Entre la espada y la pared

2232 Words
—¡Hey, Jackson! —exclama mi amiga totalmente furiosa entrando dentro de la cafetería siendo el centro de todas las miradas. Avanzo rápidamente hacia dónde está ella e inmediatamente visualizo a Jackson con el ceño fruncido y levantándose de su mesa. —¿Qué demonios te pasa Madison? —interviene Matt —¡Tú cállate! —espeta mi amiga más furiosa aún fulminándole con la mirada. —Annie, ¿qué le pasa a Madison? —murmura Peter a mi lado. —Ni idea… —miento. —En fin —suspira —. Ven, estaba aquí sentado. Me siento justo delante de él. Dos sillas más hacia delante se encuentra sentado Caleb junto a Matt. Lo que más molesto me resulta es que están cuchicheando entre ellos mientras miran hacia nosotros. —Oye, ¿sabes qué? Quiero ir a hablar con el director, me gustaría hacer las fotos para los eventos del instituto, soy muy bueno en fotografía. —¿Disculpa? —interviene Caleb, parece ofendido —De eso me ocupo yo, yo tengo esa responsabilidad. —Perfecto chico, me parece genial pero yo también quisiera colaborar —Peter sonríe irónicamente. Escucho a Caleb maldecir por lo bajo mientras Matt fulmina a Peter con la mirada. Peter hace una expresión de alucinado. —Annie, ¿vamos a dar una vuelta y me enseñas el recreo? —dice Peter. —Claro. —Annie, ¿podemos hablar un momento? —interviene Caleb nada más levantarme. Asiento levemente observando a Matt sonreír negando con la cabeza. Camino con Caleb justo casi a la puerta de la salida notando la mirada de Peter sobre nosotros. —¿Y bien? —le miro con los brazos cruzados. Caleb observa alrededor de nosotros observando a los estudiantes salir y entrar de la cafetería. —No, aquí no. Mejor vamos a otro sitio. —¿A qué viene tanto misterio? —Annie, por favor, es importante. Miro a través de sus ojos azules intentando buscar la trampa, pero nada, creo que va totalmente enserio. —Está bien, ¿dónde quieres hablar? —Creo que no es conveniente que hablemos en el instituto, las paredes tienen oídos. ¿Qué tienes a última hora? ¿A qué hora terminas? —pregunta interesado mientras pasa la lengua por sus labios —Acabo a las tres, tengo clase de baile —Perfecto. Dame tu número y te mandaré la ubicación de dónde puedes ir —alzo ambas cejas perpleja —Ese truco es demasiado estúpido para conseguir mi número. —¿Acaso sabrías llegar? ¿No verdad? Te recuerdo que has llegado hace poco a Italia y te conoces muy pocas cosas. Muerdo el interior de mi mejilla sin saber qué decir. ¿A qué viene tanto misterio? Suelto un suspiro exasperado y le termino dando mi número. —El bus que de normal coges para volver a casa te puede llevar cerca de ese sitio pero después tendrás que coger un taxi. Más tarde te diré dónde tienes que pararte. Te voy a estar esperando, no falles. —¿A qué viene tanto misterio, Sprouse? Caleb arquea una ceja y una pequeña sonrisa se escapa por la comisura de sus labios. —Es un asunto importante, por lo tanto, nadie nos puede escuchar. Asiento detenidamente. Caleb me mira unos segundos mientras pasa la lengua por sus labios. De repente suena el timbre, él tan solo se limita a murmurarme un adiós y me marcho con Peter encontrándome de frente con Madison. —¿Todo bien? —Chicas, me voy por ese pasillo, luego nos vemos —interviene Peter. Madison y yo asentimos. —April me ha montado ese pollo porque parece ser que ella quería algo más serio con Jackson y le ha dicho que no. —¿Es enserio? —Sí y ahí es cuando April le soltó que conmigo sí que quiso tener algo serio y al no haber respuesta por parte de Jackson ella se enfadó. —Esto es alucinante… —niego —Deberías hablar con ella Madison. —Lo haré pero no hoy, voy a esperar a que se tranquilice —asiento levemente formando mis labios en una fina línea. *** Después de algunas paradas, desbloqueo el móvil entrando en la conversación de Caleb. Hace una hora me ha mandado la ubicación y la parada en la que tengo que bajarme del bus. Una vez bajo levanto el brazo viendo a un taxi libre y le indico el destino dónde quiero ir. Le escribo a Caleb diciéndole que en poco más de cinco minutos llego dónde me ha dicho pero no obtengo respuesta por su parte. ¿Por qué tanto misterio? ¿Por qué me manda a otro sitio para hablar conmigo? En fin, supongo que saldré de dudas cuando le vea. Por fin llego a mi destino: el parque Sempione. Cuando bajo del taxi el viento choca contra mi rostro —menos mal que tengo orquillas en el pelo para que no se me escape los pelos de la coleta —. Le escribo un mensaje a Caleb preguntándole dónde está pero cuando levanto la vista lo veo justo en la entrada. Lleva unos pantalones negros rotos justo en la parte de la rodilla y una chaqueta de cuero puesta, y como no, su particular gorrito. —¿Por qué me has hecho venir hasta este parque? —Hola, eh —alza una ceja. —Dime —insisto. —Por si no te has dado cuenta, vamos a incluir este parque en el trabajo y necesito tomar algunas fotos —coge su cámara poniendo sus manos a ambos lados de ella y la mueve para que me dé cuenta de que cuelga sobre su cuello —, y también porque lo que te tengo que decir no quería decírtelo ni delante de tu casa ni en el instituto. —Está bien pero antes voy a ir a esa parada a comprarme una pizza. —Claro, vamos. —Tu puedes ir entrando si quieres. —Yo también me estoy muriendo de hambre —sonríe de lado. Justo delante del parque hay una parada donde venden bocadillos, patatas fritas y pizzas. Mientras hacemos cola veo como Caleb empieza a hacer fotos a la entrada del parque. Enfoca, hace la foto y a continuación la mira con detenimiento y así hasta que nos toca. —Ciao, una pizza al prosciutto e formaggio, per favore —le pido en italiano. —Io come lei, per favore —interviene Caleb. Instantáneamente ambos nos miramos a la vez —. Veo que dominas muy bien el idioma. —Como has podido ver si, te equivocaste muchísimo conmigo el día que el profesor nos puso juntos. —Mi dispiace se mi offendo, signorina —dice esta vez en italiano y no puedo evitar reírme. La dependienta nos dice lo que le debemos y le pagamos. Entramos al parque con nuestra comida y una botella de agua aparte que hemos comprado también. Nos adentramos en el parque buscando bancos para poder sentarnos y a medida que vamos caminando observo todo mi alrededor viendo lo precioso que es este parque. —Verás Annie —empieza a decir Caleb, pero justo antes le da un buen trago a su botella de agua y después la deja sobre el banco —, le he informado a mi tío lo que me contaste en mi casa, lo de la moto y ha llegado a la conclusión de que lo digas a la policía. —¡¿Qué?! —mi corazón empieza a latir con fuerza. —Sí. La policía está investigando sobre lo que le ha pasado a mi hermano, creemos que no fue un accidente y creemos que lo que escuchaste ese día puede ayudar algo con la investigación, aunque sea poco. —¿Me estás pidiendo que testifique? —digo todavía alucinada. Me siento entre la espalda y la pared. —Sí… —murmura —No te puedo obligar, tú puedes hacer lo que quieras pero para nosotros es muy importante. —¿Y cuándo tendría que hacerlo? He quedado más tarde con Madison para ir a comprarle el regalo a Jackson. —¿A qué hora? —Sobre las seis. —Podemos ir antes a comisaría, si quieres. Me he traído mi moto, te puedo acompañar para que no vayas sola. —No sé… —me muerdo el labio llevándome la mano a la frente. —Piénsalo. ¿Damos un paseo? Y sí, una hora después Caleb y yo nos dirigimos hacia la comisaría con su moto. Mis manos se mantienen muy firmes a su chaqueta, jamás me he subido a una moto y la verdad es que me da bastante miedo. Una vez entramos en comisaría Caleb habla con algunos de los agentes que están allí. —Annie, ¿pasamos? Tengo el pulso acelerado, me siento bastante nerviosa ya que nunca he hecho este tipo de cosas, solo las he visto en las películas y vivirlo en ahora mismo me da un poco de cosa. Hablo con el agente en inglés y mientras se lo cuento Caleb se sienta a mi lado a escuchar lo que él ya sabe. —Sé que realmente es muy poco, prácticamente nada, pero si con eso puedo ayudar en la investigación… —digo. —Todo es importante señorita Evans, hasta lo más insignificante es importante y gracias por venir hasta aquí y contarlo. —A usted —concluyo. Cuando nos levantamos Caleb y yo nos despedimos y nos dirigimos a la salida. —¿De verdad me tengo que volver a subir? —pregunto insegura mirando la moto. —Si prefieres volver andando… Observo a mi alrededor pensativa mientras me muerdo el labio. —¿Vamos? —dice Caleb ofreciéndome el casco de su moto, suelto un suspiro y termino accediendo —Por cierto —gira su cabeza dejándome ver su perfil y las tres pecas que tiene en esa parte, tiene un perfil bastante bonito —, gracias por esto Annie, sé que no ha sido fácil para ti pero gracias por contarlo y colaborar. —No tienes porque dármelas. Cuando llegamos a la calle de nuestras casas me bajo rápidamente de la moto al ver el coche de Madison. Le digo un adiós rápidamente a Caleb y voy hacia el coche de mi amiga llamando a su ventana con los nudillos. —¿Dónde estabas? —baja la ventanilla —Te he estado llamando. —Lo siento, lo siento. ¿Entras? Tengo que ducharme. Mi amiga pone los ojos en blanco y baja del coche. Nada más ver a Caleb mi amiga se queda un poco parada y le saluda sacudiendo levemente la mano. —¿Estabas con él? —murmura alarmada. —Entramos y te cuento. —¿Has estado con él desde que hemos salido de la clase de baile? —pregunta Madison alarmada mientras me sigue subiendo las escaleras. —Sí, hemos comido por ahí y hemos ido a unos sitios porque teníamos que hacer algunas fotos que nos faltaban. —Así limais asperezas Quiero contarle a Madison a lo que realmente he ido pero no puedo hacerlo y más si el asunto no va conmigo y sobre todo, tratándose de temas tan serios. Entramos en mi habitación e inmediatamente abro mi armario mirando a ver qué me pongo. —De momento hemos estado teniendo la fiesta en paz, no sé cuánto durará eso sinceramente. —Pues te voy decir algo… a veces pillo a Caleb mirándote, yo creo que le gustas. —Tonterias —cojo la ropa que me voy a poner dejándola sobre la cama para después ir a mí cajón de la ropa interior. —No son tonterías, es totalmente cierto. Y Caleb no está nada mal, es guapo pero ese gorrito le quita glamour. Me río ante el comentario de mi amiga y la dejo en mi habitación para darme una ducha rápida. *** Al día siguiente, sobre las nueve de la noche termino de secarme el pelo, me miró en el espejo mientras toco algunas partes del pelo cerciorándome de que está completamente seco. De repente llaman a la puerta, mi tía aparece en ella. —Annie, voy a salir con unas amigas. —Vale, yo tengo un cumpleaños —digo haciendo el intento de una coleta. —¿Y por qué no te lo dejas suelto? Llevas siempre el pelo recogido, innova un poco, ¿no? Sueltate el pelo y ponte guapa —sonrío mirando a mi tía a través del espejo —. Diviértete cariño. —Gracias, tú también. Y termino haciendo caso a mí tía, me suelto el pelo haciéndome ondulaciones con la plancha. Media hora después Madison viene a buscarme y justo cuando salgo de casa visualizo una moto alejándose. —¡Caray! Qué guapa estás con el pelo suelto —Madison me halaga nada más entrar al coche. —Tú tampoco te quedas nada atrás. —¿Sabes? Acabo de ver a Caleb con la moto yendo a casa de Jackson, por un momento me había parecido que era Callum ya que él también tiene moto. Es que son como dos gotas de agua… en fin, te enseñaré foto de él y me darás la razón. Una oleada de culpabilidad invade mi cuerpo. Me sabe fatal ocultarle cosas a Madison pero no podía decirle absolutamente nada.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD