Madeline, una chica dulce y amable con todo el mundo se encontraba atada de pies y manos en la cama de Lina, la pobre chica sólo había ido a dejarle unos apuntes a la que decía ser su amiga.  — Me estás asustando Lina — dijo mientras forcejeaba para intentar librarse pero lamentablemente no tuvo éxito.    Lina la ignoró completamente, estaba buscando algo en sus cajones, cuando lo tuvo entre sus manos sus ojos brillaron. — Dime algo ¿Nunca te has preguntado que es lo que lleva dentro el ser humano? Pues mira — mostró un cuchillo — deberías estar orgullosa, serás parte de mi investigación— soltó una risita al ver los ojos llorosos de su amiga. — ¡¿ _Por qué me haces ésto_ ?! ... ¡ _No_ !... ¡ _Lina_ !... ¡ _Duele_ !... ¡ _Lin_ ... Manchas de sangre inundaron la habitación de Lina, eso parecía un matadero. Cuando sus padres llegaron y vieron tal atrocidad ayudaron a Lina a esconder el c*****r siempre y cuando ella no lo volviera a hacer, cambio de ciudad, de casa y de escuela fue lo que le esperó a esa familia. Lina creía que nadie se había enterado pero al parecer se había equivocado, un tazón se rompió nuevamente, tragó saliva y siguió caminando hacia la cocina. — ¿Uh? — se preguntó al sentir cómo algo había goteado en su naríz, conocía perfectamente la textura y el color. Más gotas empezaron a caer sobre ella, una lluvia de sangre se hizo real pero no cómo ella hubiera querido. Colgados en el techo se encontraban los cuerpos de sus padres con una cortada en el cuello y amordazados, Lina ahogó un grito. En ese momento se dio cuenta que no estaba sola. Una nota más había tirada en el suelo. "¿Te ah gustado la lluvia de sangre?" Cubrió su boca y abrió los ojos tanto cómo pudo ¿Cómo esa persona sabía sobre el supuesto ritual? Miró de reojo al sentir la presencia de alguien detrás de ella. En un abrir y cerrar de ojos la vida de Lina se apagó. "Familia es brutalmente asesinada, hasta el momento se desconoce el paradero del asesino" — ¿Ya leyeron el periódico? — preguntó una chica a las amigas de Lina una vez que estás entraron al aula — es algo que todo el grupo estamos discutiendo, Lina y sus padres fueron asesinados ayer, al parecer un ladrón entró a su casa pero es extraño, al parecer la cerradura no fue forzada y tampoco se llevaron nada. — Yo no creo que los hayan matado para robarles, todo indica que fue una venganza debido a un par de notas que dejó el asesino — se apresuró a hablar otro de sus compañeros. — ¿Eh? ¿Enserio? — fue lo único que dijo Alejandra y siguió avanzando hacia su asiento. — Al final Madeline tuvo justicia — dijo Daniela entre susurros. — Hay Lina, que ingenua fuiste. — Por fin puede descansar en paz — dijo Ana sacando una fotografía de su mochila. Ana, Susana, Daniela, Alejandra y Madeline se encontraban en está con palabras escritas detrás de la foto "vuela alto, querida amiga" Alejandra se encontraba viendo por la ventana hacia la nada, soltó un suspiro. — Y yo que quería saber si la lluvia de sangre era real. Todas sus amigas rieron ante sus palabras. — Fue buena idea contratar a tu tío para hacer ésto, no dejó ninguna evidencia — Daniela se dirigió a Susana. — Sí, de hecho me mando mensaje esta mañana pero no lo eh abierto — Susana saco su teléfono pero su sorpresa fue tan grande que por accidente lo dejó caer. — ¿Que sucede? — susurro Alejandra. — Miren esto. "Disculpa, me surgió un problema anoche y ya no pude asistir, lo haré hoy sin falta" Todas se miraron entre sí, no habían sido ellas si no otro asesino quién había tomado la vida de Lina y sus padres, alguien más que buscaba venganza. Más tarde se descubrió que Lina había matado a un total de 7 personas. Entre ellos se encontraban sus padres biológicos y la verdadera Lina, chica a la que le usurpó su identidad. Lo que jamás se pudo comprobar es el hecho de cómo el asesino sabía sobre la lluvia de sangre dado el hecho de que Alejandra se había inventado esa historia, y al parecer seguirá siendo un misterio hasta la fecha.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD