Era el día que cumplía 18 años y sus compañeras de curso le habían insistido en salir. Así que a pesar que él no había estado de acuerdo, y habían tenido una horrible pelea. Simi se había puesto un vestido corto y unos tacones que fueron de su madre y a los empujones había salido, pero la había pasado increíble con sus compañeros y no se arrepentía en lo más mínimo. Por primera vez prácticamente en su vida se había sentido una chica normal de su edad, y no ese ser retorcido en el que él la había convertido... Pero cuando volvió el la tomó de los brazos, la empujó contra la pared y la quiso besar aunque ella movía su cabeza para un lado y otro. — Esperé durante años este momento, esta noche vas a ser mía— le dijo con su voz ronca y aliento a alcohol. — ¡No por favor no ! — suplicó ella

