Comienzos no tan buenos

2088 Words
El lunes, cuando el despertador suena hago todo lo posible por no cogerlo y tirarlo por la ventana, entre otras cosas porque es mi móvil. Cuando me aseo y bajo a la cocina a desayunar veo una nota de mi tía diciéndome que ha tenido que salir y que nos veremos a la hora de la comida. Después de desayunar cojo el bus y cuando subo en él me pongo los auriculares para escuchar música, así el viaje se me hace más ameno. Cuando el autobús se detiene levanto la cabeza y me doy cuenta de que ya hemos llegado. Camino hacia la puerta principal mientras utilizo mi móvil; una vez dentro de él voy hacia mi taquilla a por los libros de la asignatura que me toca ahora. —¡Annie! Qué bien que te encuentro —exclama April de una forma como si tuviese que soltar una noticia bomba. —Hola April. ¿Y ese entusiasmo? —sonrío alzando una ceja. —Te tengo que contar algo muy fuerte que me han contado hace un rato —me quedo callada sin saber qué decirle —. ¿Te acuerdas de Callum Sprouse? Vino la policía hace una semana porque le había pasado algo. —Así es —digo cerrando la taquilla. —Pues según sé, estaba en una banda muy chunga —recalca —, tuvo un problema con el jefe de esa banda y por eso tuvo el accidente pero no se sabe cómo está. Le he intentado sacar a Jackson información pero no suelta nada y Caleb, su hermano, ha estado todos estos días desaparecido, es muy raro. —Por alguna razón será —comento sujetando mis libros. —¿Y si ha muerto? ¿Y si…? —de repente April desvía su mirada detrás de mí y carraspea. —No no, no te quedes callada jefa de las animadoras, habla. Giro la cabeza encontrándome con Caleb, mi vecino y hermano de Callum. Su expresión es seria, tan seria que su mandíbula está tensa. —Vamos, termina de hablar. Termina de especular sobre mi hermano —espeta. Al ver que April se queda ahí plantada, avergonzada ante la situación y callada Caleb sonríe irónicamente y prosigue: —Eso es lo único que sabéis hacer en este puto instituto, hablar hablar y hablar —resopla enfadado. Caleb se marcha dejándonos a April y a mí allí. Ella me mira llevándose una mano al pecho como si hubiese cometido un pecado grave. —Vámonos ya a clase, por favor. Justo cuando entramos a clase el timbre suena. Yo me dirijo directamente a la mesa donde me he estado sentando la semana pasada, en cambio, April se acerca a saludar a Jackson y a los demás. Una vez sentada dejo los libros sobre la mesa y justo cuando le voy a mandar un mensaje a Madison preguntándole dónde está, aparece por la puerta agitada. Su mirada se dirige a April y a Jackson. A mi me dirá lo que quiera, pero estoy realmente convencida de que ella aún siente por Jackson. —Se te han pegado las sábanas —digo y Madison asiente dándome la razón. —Sí —suspira agitada —, mi madre ya se había marchado y como el bus no pasaba hasta y media, me ha traído mi padre. —Boungiorno studenti —dice el profesor nada más entrar en clase —. Abrir el libro por la página cuarenta y cinco. El profesor se acomoda sobre la mesa con el libro abierto y empieza a leer y a indicarnos lo que tenemos que subrayar. Intento centrarme, prestar atención pero en mi cabeza se repite la imagen de Caleb encarando a April. No me esperaba que ese chico tuviese ese carácter, más que nada porque no lo aparenta. —Antes de que finalice la clase os voy a mandar un trabajo para la próxima semana. Justo esa frase hace que vuelva a prestar atención a la clase y las quejas del resto de compañeros. El profesor ordena silencio con una voz alta pero firme. —El trabajo va a consistir en que busquéis información histórica acerca de nuestra ciudad, Milán: La Catedral de Milán, La Galería Vittorio Emanuelle II, El Teatro de La Scala… Absolutamente todo y será por parejas. Giro la cabeza para decirle a Madison si lo puede hacer conmigo pero cuando voy a decírselo, April ya se lo está diciendo, veo como Madison asiente. Finalmente el profesor añade: —No vais a poneros con quien vosotros queréis. Yo mismo voy a poner las parejas. A saber con quién me toca… El profesor empieza a nombrar aleatoriamente las parejas. Algunos se alegran por las parejas que les ha tocado y otros resoplan. —Madison Turner con… Jackson Williams. —Profesor, ¿es necesario? ¿No lo puedo hacer con otra persona? —protesta Madison. —No, señorita Turner, las parejas son esas y si no realiza el trabajo lo tendrá suspendido y no querría suspender esta asignatura, ¿verdad? Madison curva sus labios y se tira hacia atrás poniendo cara de pocos amigos mientras mueve su pie completamente inquieta. El profesor nombra a April con Matt Parisi. —Y por último —añade el profesor —, los dos que quedan: Annie Evans y Caleb Sprouse —no puede ser… Giro mi cabeza al otro lado encontrándome con su mirada de desaprobación. —Profesor, yo puedo hacerlo solo —replica Caleb —. Además ella es nueva aquí, no creo que entienda algunas cosas o que hable mucho el idioma. Abro la boca con incredulidad quedándome totalmente sorprendida ante sus palabras. ¿Qué demonios se ha creído este idiota? —Sí la señorita Evans no sabe muy bien el idioma le enseña usted —dice el profesor y el timbre suena dando la clase por finalizada —. Una última cosa: las fotos no las quiero sacadas de Internet, quiero que las hagáis vosotros mismos. Fino a domani —dice finalmente en italiano. Cuando el profesor sale de clase, cojo mis libros con bastante cabreo y me levanto dirigiéndome a él. —Mira, yo no sé lo que te pasará con la gente de este instituto pero no yo tengo nada que ver ni he comentado nada sobre tu hermano. A mi tampoco me hace ni puñetera gracia de hacer este trabajo y menos contigo pero como no quiero suspender no tendré más narices que hacerlo —Caleb me mira con ambas cejas alzadas alucinando —. Puede que a ti no te importen una mierda los estudios pero a mi sí así que cuando quieras llamas a mi puerta para hacer el trabajo o lo hago sola, me da igual —me doy la vuelta par dar unos pasos y marcharme pero retrocedo: —Ah, y sé hablar perfectamente italiano. Salgo de clase disparada caminando rápido hacia la taquilla cuando de repente siento como si alguien viniese hacia mí rápidamente. —¿Qué ha pasado con Caleb? —pregunta Madison a mi lado bastante curiosa. —Nada, simplemente le he dejado las cosas claras y si no lo quiere hacer conmigo lo haré yo sola. —Y yo lo tengo que hacer con el idiota de Jackson… —pone los ojos en blanco. —Quizá arreglais vuestras cuentas pendientes —sonrío traviesamente. —Él y yo no tenemos nad que arreglar —niega con la cabeza —. He alucinado con eso que ha dicho Caleb de que no entiendes el idioma. —Ese idiota —concluyo. La hora antes del recreo nos toca clase de deporte. Primero el profesor nos indica unos calentamientos y después que corramos durante quince minutos por el patio. De repente alargo la vista viendo a Madison correr mientras Jackson se pone a su lado. Al ver a Madison corriendo a más velocidad para esquivar a Jackson produce que me ría. —¿En tu casa o en la mía? —escucho un murmuro a mi lado. Alzo la vista viendo a Caleb corriendo justo a mi lado. —¿Perdona? —Ya me has escuchado, respóndeme. —No, no te he escuchado —espeto. Caleb murmura un j***r por lo bajo. —¿En tu casa o en la mía? —Me da igual. Y dicho eso, cojo más velocidad y lo adelanto. Antes de finalizar la clase jugamos un poco a baloncesto y cuando el timbre suena, nos metemos en los vestuarios. Cuando las clases finalizan Madison me ofrece de ir con ella y con su madre hacia casa así que acepto encantada. Cuando entro en casa veo que mi tía no está cuando compruebo que sobre la nevera hay una nota de ella diciéndome que llegará y que hay comida en la nevera. Mientras me caliento la comida y me preparo a la mesa me viene a la mente lo que ha sucedido la clase de primera hora. ¿Somos treinta en clase y justo me tiene que tocar con el vecino de enfrente…? A veces el destino puede ser muy caprichoso. En cuanto termino de comer, me pongo musica a todo volumen en mi habitación y me dispongo a hacer una limpieza a fondo mientras canto a pleno pulmón. Por la tarde me dedico un rato a hacer los deberes que me han mandado para la semana que viene y al mismo tiempo pienso en el trabajo que me han mandado hacer con Caleb. ¿Querrá finalmente hacer el trabajo conmigo o lo hará por su cuenta? De repente el sonido de mi móvil me saca de mis pensamientos. —Hola Madison —respondo amablemente mientras respondo a la pregunta de un ejercicio. —Hola, ¿tienes algo que hacer? —Estoy terminando unos deberes y he pensado en ir a tirar currículums. —Oh… ¿Te puedo acompañar? —Claro. —Bien, en media hora estoy en tu casa. Entonces, cuelga. Media hora después cojo las fotocopias de mi currículums y salgo de casa encontrándome con Madison. Tiro currículum en un cine que hay en nuestro barrio, en algunas tiendas de ropa del centro y finalmente en algún bar. Cuando acabamos entramos en un café-bar a tomar algo. —¿Sabes? Esta tarde antes de llamarte he ido al instituto a llevarle a mi padre unos papeles y estaban los jugadores de baloncesto, estaban entrenando y no he tenido más remedio que acercarme a hablar con Jackson sobre el trabajo. —¿Y te ha puesto alguna pega? —pregunto dándole un sorbo a mi batido. —Al contrario. Me ha dicho que mañana después clase que vaya a su casa y nos iremos a hacer las fotos —hace una mueca en modo no entiendo nada —. En realidad no debería sorprenderme, a Jackson le conviene aprobar, él está aquí por una beca. —¿No es de Italia? —Madison niega con la cabeza. —No, él es de Texas. Y yo en realidad tampoco nací aquí, mi madre es Italiana y mi padre de Wisconsin lo que pasa es que a mi madre la trasladaron aquí hace unos años. —Vaya… —digo totalmente sorprendida. Seguimos charlando un rato más hasta que decidimos volver a casa y quedamos en que Madison me recogería junto con su madre. A la mañana siguiente, después de desayunar con mi tía, salgo de casa e inmediatamente subo al coche dándole los buenos días a Madison y a su madre. —¿Qué tal llevas Italia? ¿Te gusta Annie? —Sí, la verdad —sonrío amablemente. —¿Te harás animadora? Quizá Madison se anime este año. —No lo sé, April me lo propuso pero todavía lo estoy pensando. La verdad es que no he pensando aún en eso. ¿Yo siendo animadora? Sinceramente no me veo en absoluto. Una vez entramos en el instituto, nos dirigimos a nuestras taquillas a sacar los libros que nos tocan ahora. A medida que nos vamos acercando a nuestra aula escuchamos jaleo hasta que nos damos cuenta de que hay una pelea. Madison y yo intentamos acercarnos pero con la gente que hay es inútil abrirnos el paso. Dos profesores entran en el aula y cuando los separan, me doy cuenta de que es Caleb y un chico moreno con el que se estaba pegando. Caleb lo mira enfurecido, como si lo matase con la mirada y el pómulo lo tiene hinchado. —Sprouse y Woods a mi despacho. ¡Ya!
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD