Una vez Caleb y el otro chico han salido de clase en compañía del director, los chicos y chicas de mi clase empiezan a hablar entre ellos y a cuchichear.
—¿Quién es ese chico? —pregunto todavía en shock ante lo que ha pasado.
—Charles, es de nuestro equipo de baloncesto —interviene Jackson.
—¿Qué es lo que realmente ha pasado, Jackson? —pregunta Madison curiosa.
—Charles ha empezado a povocarlo diciéndole que Callum tenía lo que se merecía. Al principio Caleb lo estaba ignorando y yo le estaba diciendo que parase ya de una vez, pero ha sido soltar el nombre de Callum y… —dice Jackson suspirando frustradamente.
—¿Y tú te llevas bien con ese tío? —pregunto.
—Ni bien ni mal. Si tenemos que decirnos algo lo hacemos cordialmente.
—Pienso que algunas personas están mucho mejor calladas.
—Totalmente —dice Madison.
—Oye Maddie, ¿te parece bien que vayamos al centro a tomar las fotos?
—Como quieras —se limita a decir mi amiga.
Veo como una sonrisa se le escapa a Jackson por las comisuras de sus labios. Nada más entrar el profesor, Jackson se va a su sitio y nosotras nos sentamos en el nuestro. Pocos segundos después April llama a la puerta pero el profesor no le deja entrar. Mientras la profesora de matemáticas explica una serie de ecuaciones en la pizarra siento una punzada en mi vientre provocando que me doble llevándome a la mano hacia ella. Cojo la mochila buscando en ella una compresa y me la meto dentro del bolsillo.
—Disculpe profesora —interrumpo levantándome —, necesito ir al baño urgentemente.
—Claro, vaya.
Salgo de la clase a paso apresurado y me dijo a uno de los baños, cuando entro en él veo a Caleb en el suelo. Su espalda está apoyada en la pared y sus piernas dobladas.
—¿Qué estás haciendo aquí?
—Eso debería preguntartelo yo. ¿No deberías estar en clase? —dice con total indiferencia.
—Tú también deberías estar en clase y sin embargo estás aquí.
—¿Sabes qué? No me apetece discutir contigo, la verdad.
Veo como coge del extremo de su gorro tapándose los ojos llegando hasta la nariz. Hago una mueca algo alucinada y entro en uno de los baños para colocarme la compresa. Poco después salgo del baño sin mirar si sigue ahí o no. Me lavo las manos y después me ajusto un poco más la coleta que llevo apretándola.
—Ya he hecho las fotos para el trabajo —su voz hace que me gire a mirarlo —, ¿piensas hacer el trabajo conmigo si o no?
—Está bien pero que conste que no me parece bien que hayas decidido ir tu solo ha hacer las fotos.
—¿Qué más da? Lo importante es que están hechas.
—Bien.
Me dirijo hacia la salida del baño cuando de repente veo venir hacia aquí a la jefa de estudios —la madre de Madison —. Entro rápidamente.
—¡Escóndete, escóndete…! —grito en voz baja. Caleb me hace caso e inmediatamente se esconde en uno de los baños. Trato de disimular, enciendo el grifo sumergiendo mis manos en el agua.
—Hola Annie, ¿qué haces que no estás en clase?
—Cosas de chicas —sonrío mordiéndome el labio.
—Ah, entiendo —sonríe tiernamente y entra en uno de los baños.
Pongo las manos debajo del secador y aprovechando el ruído que hace para soltar un profundo suspiro. Una vez sale, hago como que me acomodo la coleta y se despide.
—Chico del gorrito, ya puedes salir —digo en voz alta. De repente escucho como una especie de salto y veo como la última puerta del baño se abre.
—Vale, chica de la coleta —dice vacilándome.
—Te espero esta tarde en mi casa a las cinco y trae las fotos para que pueda verlas.
Y dicho eso, salgo del baño y en ese instante suena el timbre. Veo a la profesora salir de mi clase, le hago una expresión en modo de disculpa por haberme retrasado tanto y entro en clase. Madison al visualizarme sonríe y poco después arquea una ceja.
—¿Estabas con Caleb? ¿Por eso te has retrasado?
Giro la cabeza viéndolo hablar con Jackson y Matt. Nuestras miradas coinciden pero inmediatamente retiro la mirada.
—Me lo he encontrado en el baño de las chicas. Finalmente hemos quedado en mi casa para hacer el trabajo.
—No me digas nada, yo tengo que quedar con Jackson —mi amiga pone los ojos blanco y me río.
—Oye, ¿y April? —pregunto echando un vistazo a la clase. Madison observa por la clase con el ceño fruncido.
—No lo sé, estaba aquí hace nada.
Cuando llega la hora del patio me dirijo a la cafetería a comprarme algo para almorzar. Cuando me compro la comida me acerco hasta April y Madison pero me detengo un poco al ver a las dos con caras largas. Antes de que yo pueda llegar, April se va con cara de enfado.
—¿Qué le pasa a April?
—Nada, déjalo —niega con la cabeza —. Vamos a sentarnos.
Después de toda una mañana de clases, hoy salgo con Madison a las tres ya que la última era clases de baile. April no nos ha dirigido la palabra en ningún momento y no entiendo por qué. Nada más llegar albus, Madison y yo nos subimos en él y nos sentamos en los primeros asientos que pillamos.
—Tú sabes lo que le pasa a April, ¿verdad? —ella suelta un profundo suspiro —Lo que no entiendo es porqué lo tengo que pagar yo.
—Annie… April se ha enfadado conmigo porque está celosa de tí.
—¿Perdón? —digo asombrada.
—Como lo oyes… —chasquea la lengua y niega con la cabeza —Dice que paso más tiempo contigo que con ella y que no me estoy comportando como una buena amiga.
—No no, es ella quien no se está comportando como una buena amiga que va tonteando con Jackson, los novios y ex novios de las amigas se respetan —espeto enfadada. Miro a Madison viendo como una pequeña sonrisa se asoma por sus labios —.¿Ella sabía lo tuyo con Jackson?
—Sí, fui a la única que se lo conté y hace poco me preguntó si sentía algo por él y le dije que no.
—Le mentiste, obviamente —alzo una ceja. Madison se limita a sonreír.
—A mi no me engañas —Madison se ríe esta vez —. Pero lo que te digo, April debería respetar eso.
—Gracias Annie —dice mi amiga sonriendo tiernamente.
—No te preocupes por eso, ya se le pasará y si no, es que es tonta.
El resto del trayecto hacia nuestra urbanización cambiamos de tema y nos dedicamos a hablar y comentar sobre las clases de baile. Cuando llega la tarde, después de estar haciendo algunas cosas del instituto y estudiar más a fondo el idioma me doy cuenta de que ya pasan de las cinco, Caleb ya debería estar aquí. ¿Se habrá arrepentido y ya no quiere hacer el trabajo conmigo? Lo malo es que no tengo su número para poder contactar con él. ¿Qué hago? Sin pensármelo mucho, cojo las llaves y salgo de casa decidida a llamar a la suya. Justo cuando estoy delante de su puerta suspiro profundamente y llamo al timbre. Pocos segundos después un señor de la edad de mi padre, más o menos, me abre la puerta.
—Um… Hola —sonrío sin mostrar los dientes —. ¿Está Caleb? Habíamos quedado para hacer un trabajo y no ha aparecido por mi casa.
—¿Tú eres la sobrina de Claire?
—Sí —afirmo un poco aturdida.
—Un placer conocerte, me llamo Jack soy el tío de Caleb y estoy para lo que necesitéis —dice dándome la mano.
—Gracias —sonrío —. Me llamo Annie Evans.
—Encantado Annie. Caleb no está, me dijo sobre las dos que tenía que hacer algo importante, cuando venga le diré que has venido.
—Bien, gracias señor.
—Oh… Llámame Jack, por favor.
—Está bien, un placer, Jack.
Cuando llego a casa subo directamente a mi habitación, abro un poco la cortina observando que la habitación que tengo delante de mí ventana tiene la persiana bajada. Esta vez Caleb se ha lucido pero bien…. Si le ha surgido algo, ¿por qué no me lo ha dicho antes? En fin. Cojo uno de los libros que me he traído, me tumbo a la cama y me pongo a leer olvidándome de todo y dejando mi cabeza en la lectura.
Una hora y media más tarde camino rápido hacia el cine que está a tres calles de mi casa. Mi pulso ahora mismo está acelerado por los nervios que tengo. Cuando me han llamado hace un par de minutos diciéndome que fuese para hacerme una entrevista la emoción ha invadido mi cuerpo, pero ahora lo que me invade son los nervios.
—Bueno Annie, enhorabuena, el trabajo es tuyo.
—¿De verdad? Wow… Gracias.
—No tienes porque darlas —mi jefa me sonríe —. Empiezas el lunes y tendrás dos días libres, los que tú desees. Eso lo podemos hablar el lunes.
—Claro. Muchas gracias —hago el amago de levantarme.
Salgo de su oficina con una sonrisa puesta en mis labios. ¡Por fin tengo un trabajo! La verdad es que lo agradezco mucho y estoy muy contenta de que me haya salido tan pronto, no quiero aprovecharme de mi tía, bastante hace con tenerme en su casa. De repente un claxon me saca de mis pensamientos.
—¡Annie!
Giro la cabeza viendo a Madison en el asiento del copiloto de un coche n***o. Camino hacia él viendo a Jackson en el otro asiento.
—¿Qué estás haciendo? ¿No habías quedado con Caleb?
—Hola Jackson —Le saludo antes de responder. Él me sonríe —. Sí pero el señor del gorrito no se ha presentado en mi casa.
—¿El señor del gorrito? —repite Jackson riéndose.
—En fin, no quiero hablar del tema.
—Sube, te llevamos —dice Jackson.
Una vez subo a los asientos de detrás les pregunto cómo les ha ido el trabajo. No he querido decir que he conseguido un trabajo hasta no estar solo con Madison. Todavía no tengo la suficiente confianza con Jackson. Justo al principio de la calle le digo a Jackson que me deje y me despido de ellos. Madison y yo quedamos en ir mañana juntas al instituto.
Miro la hora en mi móvil: justo las ocho. Camino a paso rápido, saco las llaves y cuando voy a la puerta veo a un chico con una chaqueta vaquera y un gorro puesto sobre su cabeza.
—¿Caleb?
Él inmediatamente se gira, se encoge de hombros y se muerde la comisura de su labio inferior.