La semana fue pasando, cada día aparecía una rosa en mi escritorio, aunque indagara con mis colegas o enfermeras nadie sabía cómo ésta llegaba a mi oficina, nunca llevaba una tarjeta pero aun así terminaba en el tacho de basura. De alguna manera ya me estaba frustrando, por culpa de una, con Sergio hemos discutido y no quería que volviera a ocurrir, a pesar de haberlo disculpado aquel día Sergio aún se sentía de alguna manera molesto, saber que una persona envía rosas a tu pareja debe ser irritante. Por fortuna su humor fue mejorando trabajando desde el principio con su proyecto, esta vez espero que todo resulte como lo espera. Mientras seguía completando el protocolo de procedimientos para los nuevos pacientes una idea se me vino a la cabeza, terminando mi labor iré a urgencias, la enfe

