Cuando Elián despertó, creyó que todo había sido un simple sueño, pero cuando bajó las escaleras Kaia lo estaba esperando junto con su hijo —Elián... mi amor, aun no estás listo —¿listo? ¿para qué? —prometiste llevarnos al lago —dijo Kaia sosteniendo una canasta con comida —así... lo había olvidado, en un segundo regresó— contestó Elián y subió rápidamente las escaleras, tomó una ropa casual de su armario y bajó. Caminaron hacia un hermoso lago en lo más profundo del palacio, era curioso, Elián no recordaba haber visto ese lago nunca, cuando llegaron Kaia se quitó los zapatos y saltó hacia el lago, junto al pequeño —Elián... ven, el agua está perfecta —No, yo solo los observaré —por favor papi —dijo el pequeño niño, haciendo pucheros —está bien —dijo Elián quitándose los zapatos y

