Capítulo 12

1024 Words
Capítulo 12 Vampiros al acecho. No me quedó de otra que obedecer a Christopher así que corrí hacia su habitación. Recordé todas las indicaciones que me dio y una vez ahí, busqué unas hojas de Vellkron que me había dicho que podía encontrar debajo del sofá envueltas en una toalla. Efectivamente así fue, cuando me agaché encontré el bulto de tela y ahí dentro las hojas, así que sin esperar mucho tiempo, busqué algún zapato en medio de su desorden de ropa y le quité el cordón. Entonces tomé las hojas de vellkron y las amarré con el cordel blanco. Luego me acerqué a la puerta y lo amarré a la perilla como si de un colgante decorativo se tratara. Le hice algunas señas a Christopher indicándole que todo marchaba bien y que sólo faltaba cerrar la puerta. Pero no la cerré del todo, pues pensé que sería buena idea alcanzar a escuchar lo que decían. Una vez reconoció mis señales, Christopher dejó subir a los vampiros a la casa. Alcancé a reconocer que se trataban de dos hombres y una mujer. Por la manera en cómo lo saludaron, supuse que eran amigos. —¿Qué estamos celebrando? —Preguntó uno de ellos en tono burlesco, mientras agarraba una de las jarras y olfateaba un poco el contenido. Christopher los observó con cierta desconfianza o tal vez se sentía algo mareado por la bebida. Ambos chicos lanzan una risotada, pero la chica permaneció en silencio mientras detallaba el lugar. No parecía hacerle gracia los chistes de los otros dos vampiros. —¿Con quién estabas? —Preguntó de repente la chica y todos en la sala guardaron silencio. El susodicho se tensó un poco, pero aquella chica parecía exigir una respuesta. —Estaba solo. —Contestó con simpleza. Los otros dos se giraron nuevamente hacia la chica, parecían estar en un partido de tenis, girando sus cabezas de jugador a jugador. —¿A quién quieres engañar Christopher? —Preguntó nuevamente con notable molestia.— En el aire se siente un olor bastante concentrado diferente al Wutum que bebiste. ¿Así que ese era el nombre de la bebida sangrienta? Pensé. —¿Y si le agregó algún ingrediente diferente? —Preguntó uno de ellos, el que no había dicho nada hasta entonces. —Es verdad. —Apoyó el otro, ambos dándole el beneficio de la duda a Christopher.— Ya deja el drama, pareces una humana. Di un respingo cuando la chica en un movimiento rápido sujetó al último del cuello, afirmando sus uñas casi desgarrando su piel. —A mí no me compares con esas escorias. —Advirtió y el otro con una sonrisa burlona, puso sus manos en alto.  Tanto Christopher como el otro chico la sujetaron de los brazos, para que aflojara su agarre contra el que parecía ser uno de sus amigos. Vaya carácter fuerte tenía aquella mujer. Sin embargo, cuando la chica lo soltó, pude verle el rostro y me di cuenta que era la misma de hace unos días. Se trataba de Jace.  —Anthony, ¿podrías traerme mi gorro que está en la habitación de Christopher, por favor? —Le pidió a uno de ellos, el más bajo. El susodicho asintió sin refutar.  Pero cuando se dirigía hacia el lugar donde yo me encontraba, pude ver que Christopher se interpuso en su camino con notable molestia.  —Pídemelo a mí, Jace. —Puso los ojos en blanco.— Ninguno de ustedes tiene derecho a entrar en mi habitación.  Ella se acercó a él, desafiante. —Es mi gorro. Además no tienes porqué tener esa actitud con nosotros. —Le reclamó.  —Es cierto, Christopher. —Anthony le dio la razón a la chica.— Estás muy raro hoy.  —¿O acaso estás escondiendo algo? —Preguntó viendo pero encima del hombro de Christopher en dirección a la habitación.  Mi corazón latió con fuerza. Aquella mujer ya parecía haberse dado cuenta y Christopher tal vez ya se encontraba acorralado, pues no decía nada.  Entonces suspiró. —Pasa, Anthony. —Se apartó del camino y yo tuve que cerrar la puerta de inmediato. Sin embargo, alcancé a percibir unas últimas palabras salir de los labios de Christopher.— Ese comportamiento tuyo ya se me está empezando a hacer insoportable. ¿Lo sabías, Jace? Unos pasos acercándose se escucharon del otro lado de la puerta y justo en el momento que alguien pareció intentar girar el pomo, un grito desgarrador invadió por completo la casa, así que supuse que el vampiro se había topado con las hojas de Vellkron. Gimoteé un poco, sintiéndome nerviosa y tal vez algo culpable, cuando escuchaba los sollozos de aquel chico. Seguramente ahora tenía todo el brazo paralizado con manchas violáceas en su piel, mientras sentía como si toda su extremidad superior ardiera en llamas.  Intenté acercarme lo mayor posible a la puerta para tratar de escuchar algo de lo que decían del otro lado, pues parecía haberse desatado una discusión, mientras socorrían al vampiro que no hacía más que dar alaridos por el dolor.  —Se los advertí. —Escuché decir a Christopher.— Nadie entra a mi habitación.  —¡Es Vellkron, maldita sea! —Pareció reclamarle Jace furiosa.— ¡¿Por qué mierda tenías Vellkron en la puerta, Christopher?! Hubo silencio por un momento. Incluso el vampiro herido, parecía interesado en la respuesta. ¿Por qué un vampiro tendría aquella planta venenosa y tóxica en su casa expuesta a cualquier roce? Christopher no sabía cómo responder a eso, incluso todo pareció que iba a terminar. Estaba a punto de ser descubierta y creí que no saldría viva de esta. Los segundos pasaban y yo los sentía como horas. Mi corazón latía con fuerza y mis manos pronto empezaron a temblar.  Entonces ocurrió, Christopher respondió. Justo como solo él sabía hacerlo.  —Váyanse de mi casa. —Soltó tajante.  Sin embargo, alguien le contestó.  —Esta me la pagarás. —Advirtió una voz femenina con bastante resentimiento en sus palabras.  Y luego de unos segundos se escuchó una puerta cerrarse. Ya se habían ido, nuevamente estábamos solos, Christopher y yo.
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