Consejo 2: "Agárrale las nalgas".
—¿Crees que Luke esté bien?
—La verdad no creo que se muera por un pequeño corte en la nariz, lo que si me sorprende fue que por fin lograste entablar una conversación con él.
—Sí, la verdad es que hasta yo me sorprendí—Suspiré.
Estábamos con Peige en mi cuarto, yo acostada en la cama y ella en el piso.
—Sabes sé que me golpearas por esto, pero ahora que me doy cuenta hablarle por un accidente no es gran cosa—Miré a Peige indignada.
—Siempre puedo romperle una pierna para que me hable aún que sea para quejarse—Dije restándole importancia
—¿Estás loca lo sabías?
—Solo tengo un pequeño retraso—ambas reímos—Por cierto, hoy llega Thomas.
—¿La hermosura de tu hermano? —Levanté la cabeza para mirarla, sospechaba desde hace mucho que le gusta, pero me es imposible verlos juntos, mi mejor amiga y mi hermano, no iugh.
—Sí, la hermosura de mi hermano, a todo esto, puerca inmunda te tengo una pregunta.
—Suéltalo.
—¿Te gusta?
—¿Quién?
—Mi hermano.
—¿Tu hermano?
—Sí, mi hermano.
—No, es solo que está que arde ese papacito—Peige soltó un suspiro. La miré extraño.
—Papacito mis bolas es todo un parásito, pasa un día entero con él y me entenderías.
—Bueno como tú digas—vi como rodaba los ojos notoriamente—Volviendo al tema de Luke, ¿cómo es que nunca le has hablado si es el mejor amigo de tú hermano? —Me lo medite por un momento.
La verdad es que ni yo lo entiendo. A venido a mi casa solo 2 veces y eso que se conocen de la primaria y de las dos veces que ha venido nunca he estado en casa así que lloro en silencio cada vez que recuerdo el día en que vino y yo no estuve… Bueno puede ser que si haya venido muchísimas veces, y puede que yo si haya estado en todas, el problema aquí es que no me gusta bajar cuando están los amigos de mi hermano, no sociabilizo con cerebros de músculo.
—Peige tú sabes que prefiero quedarme en mi cuarto a ver la peppa que bajar a hablar con los abortos Shrek.
—Eres una imbécil sin cerebro—Suspiré.
—Me aburro.
—¡No me cambies el tema cartera! —Peige se levantó del suelo y se lanzó encima de mí.
—¡Deja de llamarme cartera! —La empujé entre risas.
—¡No!
—¡Si!
—¡No!
—¡Si y punto! Ahora te levantas del suelo por que iremos a jugar—caminé a mi baúl de los recuerdos y saqué dos pelucas coloridas.
—¿Y a qué jugaremos según tú? —Dijo Peige apuntando a las pelucas que prácticamente ya no parecían eso.
—A las chicas súper poderosas—Peige soltó una carcajada.
—Pero ellas son tres y nosotras dos tonta, aparte las pelucas son rosadas.
—Me importa una patata si son rosadas, verdes o de alguna v***a, y la maldita Bellota desapareció porque me la cene, ¿entendiste?
—Pero yo quería ser Bellota
—¡Ay dios mío líbrame de este sufrimiento!
***
—
¡Apágalo, apágalo!
—¡Se quema firulais! —Peige comenzó a correr en círculos.
—¡Peige ayúdame!
—¡A ti se te ocurrió hacer esos malditos "poderes mágicos"!
—Perdimos a nuestro aliado, descansa en paz Firulais Federico de las Mercedes—Me sequé mis falsas lágrimas y me soné los mocos.
Se estarán preguntando: ¿qué mierda les pasó ahora a este par de subnormales?.
Pues cuento corto se me ocurrió la magnífica idea de hacer magia, prendí fuego en una olla y quemé sin querer queriendo a nuestro aliado Firulais. El problema más grande ahora es que el fuego está llegan a las flores de mi mamá.
Jade morirá si eso sucede.
A Jade le llegará la chancla.
Jade es mujer muerta.
—¡Peige la manguera, trae la maldita manguera!
—Aquí está—Dijo levantando la del suelo con el agua dada.
—¡Tira agua pendeja!
—¡A la orden mi capitán! —Peige comenzó a tirar agua con los ojos cerrados, me dejó empapada de pies a cabeza.
—¡Al fuego pedazo de estúpida, a mí no! —Peige abrió los ojos y formó una "o" perfecta en su boca.
—Uy, perdón—Lanzó agua a la olla que parecía caldera en vez de lo que debería ser.
Por poco y quemo las flores de mi madre, de la paliza que me libre. Esas matas son sagradas.
—Nos salvamos por poco—Dije secándome el sudor de la frente.
—Sí, ¡Ay, yo ya veía que se quemaba la casa Jade!
—Nunca más haré mis poderes mágicos.
—Por favor.
—¿Qué tal si jugamos a las luchas libres? —Peige me miró extrañada.
—Definitivamente a ti te faltan tornillos.
—Si lo acepto, pero tú debes aceptar que es mejor idea que incendiar la casa—Con Peige con pusimos en posición de pelea y comenzamos a golpearnos.
—No puedo creer que estemos haciendo esto.
—Guarda silencio Peige y golpéame—Golpes iban golpes venían.
Ella me tiro una escoba, yo un macetero. Peige me tomo por los hombros y me pegó una patada en la espalda logrando que me tropezara con una planta y me afirmara de algo que a mi parecer estaba muy suave.
—¡Ay pero que suavecito esto! —Apreté eso tan suave en lo que me afirmé hasta que la voz de mí hermano resonó en el patio.
—Jade eres una pervertida. Suelta a mí chico.
—¿Eh? —Miré hacia arriba y no podía creer lo que estaba viendo. Le estoy tocando las nalgas de mi crush.
¡No me volveré a lavar las manos nunca más en lo que me queda de vida!
—¡Ay perdón! —Le solté las nalgas a Luke ya que por desgracia no podía quedarme así para siempre (aunque lo deseara).
Peige estaba retorciéndose de la risa en el suelo y mi hermano estaba igual solo que afirmándose del marco de la puerta.
Para que vamos a hablar de Luke, el pobre estaba más rojo que un tomate. Noté que tomó aire y me dirigió la palabra por segunda vez en mi vida.
—No te preocupes, al menos serví de algo, ¿no? —Definitivamente estoy enamorada. ¡Ay es tan lindo!
—Sí, le doy las gracias a tus nalgas por sostenerme—Apunté a esos sexys duraznos que estaban escondidos entre tanta maldita ropa.
—Aún que igual hubiera sido más preferible que te cayeras al suelo, nunca nadie me había tocado una nalga que yo recuerde—Luke se encogió de hombros. Es tan imbécil… Esperen un segundo soy la primera en agarrarle una nalga.
¡Por fin soy la primera en algo de su vida!
—¡Yaju! —Comencé a gritar como una loca mientras corría en círculos por el patio.
—¿Tommy, ¿qué le sucede?
—Esta chica es como una máquina, tiene un botón para cada situación, los aprietas para ver que sucede, pero eso solo pasa cuando le dices algo que le importe y la verdad no les estaba prestando atención, ¿Qué le dijiste?
—Que debería haberse caído al suelo ya que nadie me había agarrado una nalga—Luke se volvió a encoger de hombros.
—Ahora lo entiendo todo, que aburrido, me voy, ¿vienes conmigo?
Que hermano más idiota.
—Sí, vamos—Me senté en el suelo y miré a Peige.
—No sé qué me da más vergüenza, el hecho de que estoy con una peluca rosada y un disfraz de chica súper poderosa o que le agarré las nalgas a mi crush—Sonreí al darme cuenta de ese pequeño detalle después de todo lo que sucedió.
—Creo que ninguno notó que estábamos como unas niñas vestidas, así que más vergüenza deberías tener por haberle agarrado las nalgas a Luke.
—Sí, buen punto—Mentira que vergüenza, estoy vuelta loca por haberle agarrado las nalgas a Luke.
MUAJAJAJAJA. ¡Ese imbécil será mío, y lo será porque yo lo digo!
De todos modos aún tengo la opción de crear un muñeco vudú y hacerlo sufrir para que esté conmigo.
El amor te hace hacer locuras.
Y locuras no muy normales.
—Estaré en mi cuarto lamiendo mis manos así que no me molestes.
—No te preocupes anormal, ya debo irme.
—Está bien, nos vemos mañana bebé—Besé su mejilla y salió de mi casa sin decir nada más. Este fue el mejor día de mi vida y seguramente de toda mi existencia, se los aseguro.