En medio de la penumbra los dos hombres completamente vestidos de n***o se encontraron. Ambos fueron conscientes de la presencia del otro, pero el que no debía encontrarse allí no tuvo tiempo de irse. Así que, inevitablemente, se topó de frente con el otro escolta. Una sonrisa se reflejó en el rostro de Steve. No parecía nervioso. Salim le miró con semblante serio. Se notaba que la tensión entre ambos era muy elevada. —Me pregunto qué es lo que estás haciendo tan lejos de tu amo —habló con total frialdad. Steve rio. —¿Acaso me extrañaste? Creí que lo nuestro ya se encontraba en el pasado. —Nunca hubo un nosotros. Tú no conoces la lealtad. —En eso te equivocas, Salim. Yo soy leal a Zeus Massey. —Es verdad… Y yo le soy fiel a Lucas Massey. Así que regresa por donde viniste y no vuelva

