Charles

1234 Words
Bajo en la parada que recuerdo de manera difusa de aquella vez. Claro que no es lo mismo cuando haces un viaje sola que hacerlo entre amigos, pasando muchas cosas por alto. Intento verme segura mientras camino pero el vecindario no da confianza. Pienso que quizás solo son prejuicios. Las personas me miran porque evidentemente saben que no soy de allí, así que apresuro el paso. Respiro profundo y observo la casa donde tiempo atrás habíamos venido, y ni siquiera sé si Charles sigue viviendo aquí. Aunque no ha mencionado nada de mudarse en clases, pero tampoco es que yo haya sido de quienes prestaran mucha atención en lo que decía Charles. Toco la puerta tres veces generando un sonido gentil, quería que supiera que soy alguien que lo conoce y no un delincuente. Una mujer, aparentemente normal, me atiende. —¿Si...?—instó ella. —¿Aquí vive Charles Dosson? —pregunto insegura por si me he equivocado. —¿Eres su compañera o algo? —inquirió. Asentí con la cabeza rápidamente. Sí, ésta era la casa de Charles. Al menos mi memoria no había fallado. —Adelante, pasa, después de lo sucedido no creo que él vuelva al instituto —me explica mientras yo me adentro en la casa. —Probablemente yo me cambie de instituto, mi psiquiatra dijo que es bastante normal que no querramos asistir a clases luego de lo ocurrido —le explicaba. Ella mientras tanto gritó escaleras arriba "¡Chaar, te buscan!" Y mis manos se entrelazan la una a la otra porque sé que Charles no me ha invitado y no sé cómo podría reaccionar. —¿Tú estuviste ése día, verdad? —inquirió ella. Asentí con la cabeza. —Char no se sentía bien esa mañana, inclusive vomitaba. Estaba tan preocupada por él, que luego agradecí a Dios de que me haya dado esa señal cuando me enteré de lo ocurrido... —Sí, no fue fácil —le digo mientras esquivo la mirada y hago tiempo, pero ella sigue hablando. —Ese chico Elijah, vivía a un par de cuadras de aquí. Su familia es de mal vivir, era obvio que resultaría haciendo algo como eso, siempre le dije a Char que no era buena compañía. No quiero discutir con ella, ni quiero decirle que su hijo le vendía drogas a Elijah y al resto del grupo a excepción de Ezekiel y yo que no consumíamos. Pero siempre supe que la única razón por la que aguantaban a Charles era porque era una mula. Así que solo asiento con la cabeza hasta que Charles se hace presente en las escaleras. —¿Que haces aquí? —preguntó él. —Los dejaré solos —entrometió su madre. —No, deja —le dijo él —.Tú sígueme. Y lo seguí hasta su pequeña habitación que por supuesto ya conocía. Me preguntó si podía cerrar la puerta con cerrojo por su madre y le dije que sí. Después de todo lo que había pasado, Charles no significaba ningún peligro. —¿A que vienes, Loraine? Sin rodeos—espetó una vez cerrada la puerta. —¿Cómo lo sabías? ¿Él te dijo lo que haría, verdad? Charles negó rotundamente con la cabeza. —No lo sabía —respondió intrínseco —.La tarde anterior al martes, él me había visitado porque quería unas pastillas bastante fuertes. No era el producto común que yo le hubiera vendido, pero habló sobre que necesitaba liberarse de un dolor inmenso. —¿Y te dijo cuál era ese dolor? —pregunté insistente. Él nuevamente niega con la cabeza. —Solo me dijo que ya no quería sentir más, ¿puedes culparlo?  —No. Pero a ti sí. —Mira Loraine, haz lo que quieras. No eres la única que perdió a un amigo. —Entonces respóndeme. ¿Porque no fuiste a la escuela esa mañana? ¿O realmente debo creer que estabas con vomito? —Loraine, esa tarde nos dimos con todo. Le había dado mis pastillas y no niego que tomé alguna que otra que él puso en el baso donde bebíamos. Luego que estuve mal al día siguiente y me enteré de lo sucedido sí me pregunté si él realmente había bebido del baso —dijo mirando a lo bajo y tomando lugar en la cama —.De todos modos ya está. No puedes cambiar la realidad. Ya sabes cómo lo trataban ahí, hasta yo lo hubiera hecho. —No sé si alguien se mereciera morir —repliqué. Él se levanta de la cama para mirarme fijamente. —Después de todo, ¿Tú que sabes de Elijah? —Pues lo mismo que tú, supongo —digo reticente. Él se ríe. —¿Sabes porque nunca los ha invitado a su casa? Negué con la cabeza. Pregunta desprevenida y golpe bajo. —Porque es el menor de sus hermanos y su padre es un alcoholico. Sus hermanos pasan de su padre porque algunos de ellos se fueron de casa y otros trabajan. El único que quedaba era Elijah. —Él jamás me lo había contado, pero no hubiera importado...—intento decir. —No importa, porque a él sí le importaba. ¿Sabías que Elijah era virgen y que Mattew y Jhay lo molestaban por eso? —insistió con el interrogatorio. Nuevamente silencié. Tampoco lo sabía. —¿Sabías que Ezekiel solía decirle que tú solo lo usabas? —Sí, se lo decía frente a mí. —Entonces me imagino que sabías de sus sentimientos hacía ti. Y cuánto esas palabras podían dolerle. ¿No? —No lo había visto así...—intenté decir. —Ése es el problema. Nunca tomaste en consideración sus sentimientos y lo usabas. Y lo peor, es que él lo sabía... Bajo la cabeza hacía mis rodillas, no podía defenderme. —¿Sabías que tuvo que verse obligado a perder la virginidad con una desconocida, solo porque sus propios amigos se burlaban de él? Negué nuevamente con la cabeza mientras se me cristalizaban los ojos. —¿Y sabes que es lo peor? —inquirió buscándome la mirada para verme fijamente a los ojos. —Quizás todo...—digo y lo miro. Él niega con la cabeza esta vez. —Lo peor es que él me drogó solo para que no tuviese la posibilidad de darme un tiro, sin embargo, contigo, él tuvo la oportunidad de hacerlo y te perdonó. Eso significa que nadie le importaba, sólo tú. No tenía nada que replicar ni responder, así que dejé que el silencio inundara la habitación y comencé a tomar mis cosas para irme. —Antes de que te vayas, tengo algunas cosas para darte. No creo que las merezcas, pero ya que estás aquí, te las daré... —¿Que cosas? —insté extrañada. —Hace algunos días atrás, que supongo que fue cuando comenzó a planearlo todo, me trajo una caja para que se la guarde de sus hermanos, que era para ti. Pero nunca especificó cuándo las buscaría de vuelta, pero finalmente nunca las buscó. Dicho esto saca debajo de su cama una caja color rosa pastel con nubes. Y escrito en grande "Lorai" con marcador. Sonreí al tomarla y mentiría si digo que cuando me despedí de Charles y su madre, mis lágrimas no iban por el camino de regreso a casa mojando la caja. ¿Que habrá en la caja, Elijah?
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