Después de cualquier encuentro, por fugaz que sea, quedan ideas en nuestras cabezas, ideas que a veces no se expresan, miramos y callamos lo visto o nuestras opiniones. Lo que había sucedido esta noche no sé qué tan fugaz fue para cada uno de los que asistimos a la cena. Por lo menos en ese momento no lo sabía, dieciséis años son una edad en la que vagas en un limbo de que noten o no noten que pasas de niña a mujer, que tienes senos grandes, que tu cabello brilla y tiene cuerpo propio. Que alguien se fije en ti porque usas brillo labial y que tus pestañas han sido rizadas hasta destapar tus ojos. Usamos sostenes bien ajustados, si mucho encaje, eso es para las casadas, buenas pantys, o algodón o de nylon, unicolores y con buena liga, fondos lisos, ropa en su liga, que nada se transparent

