Caleb Sprouse
Una vez entro en casa subo las escaleras de dos en dos. La puerta de la habitación de mi tío está abierta, eso quiere decir que no está en casa, cosa que en estos momentos me alegra porque no estoy de humor para hablar. Entro en el baño echando el pestillo y abro el agua del grifo para que vaya cayendo el agua y a continuación me desvisto. j***r, estoy sudado. El agua caliente hace que mis músculos se relajen. De repente la imagen de esos tipos me viene a la cabeza. ¿Por qué mi hermano se ha tenido que juntar con esa gentuza? Tengo ganas de decirle cuatro cosas y de patearle el trasero pero, me tendré que quedar con las ganas.
Salgo de la bañera e inmediatamente enrollo una toalla alrededor de mi cintura y a continuación cojo otra toalla para secarme bien el pelo. Cuando tengo la cabeza inclinada hacia abajo mientras me sacudo el pelo con la toalla me doy cuenta de que mi gorro está tirado en el suelo así que lo recojo poniéndolo sobre la pila del lavabo. Cojo mi peine desenredándome el pelo y empiezo a secármelo con el secador insistiendo justo en la greña que tengo al lado. Salgo del baño dirigiéndome a mi cuarto a vestirme y después de eso me coloco el gorro.
Cuando subo la persiana de mi habitación mi vista se dirige a la ventana de mi vecina. Esa chica rubia e insoportable que me planto clara el otro día; esa rubia que tiene cara de buena pero que las mata callando: Annie Evans. Y caigo en la cuenta de que hoy tendría que haber quedado con ella para hacer el trabajo. Mierda.
Bajo a la cocina a prepararme algo de comer. Finalmente me hago una hamburguesa con queso y me lo pongo en pan de hamburguesa con un refresco para beber. De repente escucho las llaves y poco después mi tío entra por la puerta.
—Hola —saluda cerrando la puerta —. Que aproveche.
—Gracias —respondo y cojo el refresco para darle un trago.
—¿Dónde has estado toda la tarde? Ha venido a buscarte Annie, teníais que hacer un trabajo o algo así.
¿Se ha presentado aquí? ¿Enserio?
—Sí, pero no he podido.
—Es la sobrina de Claire, nuestra vecina ¿sabías? Me ha parecido una chica muy amable y dulce.
—Ah… Vaya.
—Deberías ir a su casa y pedirle una disculpa por no haber ido a su casa.
—Ni hablar.
—¡Oh, vamos Caleb! ¿Qué te ha hecho esa chica para que seas así con ella? No te cuesta nada, ve y así concretáis para mañana u otro día.
—Está bien —pongo los ojos en blanco.
Cuando termino de comer friego los platos y subo arriba. Cojo mi cámara de fotos colgándola en mi cuello y la enciendo comprobando que las fotos siguen ahí. Salgo de casa diciéndole un adiós a mi tío y me dirijo a la puerta de enfrente. Justo antes de llamar al timbre me paro a pensar, ¿de verdad tengo que hacer esto? Pero sí, he actuado mal y debo disculparme. Qué remedio, ¿no?
—¿Caleb?
Abro un poco los ojos al escucharla. Me giro a mirarla. Lleva unos pantalones vaqueros con una camiseta de manga larga casual y con su coleta alta de siempre. Su mirada me transmite enfado, cosa que entiendo.
—¿No crees que te has retrasado un poco con la hora? —dice cruzando sus brazos, la expresión de su rostro es de molesta pero lo único que me produce es risa, ante lo que ha dicho y ante la expresión de su rostro.
—Lo siento, se me ha presentado algo urgente y no he podido venir.
—Mira, si no quieres hacer el trabajo conmigo dilo claro y lo hago yo sola, no tengo ningún problema —suelta acercándose a mi.
—¿Te crees que a mi me gusta hacer trabajos contigo? No —digo firme —. Pero si te he dicho hoy de quedar es porque sí que lo quiero hacer, ¿no?
—¿Por qué eres tan jodidamente insoportable?
—¿Y tú porque eres tan irritante? —doy un paso más hacia ella clavando mis ojos en sus ojos fulminantes.
—Está claro que tú y yo no vamos a llegar a ninguna parte. Es tarde ya para hacer trabajos, otro día —dice pasando por mi lado dirigiéndose a la puerta.
—Bien, pero al menos déjame enseñarte las fotos que he hecho —suspiro.
Ella me mira sin pronunciar ni una sola palabra. Aprovecho ese momento para encender la cámara buscando las fotos. Cuando levanto la vista veo que la tengo justo al lado. Le cedo mi cámara para que vea las fotos y le indico el botón de zoom por si las quiere acercar. A medida que las mira una sonrisa se abre paso entre sus labios y entonces me percato de que tiene un lunar en el labio coincidiendo con su labio superior.
—Las fotos están muy bien la verdad —admite con una sonrisa. Sonrío levemente y entonces nuestras miradas coinciden.
—Por supuesto que están muy bien, soy un experto en fotografía —digo arrebatándole mi camara. Annie pone los ojos en blanco —. Escanearé las fotos y de nuevo, lo siento por no haber venido.
Annie agita su mano como si ya no le diese importancia al asunto. Le sonrío levemente y me marcho hacia la puerta de mi casa. Una vez dejo las llaves sobre el mueble que está delante, veo a mi tío sentado viendo la tele mientras cena.
—¿Todo solucionado?
—Sí.
Me dirijo hacia las escaleras para subir a mí habitación cuando la voz de mi tío me detiene.
—Caleb, tengo algo que decirte.
Cuando me giro y observo su rostro serio, intuyo que algo ha sucedido.
—Suéltalo —digo al ver que se queda callado.
—Tu madre me ha llamado hace un rato, ha visto nuestras llamadas y mañana estará aquí.
—A buenas horas, ¿no?
—Me ha dicho que estaba en un viaje de negocios muy importante —mi tïo se encoge de hombros
—Para ella siempre será más importante en trabajo que sus propios hijos —espeto y subo inmediatamente arriba ya que no tengo más ganas de hablar.
Cuando entro en mi habitación dejo la cámara de fotos sobre la mesa, me pongo cómodo y levanto la pantalla del ordenador. Cojo la cámara pasando las fotos al ordenador y guardandolas en una carpeta. De repente visualizo una carpeta donde tengo fotos del año pasado, el último partido de baloncesto que jugaron en el instituto. Fotos de Callum moviéndose de un lado a otro con el balón; hay otra foto en la que va a lanzarle el balón a Jackson y después hay una foto en la que Jackson encesta en la canasta. ¿Puedo volver atrás y vivir ese momento? El momento en el que ganaron y Jackson y mi hermano alzaron la copa, lo feliz que él estaba…. ¿Por qué ha tenido que pasar esto?
Suspiro exasperadamente y agachó la pantalla del portátil. Cuando me dirijo a la ventana para agachar un poco la persiana visualizo la ventana que tengo delante: Annie moviéndose de un extremo a otro de su habitación mientras habla por teléfono. Por los gestos que está haciendo puedo percibir que está enfadada. ¿Qué le estarán diciendo? Pero, ¿Por qué me preocupo? ¿Por qué la miro? No me interesa.
A la mañana siguiente, nada más llegar al instituto, me dirijo a la taquilla a meter la ropa de deporte ya que hoy tengo clase. De repente noto una mano sobre mi hombro.
—Hey Caleb.
—Hola Jackson —cierro la pequeña puerta de la taquilla.
—¿Sabes qué día es el viernes?
—Umm… No, la verdad es que no.
—¿Enserio? —resopla indignado.
—Sí. ¿Qué pasa el viernes?
—¿Me estás vacilando Sprouse? —no puedo evitar reírme, Jackson me fulmina con la mirada y a continuación se ríe.
—Eres un cabrón.
—Pero me ha encantado ver la expresión de tu rostro —él me mira con cara de pocos amigos.
—El viernes ya sabes, fiesta en mi casa. No me puedes fallar —me apunta con el dedo índice.
—¿De verdad tengo que ir?
—Caleb, eres mi amigo, claro que tienes que venir —su voz se vuelve más suave —. Por cierto, ¿Se sabe algo? —formo mis labios en una fina línea y suspiro.
—Nada, absolutamente nada.
Jackson suelta un profundo suspiro. Su mano sobre mi hombro se vuelve más firme.
—Todo saldrá bien, ya lo verás.
—Eso espero Jacks…
—Hey, ¿Qué hacéis? —interviene Matt —¿Estabas invitando a Caleb a tu fiesta? —Jackson asiente —. Este viernes se lía tío —dice Matt con entusiasmo sacudiendo a Jackson.
De repente visualizo a Annie y a Jackson venir hacia aquí mientras hablan tranquilamente.
—Hey, Mad, ¿Podemos hablar? Por cierto Annie, el viernes es mi cumpleaños, os quiero a las dos en mi casa por la noche.
¿Esto es enserio? Veo como ella asiente tímidamente y Madison niega con la cabeza poniendo los ojos en blanco.
—¿Podemos hablar un minuto Madison? —dice Jackson de nuevo. Annie la mira como diciéndole “ve con él”. Por un momento nuestras miradas coinciden pero enseguida veo que Matt se acerca a hablar con ella así que yo, relativamente, desaparezco.
Cuando llega la clase de deporte el profesor nos ordena que nos pongamos por parejas para hacer los calentamientos y no sé por qué, camino rápidamente hacia Annie instantáneamente.
—¿Por qué te has puesto conmigo? —pregunta algo extrañada.
—Para preguntarte si quieres venir a mi casa a hacer el trabajo esta tarde —digo estirando la pierna doblando la espalda hacia delante para llegar hasta el pie.
—¿En tu casa?
—Sí. Así te cercioras de que no te dejo plantada.
Annie se ríe ante mi comentario cosa que me sorprende porque es la primera vez que la veo reírse y conmigo.
—Quizá esta vez sea yo quien no asista tampoco a tu casa.
—Tú verás… nos quedan pocos días para hacer el trabajo y aún no hemos empezado.
—Culpa mía no ha sido —contraataca levantándose.
Le miro con incredulidad y justo cuando voy a contestarle el profesor nos indica que nos acerquemos y cuando me da la espalda, no sé por qué mis ojos la examinan por completo. Annie no es de las chicas que destacan, no es de esas chicas que tienen un cuerpo de escándalo, pero tiene algo, algo que le hace sumamente atractiva. Pero, ¿Qué estoy diciendo?
—Ahora a correr quince minutos la campo chicos. ¡Ya! —ordena el profesor dándole al silbato.
Cuando la clase finaliza me pongo con Jackson y Matt a recoger las cosas que hemos usado ya que el profesor nos lo ha ordenado. Cuando está todo recogido Matt se marcha, Jackson y yo nos metemos en el vestuario.
—Oye Caleb, ¿Qué te traes con Annie? —Jackson enciende el grifo y se lava la cara quitando el sudor.
—¿Yo? Nada —respondo quitándome la camiseta.
—No te hagas el tonto. Os he visto a los dos calentando juntos y reíros.
—Solo estábamos hablando de quedar hoy para hacer el trabajo.
—Ya ya… —dice con ironía alzando ambas cejas.
—¿Y tú qué? ¿Qué te traes con Madison?
Jackson se pone serio y suelta un profundo suspiro.
—No se lo digas a nadie, ¿Vale? —asiento —. Ayer quedamos para hacer el trabajo y cuando la lleve a su casa… la besé.
—¿Qué? ¿Enserio? —asiente con detenimiento —. ¿No tenías algo con April?
—April y yo nos hemos enrollado alguna vez pero no la veo como algo serio, nunca podría tener nada serio con ella. No sé qué me pasó Caleb pero no pude evitar besarla —suspira —. He hablado con ella, le he pedido perdón y me ha dicho que no quiere que se vuelva a repetir.
—Tú me dirás lo que quieras pero sigues colado por Madison. No entiendo por qué la dejaste —digo cerrando mi mochila de un tirón.
—Y a ti Annie te gusta, por más que lo niegues.
¿Por qué no puedo negar lo que me dice?