Las semanas fueron fugaces y para Reece la incomodidad creciente entre ambos era cada vez notable, Lask parecía correr cada vez que estaban solos, de hecho, parecía que lo que al principio fue una convivencia armónica y natural pasó a ser una forzada. Sus padres habían notado la diferencia, pero pensaban que tal vez habían tenido una discusión de pareja, algo realmente común, pues si todo era amor y felicidad definitivamente algo debía de andar mal, que pelearán era sinónimo de una relación sana. Antes de siquiera darse cuenta, se encontraron subiendo las maletas al Audi, era el día en el que Lask se encontraría con sus compañeros de curso luego de huir de aquella responsabilidad social por varios años. —¿Has subido todo el equipaje? —Esta es la última maleta—Reece se la arrebató de las

