Fotografías

1379 Words
En la computadora seleccionaba algunas fotos del grupo para luego imprimirlas y pegarlas en el techo, porque cuando llego a mi cuarto hay silencio. Quisiera decir que me gusta, pero me siento sola. Y si los tuviera a ustedes viéndome dormir, me sentiría menos sola. Mientras selecciono cuales serán impresas, paso algunas como de Jhay sosteniendo a Mattew junto con Ezekiel y me pregunto dónde se encontraba Elijah. Encontré pocas donde saliéramos todo el grupo, porque por alguna extraña razón siempre faltaba uno, quizás porque no había quien tomase la foto. Decidí seleccionar también alguna que otra de cada uno de ustedes individualmente, porque cada uno era distinto y cada uno trajo vida a la mía de una manera distinta. Ezekiel solía tener los dientes amarillos por falta de calcio, pero había una foto específicamente donde su sonrisa resplandecía, sus ojos azules casi no se notaban porque su sonrisa achinaba sus ojos y le arrugaba la cara. Sus gajas estaban algo torcidas e intentaba tapar la cámara con una mano. De Jhay, tengo una fotografía de él fumando y tirándole humo del cigarro a la mira de la cámara mientras viste una chaqueta de cuero, que solía ser muy clásico y distintivo de él. Con Mattew teníamos fotografías más bonitas juntos que individuales, o quizás era mi mente que siempre nos había visto como uno solo. Tenemos una donde yo estaba sonriendo a la cámara mientras él me llevaba en su espalda. Me gustaba particularmente esa foto porque mis ojos se veían aperlados por el reflejo del sol que le daba a la cámara. Suspiro mientras selecciono o intento hacerlo y busco una de Elijah. No me decido y creo que imprimiré dos. En una estamos ambos, yo reposo mi cabeza sobre su hombro sonriendo y cómo nos la habían tomado en el salón, nos encontrábamos sentados uno junto al otro. Él sonríe en la foto pero sin mostrar los dientes y su fleco le tapa casi el ojo derecho pero no logra hacerlo del todo. La otra, es una foto que le tomé desprevenido y que quizás nunca supo que se la había tomado. La encontré de casualidad porque me había olvidado de que existía. Nos encontrábamos al parecer en lo de Gia y yo aprovechaba para tomar fotos ya que la casa era un sueño. En ésta, él contemplaba el pico de la cerveza con la mirada perdida. Ambos flecos le caían suavemente por los costados y hacían un lindo contraste con su tez blanca de porcelana. No había notado entonces lo bonito que se veía. Incluso en aquel tiempo supongo que mis ojos solo estaban para Mattew, aunque en ese momento los de él se encontraban en Gia. Pero el grupo no siempre fue así de unido como quiero recordar a través de éstas fotografías. Como era claro que Mattew no tenía una decisión formada respecto a quienes eran verdaderamente sus amigos, no es como si fuera prácticamente un amigo del resto. Ezekiel y yo éramos uña y carne, era sabido. Luego se incorporaba Elijah que solía decirme que yo era su mejor amiga, y aunque solían juntarse con Jhay aparte, lo cierto es que Jhay era un lobo solitario. Pero creo que ambos sabían que ninguno era amigo del otro y que realmente solo pasaban tiempo para suplir necesidades sociales o tener un número más. Quizás eso significaban el uno para el otro. También estaba Charles que conocía a Elijah desde antes, pero no era parte de nuestro grupo o al menos yo no lo consideraba parte del grupo aunque pasara tiempo con nosotros. En realidad es algo extraño, porque estaba en clase con nosotros, en los recesos también, pero no solíamos invitarlo a reuniones o cuando nos juntábamos en algún lado. Creo que se debía a que Mattew no le daba importancia, Jhay tampoco, ni yo. Supongo que con los únicos que simpatizaba Charles era con Elijah y Ezekiel un poco porque él intentaba sociabilizar y Charles tampoco es que fuera alguien difícil de tratar. Pero ahora no puedo evitar pensar ¿Charles lo sabía? ¿Por eso es que faltó aquel día? Rebusco en sus r************* en un vistazo y Charles es muy probable que no las use, ya que sus últimos posteos son de años anteriores. Pero creo recordar dónde vive Charles porque Elijah nos llevó una vez allí. Elijah nunca nos había llevado a su casa, pero eso no era sorpresa para nosotros, solía contarnos que vivía con sus hermanos y su padre, que la casa siempre era un revuelto. Lo único que sabíamos con certeza por confirmación de ambos, es que Charles vivía cerca de Elijah y por eso se volvieron conocidos en el instituto. Le advierto entonces a mi madre que daría un paseo sola porque era necesario para mi cabeza. Lo cual era enormemente mentira, porque después de lo sucedido, nada me daba más miedo que la soledad de la calle. Le dije que quizás me encontraría a tomar algo con una vieja amiga, Killie, que realmente existe pero la tengo muy abandonada. Verdaderamente es que K solo sirve para fiestas y yo no estaba para ello. Iría a ver a Charles. Antes de salir directo para el vecindario que creía recordar, paso por la casa de fotografías en la que me atiende un joven de al menos mi edad al que no pude evitar ver tontamente. —Quiero que sean como polaroid—le indicaba mientras le daba el USB. El chico asiente con la cabeza gentilmente y prosigue a preguntarme mientras yo me detenía en inspeccionar sus rasgos; nariz respingada, cabello castaño claro, rostro alargado y el porno visual para mi vista, la nuez de Adan pronunciada. —¿Las quiere ahora o pasará a retirarlas luego? —dice devolviéndome a la normalidad. Mis mejillas se tiñen de rojo rápidamente por lo estúpida que he quedado al estar tan distraída. —Huh...no podré ahora así que probablemente las tenga que buscar mañana o cuando estén listas —dije intentando retomar el control de la conversación y parecer un humano plurineuronal. Él asiente complaciente sin más y yo me apresuro a tomar rumbo a la puerta mientras él anota algo que supongo que es parte de su trabajo. Pero antes de marchar por la puerta sintiéndome la mayor ridícula del mundo, él vuelve a dirigirse a mí. —Señorita, no olvide la tarjeta con el número del local para llamar luego y saber cuándo están listas sus fotografías—espetó. Me llevé la mano a la cabeza en gesto de lamento. —Que tonta, cierto, el número...—dije fingiendo después una risita. Tomo la tarjeta y me voy del local despavorida diciéndome para mis adentros que eso ha salido brutal hasta que voy a guardar la tarjeta en mi bolso la tarjeta y noto que al dorso, hay un número telefónico en manuscrito y arriba, también en manuscrito, un nombre; "Liam". Me ha dado su número. Me rio para mis adentros porque entre tantas cosas malas que han pasado, necesitaba algo como esto. Pero en el fondo sé que la felicidad es una montaña rusa, y cuan más alto subes, más rápido es que bajas. El autobus va por el recorrido habitual hasta que comienza a adentrarse a caminos que no me son fáciles de reconocer. De los cuales mi única guía es el GPS. Y es entonces cuando voy viendo el trajinar, lugares sombríos y escabrosos. La parte baja de la ciudad. Pienso entonces que Elijah pasaba por estos caminos todos los días de su vida y creo que era bastante desalentador ir y venir por aquí y sin embargo nosotros nunca habíamos sido conscientes. Pero eso es lo que pasa cuando alguien toma una decisión brusca como matar o matarse, intentas ponerte en su lugar y descifrar el devenir de sus pesares, y sin embargo, nunca lo sabrás. Elijah, ¿tuviste vergüenza alguna vez de mostrarnos de donde venías? ¿Por ello nunca nos invitabas? Quisiera abrazarte, tengo tu foto de fondo de pantalla. Pienso que si alguna vez sentiste pena de que supiéramos sobre tu familia, tu historia o lo que fuere, porque si es así eras un tonto y no me conocías. Porque yo hubiera sido tu amiga de cualquier forma.
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