Salim esperó a que Jennifer Wright subiera al auto para llevarla a casa. La notó nerviosa, preocupada y con signos de haber llorado. Por lo regular, siempre se mantenía en la máxima seriedad, sin embargo, sentía que aquella joven era alguien importante para su jefe, por eso se atrevió a hablar. —¿Se encuentra bien? La pelirroja asintió apenas un poco. —¿Hace cuánto tiempo conoces a Lucas Massey? —Preguntó de pronto, su voz cargada de curiosidad. El hombre completamente vestido de n***o pareció meditar un poco antes de responder. El tono de su piel, acento y color de ojos lo delataba. Estaba más que claro que no era americano. —Eso fue hace algunos años. Es una historia larga y bastante personal. Solo debe saber que, cuando Lucas Massey caiga, yo seré el último hombre de pie a su lado

