Confianza

2139 Words
ANNIE EVANS —¡No me lo puedo creer! —abro la boca completamente alucinada —No me estás tomando el pelo, ¿Verdad? —me detengo un segundo antes de abrir la puerta de casa. —¿Me ves con cara de estar tomándote el pelo? —ríe irónicamente. —Pero, ¿Cómo pasó? —meto la llave en la cerradura y abro la puerta. —Nada más llegar a la puerta de mi casa, paró el coche y comentamos algunas cosas sobre lo que habíamos avanzado del trabajo. —Espera —le interrumpo —. ¿¡Tía?! —ambas nos quedamos calladas unos segundos —. No está, sigue contando —Quedamos en que lo acabaríamos todo el domingo porque él tiene entrenamientos y otras cosas que hacer —prosigue, cuando avanzo a la nevera veo una nota de mi tía que pone “no llegaré a comer, nos vemos más tarde”, arranco la nota de la nevera —. Y fue entonces cuando ocurrió… —¿Cómo? —me giro mirándola. —No sé qué pasó que nos quedamos mirando unos segundos y cuando menos me di cuenta, ya tenía sus labios sobre los míos, le seguí el beso pero a los pocos segundos me aparte y salí corriendo de su coche. —Me dejas alucinada —hago una mueca. —¿Y sabes qué es lo peor Annie? —forma sus labios en una fina línea —Que no me puedo quitar ese jodido beso de la cabeza —suspira profundamente desviando su mirada —. Pero ya no más Annie, se acabó. Entre él y yo nunca jamás volverá a pasar nada, lo hemos dejado claro. Ha sido un error. —Esto no ha sido un error y tú lo sabes perfectamente. No entiendo por qué Jackson no se sincera contigo y te confiesa realmente por qué te dejó, porque estoy segura Madison, de que sigue colado por ti. —Basta, basta —niega con la cabeza —. ¿Qué comemos? Madison se une conmigo a la cocina a preparar la comida: preparamos una ensalada para las dos y dos trozos de pechuga de pavo para cada una. Mientras yo termino de pasar la plancha por las pechugas, Madison se encarga de preparar la mesa. —¿Has hablado con April? —pregunto poniendo sus dos trozos de pechuga en su plato. —Que va, sigue sin dirigirme la palabra. —Intenta hablar con ella. —Créeme, lo he intentado pero me esquiva. Estoy harta de ir tras ella, si quiere algo de mi, que venga. —No te he dicho nada pero… —me muerdo el labio y me siento para empezar a comer —He conseguido trabajo en el cine. —¿De verdad? Wow ¡Me alegro mucho Annie! ¿Sabes? Quizá yo también me busque un empleo pero no lo sé… mi madre quiere que este año me centre muchísimo ya que el año que viene vamos a la universidad —asiento detenidamente llevándome un trozo de pechuga a la boca —. ¿Tú qué harás con el tema de la universidad? ¿Volverás a California? —No lo sé, no quiero pensar en eso ahora. Madison asiente detenidamente. Cojo un segundo el móvil para ver si mi padre me ha respondido al mensaje que le he escrito hace unas horas, pero nada, sigo sin obtener una respuesta. Ayer por la noche hablé con él por teléfono, de hecho discutimos, le comenté que quería llamar a mi madre para saber cómo está pero me dijo que no era lo más adecuado porque se encuentra en el centro de rehabilitación y está tranquila. Vale, eso lo puedo entender pero me preocupo por ella, es mi madre. A veces creo que esto es el karma que me lo está devolviendo por haberme ido y haberla dejado sola. —¿Todo bien, Annie? —Madison me mira atentamente mientras yo me limito a soltar un profundo suspiro —. ¿Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea, verdad? Sonrío sin mostrar los dientes asintiendo. Madison me devuelve la sonrisa. Veo en su mirada bondad, dulzura, siento que puedo confiar plenamente en ella, lo siento y además, me lo ha demostrado como por ejemplo contándome lo de Jackson. Justo cuando voy a hablar escucho la puerta abrirse. —Hola chicas, qué aproveche. —Gracias —respondemos al unísono. —Por cierto Annie, al final las clases de dibujo se pospondrán al mes que viene. —Por mi perfecto, así me lo podré pagar yo con mi sueldo en mi nuevo trabajo —mi tía me mira con ambas cejas alzadas, entonces prosigo: —Sí, he conseguido trabajo en el cine, el que está a tres o cuatro calles de aquí. —Wow, enhorabuena. Pero de ese tema ya hablaremos. —¿Vas a comer? —pregunto. —Umm, no. Voy a con una amiga fuera. Asiento. Una vez Madison y yo terminamos de comer recogemos, limpiamos lo que hemos ensuciado y subimos a la habitación. —Tengo que ir esta tarde a casa de Caleb a hacer el trabajo. —Oh, no te preocupes por eso, tengo deberes que adelantar y organizar algunas cosas —dice sentándose sobre la silla giratoria que tengo para la mesa. —Por cierto, ¿Qué le puedo regalar a Jackson? El cumpleaños es pasado mañana. —Si quieres vamos mañana y le compramos algo entre las dos —sugiere. —¿No prefieres regalarle algo por tu cuenta? —sonrío alzando una ceja. —¿Yo? —dice extrañada —¿Por qué debería hacer eso? No —ríe y yo río con ella. Esa pequeña tarde que pasamos Madison y yo juntas en mi casa aprovechamos para hablar más, para conocernos mejor dándome cuenta de lo cariñosa y adorable que es, lo divertida y al mismo tiempo ese pequeño toque de ingenuidad. *** Me muerdo el labio mientras leo el mensaje que mi padre me ha enviado hace unos tres minutos. “Comprende Annie, ten paciencia, por favor…” Suspiro y me salgo bloqueando el móvil mirando a un punto fijo. ¿Será esto un castigo? ¿Será esto el karma? —Annie, ¿Estás aquí o estás en la luna? —dice Caleb sacándome de mis pensamientos. —Perdona —sacudo la cabeza. —Mira, tengo cero ganas de hacer este trabajo contigo pero no tengo más remedio que hacerlo, no sé a ti… —resopla. —Mira Caleb, no me vengas con esas, ¿de acuerdo? Y no me hables así porque tampoco es para tanto, todos nos distraemos, ¿vale? —En fin, no voy a discutir. ¿Qué te parece lo que he puesto? ¿Te gusta? ¿Lo modifico? Me acerco hacia su ordenador. Apoyo mis manos sobre la mesa y doblo un poco la espalda para verlo de más cerca. —Sí pero, ¿no crees que sería mejor hacer el trabajo en diapositivas? Creo que quedaría mejor. —¿De verdad me estás diciendo esto ahora cuando tenemos una página hecha? —le miro mordiéndome el labio sin saber qué responderle intentando reprimir una risa. —Ya lo hago yo si quieres. Caleb se levanta dejándome sentarme a mí en su lugar. Subo viendo las fotos y lo que ha escrito haciéndome una idea de cómo lo tengo que volver a escribir. —¿Quieres beber algo? —sugiere. —No, gracias. —Umm… Bien. Ahora vuelvo. Una vez escucho la puerta de la habitación cerrarse me meto en PowerPoint: en la primera diapositiva pongo el título del trabajo y abajo pongo un collage que Caleb ha creado poniendo todas las fotos juntas que ha fotografiado. Al cabo de un rato me parece escuchar voces de discusión abajo y sin poder evitarlo me levanto caminando hacia la puerta abriéndola la puerta muy sigilosamente. —¡Siempre va a ser más importante el trabajo que tus propios hijos, siempre! —escucho la voz de Caleb —. Callum está en coma ¡Maldita sea y a ti eso no te importa lo más mínimo! —¡Por supuesto que me importa sino, no estaría aquí! —interviene esta vez una voz femenina. Abro la boca completamente sorprendida por lo que acabo de escuchar y cierro la puerta con sumo cuidado. Me llevo la mano a la boca alucinando todavía… En el instituto han habido muchos rumores y muchas teorías pero yo no he querido creerme absolutamente nada. Recuerdo el día en el que pasó todo, cuando me desperté de madrugada, el primer día que llegué a Italia, a las tres de la madrugada cuando escuché el motor de una moto. ¿Y si era él? ¿Callum iba a meterse en la boca del lobo? Camino por la habitación frustrada sin saber qué hacer, si marcharme o quedarme y creo que la mejor opción es volverme a sentar por si Caleb decide subir y hacer como si nada. Cinco minutos después, cuando Caleb entra en la habitación agradezco haber tomado la decisión de sentarme. —Em… ¿Has oído algo? —¿De qué? Estoy centrada haciendo el trabajo. —Annie, no te hagas la loca ni me mientas, sé que has oído algo —suspiro y me giro para mirarle cara a cara. —Sí, he escuchado porque como para no oírte —resoplo —. Pero son tus cosas y no me meto. —¿Qué has escuchado? —dice cruzando sus brazos. —¿Qué más te da? —Dímelo —insiste. —Que Callum está en coma, pero tranquilo, aunque no lo creas soy una persona que sabe guardar secretos. —¿Y como sé que puedo confiar en ti? —dice rascándose la barbilla. —El tiempo lo dirá y para que sepas, no sé si tendrá algo que ver o si te pueda servir de algo pero el día en el que le pasó eso a tu hermano, que fue el día en el que yo llegue, sobre las tres de la mañana escuché el motor de una moto. —Mi hermano tiene moto, de hecho, los dos tenemos—abre un poco los ojos —. ¿Esto lo sabe alguien? —Nadie y tampoco lo quería decir por si era algo que no tenía nada que ver con Callum, además yo no me quiero meter en eso —formo mis labios en una fina línea —. ¿Seguimos con el trabajo? Tenemos mucho que hacer todavía pero si tienes cosas que solucionar podemos dejarlo para mañana. —No, vamos a continuar. Me pongo a acabar lo que ya teníamos avanzado. Le pido a Caleb que se siente a mi lado para que me dicte o me redacte lo que tengo que escribir a su manera. Cuando él termina de redactarme leo en mi mente lo que he escrito comprobando que no falta nada. —¿Vamos a por el siguiente? Al ver que no me responde giro mi cabeza viéndolo de perfil observando un punto fijo. —Hey, aterriza —sacudo su brazo. —Lo siento —lame sus labios. —Ahora es cuando te digo que por qué no estás al 100% y que a mí me hace menos gracia que a ti hacer el trabajo contigo —Caleb me mira con el ceño fruncido —. No pasa nada, todos tenemos problemas —Caleb me mira con curiosidad, como si me estuviera estudiando más allá de mi. Su mirada me pone nerviosa así que vuelvo a centrar mi vista en la pantalla. —Bien, vamos a continuar —digo finalmente sintiendo aún su mirada sobre mi. *** Al día siguiente, en el instituto, nos encontramos con un chico que ha entrado nuevo al curso: Peter. Lo hemos conocido ya que se ha acercado a mí y a Madison preguntándonos dónde se encontraba nuestra clase. Cuando suena el timbre para el recreo, Peter nos dice que nos espera en la cafetería y nosotras nos dirigimos al baño. Nada más entrar visualizamos a April echándose agua en la cara, las dos nos acercamos a ella con preocupación. —April, ¿qué te pasa? —dice Madison. —¿Te ha pasado algo grave? —Dejadme —espeta —Pero, April… —insiste Madison. —¿¡Quieres callarte la jodida boca de una vez Madison?! Ambas nos quedamos de piedra al verla tan enfadada. Ella prosigue: —Por primera vez Jackson me ha rechazado, ¿sabes? Y es por tí —escupe —. Estoy harta Madison, ¡Harta! ¿¡Qué tienes tú que yo no tenga?! April sale llorando del baño mientras que Madison y yo nos miramos con el corazón en un puño.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD