Susy

2408 Words
A la mañana siguiente, cuando me despierto y desbloqueo el móvil veo que tengo un mensaje de Annie. “Caleb, me voy con mi tía, llegaré mañana pero no sé a qué hora. Me voy a dejar el móvil aquí, nos vemos el lunes. Si quieres ya me cuentas qué tal tu hermano cuando vuelva. Xx. “ Termino de despertarme por completo al leer ese mensaje. ¿De verdad tengo que esperarme un fin de semana a aclarar mis dudas? En fin, tendré que tener paciencia. Al fin y al cabo, creo que Annie se merece irse y despejarse después de todo. Después de darme una ducha y de vestirme, bajo a la cocina a desayunar. Cuando bajo a la cocina me encuentro a mí tío bebiendo café mientras revisa su teléfono. —Buenos días —saludo dirigiéndome a los armarios a coger mi taza. —Buenos días. ¿A qué hora llegaste? No te oí llegar. —Sobre las doce de la noche o así. —Con razón… anoche caí rendido —dice mi tío dándole un sorbo a su café —Te perderías anoche la fiesta de aniversario del instituto. —Así es —digo poniendo la leche a calentar —. Tenía pensado llegar pero el tren sufrió una avería. —Oye, ¿qué tal sigue Callum? —Igual —digo apartando el mechón que cae sobre mi frente. —Más tarde llamaré a Salvatore para que me informe de cómo van las cosas —dice levantándose dirigiéndose al fregadero dejando su vaso de café —. ¿Qué vas a hacer ahora? —Iba a ver a Annie a su casa pero ahora no lo sé, supongo que me iré a hacer fotos a algún sitio. —Sí, lo sé. Annie y Claire se han ido a Verona, les he dejado la casa que tenemos allí. —Vaya… —¿Te estás haciendo muy cercano a esa chica, no? —mi tío sonríe de lado. —Simplemente somos amigos. “¿Desde cuándo los amigos se besan, Caleb?” —dice la voz de mi conciencia. —Ya, bueno —expresa mi tío secándose las manos después de haber fregado lo que ha ensuciado —. Me marcho, te veo después. Asiento. Coge la americana que tiene colgada sobre la silla, coge sus llaves haciendo un sonoro ruido y se marcha. De repente mi móvil vibrar sobre la mesa. El nombre de Jackson ocupa la pantalla de mi móvil. —Vaya, creía que estabas durmiendo —comento mientras me meto una cucharada de leche y cereales a la boca. —Seguiría durmiendo si mi padre no me hubiese despertado —gruñe —. Me ha puesto de muy mala leche así que me voy a entrar a una cancha de baloncesto para desestresarme, ¿vienes? —j***r con tu padre. Cuando está en casa siempre estáis discutiendo —niego con la cabeza. —Y sobre todo cuando tengo una resaca de mil demonios —me río imaginando a Jackson llevándose la mano a la frente mientras se despereza en la cama —. ¿Quedamos en una hora? Quiero desayunar y tomarme una pastilla. Paso por ti con el coche. —Está bien, no vemos —digo y cuelgo dejando el móvil sobre la mesa. Sigo desayunando mientras veo una serie que están haciendo en la tele, hasta que de repente llaman al timbre. Me levanto a regañadientes y cuando abro la puerta me encuentro con la persona que menos me esperaba. *** Annie Evans Cuando llegamos a la casa que Jack Sprouse nos ha prestado, me doy cuenta de que la fachada está pintada en varios colores y la verdad es que me gusta bastante. Por dentro la casa es parecida a la de mi tía, cocina y salón prácticamente al lado y las habitaciones arriba. La única diferencia es que aquí abajo hay un baño y arriba otro. —¿Qué te parece si ordenamos un poco esto? —Me parece buena idea. ¿Hace mucho que Jack no viene aquí? —Me dijo que en verano se vino aquí un par de días con Caleb y Callum. Asiento. Subimos arriba observándolo todo y poco después nos ponemos a limpiar un poco no sin antes conectar el televisor y poner la radio desde ahí ya que ninguna de las dos llevamos móvil. Dos horas más tarde, mi tía y yo llegamos con bolsas de comida y de bebida. Abrimos varios paquetes dejándolo en platos de plástico y nos bebemos una Coca-Cola cada una. —Bueno tía, cuéntame. ¿Cómo ha sido eso de que Jack Sprouse te ha dejado su casa? Una casa no se deja a cualquier persona —me llevo una papa a la boca alzando ambas cejas. —Nada. Jack y yo nos conocemos desde hace tiempo, a parte de vecinos somos buenos amigos, eso es todo —mi tía coge su Cocacola dándole un trago y por un momento desvía la mirada. —¿Por qué presiento que no me lo estás contando todo? —le miro con los ojos entrecerrados. —Tú tampoco me lo cuentas todo —contraataca ella. —Me cuentas y te cuento —acerco mi rostro hacia la mesa —Hecho —sonríe mi tía satisfecha. Cojo una papa y me la llevo a la boca esperando a que mi tía empiece ha hablar —. Hace un año y medio, más o menos, tuve algo con Jack. —¿Enserio? —mi tía asiente detenidamente. —Nos acostábamos de vez en cuando hasta que percibí que él quería algo más, le dejé las cosas claras y… se acabó. —¿Y era cierto? ¿Quería algo más? —Sí. —¿Y tú por qué no? ¿No te gustaba lo suficiente? —No sé Annie, estoy muy bien sola. Prefiero tener royos de una noche, sin ataduras y sin tener un novio que te controle las veinticuatro horas del día. —Pero, ¿qué clase de novios has tenido tú? —suelto una carcajada. Mi tía coge un pelotazo lanzándomelo en la cara pero afortunadamente lo esquivo. —Algún día sentarás la cabeza, ya lo verás —digo llevándome un pelotazo a la boca mientras mi tía niega con la cabeza. —Ahora es tu turno, cuéntame. —El otro día Caleb me besó. —¡Vaya! Llevas poco tiempo aquí y ya estás ligando. Sobrina mía tienes que ser —me guiña un ojo y me río —. ¿Y qué pasó después? —Nos fuimos a dar una vuelta, tomamos algo y al despedirnos le besé yo. —¡WoW! ¿Estáis saliendo entonces? —No lo sé. —¿Cómo que no lo sabes? —No… desde que nos besamos no lo he vuelto a ver. Anoche supuestamente tendría que haber llegado en la fiesta de aniversario del instituto, pero nada. —Y yo diciéndote de irnos fuera cuando tú tienes asuntos pendientes que arreglar —mi tía niega decepcionadamente. —No te preocupes tía, me ha gustado mucho la idea que has tenido. Nunca viene mal desconectar un día de todo y por Caleb no te preocupes, quizá para él solo haya sido un beso y no quiera nada más. —No lo creo —dice mi tía llevándose una papa a la boca —. Él no tiene pinta de ser de ese tipo de chicos de “me lío contigo y si te he visto no me acuerdo”. De Callum me lo espero pero de él no. —No lo sé la verdad. Que sea lo que tenga que ser. —¿A ti ese chico te gusta? —Sí —respondo con total sinceridad —. No será el popular del instituto, no será de los típicos chicos que llamen la atención pero tiene algo que te atrapa, algo que te envuelve y te deja enganchada. No sé si es su mirada o su forma de ser o todo, no sé —sonrío. —Si ese chico te gusta y te hace sonreír de la forma en la que estás sintiendo ahora, bienvenido sea Annie. Después de todo, te mereces ser feliz. —Gracias tía —sonrío —. Tú también te mereces ser feliz con alguien. —Si tiene que ser, será. Asiento dándole toda la razón. No intentes nunca buscar las cosas, ni forzarlas, que venga solo por sí solo. Porque si esa persona está destinada para ti, por más baches que haya, el destino siempre te juntará con esa persona. —¿Hacemos un poco de turismo? —sugiere mi tía. —Claro. Caleb Sprouse Mientras Jackson se mueve alrededor del campo de baloncesto le hago fotos improvisadas mientras se desplaza botando el balón. Cuando lanza el balón dando un salto le hago una foto y la miro cerciorándome: a quedado perfecta. —¡Wow! —exclama mi amigo tras haber encestado en la canasta —. ¿Puedo ver las fotos que me has hecho? —Claro. Jackson camina hacia mi. Una vez se pone a mi lado empiezo a enseñarle las fotos que le he estado haciendo desde que estamos aquí hasta que sin querer aparece una foto de Annie, una foto que le hice el día que quedamos. Jackson sonríe de lado alzando una ceja. —Uhh… Ya le haces fotos a Annie, eh —dice divertido. —Oh, cállate —sonrío tímido y apago la cámara dejándola colgada sobre mi cuello. —¿Tienes más? —Jackson abre su mochila, coge su botella de agua dándole un buen trago. —Algunas más. —¿Ella sabe que tienes fotos de ella? —Sí, se las hice improvisadas. Me río interiormente al recordar a Annie tapándose el rostro en varias ocasiones cuando intentaba hacerle fotos. —¿Quieres dejar de hacerme fotos? —dice la chica rubia de ojos azules quejándose de una forma divertida. —¿Qué más te da? Si sales bien —me río. —¿Has visto la cara que tengo hoy? —dice como si fuera algo muy evidente —. Al menos, si me quieres hacer fotos que sea un día en el que tenga mejor cara y es que encima —replica cruzando los brazos lanzándome una mirada asesina —. ¡Caleb! ¿Quieres parar? —me regaña cuando percibe que le he hecho otra foto y suelto una carcajada —. ¡Para ya! —dice intentando no reírse. Cuando voy a hacerle otra foto empieza a caminar rápidamente hacia mi y salgo corriendo notando como me pisa los talones. —¿Has vuelto a hablar con ella? —dice Jackson sacándome de mis pensamientos. —No. Se ha ido con su tía a un Verona y vuelve mañana. —¿No has hablado con ella ni siquiera por teléfono? —dice Jackson cogiendo el balón. —No. Se lo ha dejado aquí. —Vaya, eso sí que es desconectar de verdad —asiento detenidamente. Cuando el balón está en el aire le arrebato el balón a Jackson. Él me mira sorprendido. —¿Te apetece que nos echemos un pequeño partido? —Soy muy malo pero bueno, lo puedo intentar. Le lanzo el balón a Jackson y camino hacia la mochila de Jackson para meter la cámara de fotos dentro. —¿Sacas tú o yo? —pregunto caminando hacia él. —Va, tú. Te daré ventaja —dice guiñándome un ojo y yo tan solo me limito a reírme. Annie Evans Cuando llega la noche, subo a la habitación y me meto en la cama enseguida mientras me pongo a leer “perdida”. Es realmente impresionante la mentalidad que tiene Amy —la personaje del libro —: lo tiene absolutamente todo bajo control, lo calcula todo paso por paso muy detenidamente y sabe cómo manipular la mente de una persona y sobre todo, saber tergiversar las cosas. Y de pensar que hay mucha gente así con esa mente tan perversa y calculadora… Al día siguiente por la noche, llegamos a Milán. Antes de ir a casa pasamos por McDonald's ya que no nos apetece cocinar a ninguna de las dos y después de cenar me pongo al día con los deberes de mañana A la mañana siguiente mi tía le lleva al instituto. Nada más bajar del coche visualizo inmediatamente a Madison con su padre. Al verme me sonríe y yo le devuelvo la sonrisa y camino hacia ella.no sin antes despedirme de mi tía. —¿Cómo estás? —mi amiga deja un beso sobre mi mejilla. —Bien aunque estoy un poco cansada. Anoche me desvele un poco haciendo deberes y no me aclaro absolutamente nada con latín —resoplo frustradamente. —Yo esa asignatura también la llevo bastante jodida —dice poniendo los ojos en blanco. Cuando llegamos a clase nos sentamos en nuestras respectivas mesas. Pongo la mochila sobre mi regazo, la abro y empiezo a sacar el libro y el archivador junto con el estuche. Diez minutos después el director del instituto nos informa que el profesor de latín no puede venir, cosa que agradezco ya que no tengo los ejercicios hechos. Los compañeros empiezan a alardear y a mover las mesas emocionados. Una vez guardo las cosas de nuevo en la mochila, salgo junto con Madison del aula dirigiéndonos a la salida. —¿Dónde te apetece ir? Tenemos dos horas libres. —Donde tú quieras, yo me dejo guiar por tí —digo divertida. De repente la puerta del instituto se abre e inmediatamente visualizo a Jackson, Caleb y a una chica rubia. Ella habla de una forma amigable con Caleb. —¿Va en serio? —murmura Madison. —¿Qué pasa? —pregunto mirándola. —¿Madison? —dice la chica rubia. —¿Susy? ¿Qué estás haciendo aquí? —¡Susy! —exclama April emocionada yendo hacia ella. Esa chica se pone igual de eufórica que April e inmediatamente se abrazan emocionadas. —¿Quién es? —murmuro preguntándole a Madison. —Se llama Susy, fue novia de Caleb y también de Callum. Alzó ambas cejas alzo sorprendida por lo que me ha dicho. Sin querer desvió la mirada encontrándome con la mirada de Caleb sobre mi. Ahora mismo no sabría describir pero noto que me está queriendo decir muchas cosas con la mirada.
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