Capítulo 5

1470 Words
—¿Y si no llueve? — pregunto angustiada. —Si va a llover— dice mi hermana mientras rueda los ojos. —¿Cómo sabes? — ella no es Dios. —Lea, mira cómo está el cielo, las nubes están grises, es obvio que en cualquier momento lloverá, y lloverá bastante fuerte y así sería más fácil llevar nuestro plan a cabo. —Si, está nublado, pero hoy no ha caído una gota de agua. —¡Ay!, ¿Sabes qué, Lea? Quédate sola, no te voy a ayudar, amaneciste muy pesimista y no me gusta estar cerca de personas que transmiten esa mala vibra— será energía, pero bueno.... —Ya, perdón— pongo mis ojitos de cachorro hambriento. Suspira cansada. —Lea, fue muy difícil para mí, pedir un permiso en el trabajo, ¿Sabes todas las propinas que pude ganarme hoy?. —Si, lo sé, pero no te preocupes, muy pronto todo eso acabará. —Ay, Lea...— me acaricia el pelo. —Muy pronto, estudiarás en la mañana y solo trabajarás en la biblioteca por la tarde— cuánto he soñado porque eso pase y por fin se está haciendo realidad. —Si Dios quiere. —Amén. —¿No crees que ya es hora de que nos vallamos? — asiento y empezamos a salir de la casa. Pedimos un taxi, y en treinta minutos ya estamos en el restaurante, ¡En el restaurante! ¿Qué con que sea un restaurante? No me molesta que sea un restaurante, el único problema es que es de comida china, ni siquiera sé usar palillos para comerme una sopa china, ¡Una sopa! Que es uno de los platos más sencillos y fácil de comer en la gastronomía asiática o china o lo que sea. Mmmm... ya veo que te jodiste, muajajaja. —Ay, Luz, ¿Qué voy a hacer? Yo no sé comer comida china. —Te aguantas— yo no sé lo que es eso. Mejor que no me vean con hambre, soy capaz hasta de desmayarme y quedarme bizca sólo por tener hambre, ¡Yo no soporto tener hambre! ¡A mí me gusta comer! —No me voy a quedar con hambre. —¡Lea, no vayas a saltar con una bobada! — yo no soy estúpida, ni sé por qué me advierte. —Si, si— pongo los ojos en blanco. —Todavía no ha llovido— digo preocupada. —Camina rápido, está empezando a caer llovizna. —¡Yupi! — a veces, sólo a veces, soy un poco... inmadura. Entramos al restaurante, y veo a Estiben sentado en una mesa para dos que está colocada frente a una gran ventana que hace que todo el panorama de afuera pueda verse claramente. Una mesa para dos, pobrecito. —Ya lo vi, es ese de ahí— señaló a Estiben y mi hermana se queda boquiabierta. Estiben no es feo, de hecho, es bastante atractivo, pero no es mi tipo, pero... ya veo que si es el tipo de hombre que le gusta a mi hermana, es emocionante ver que a mi hermana le gusta un hombre por primera vez. No sabes si le gusta. Mi sexto sentido me lo dice y ese nunca falla. Además, solo hay que verla mirarlo para darte cuenta de que le gusta. ¿Verla mirarlo? Eres estúpida, puedes decir "Solo hay que observar como ella lo mira, para darse cuenta de que le gusta" eso se habría escuchado mejor, ¿No crees? Tú cállate, ese no es tu asunto. No me digas. —¿En serio te molesta salir a solas con él? — me pregunta atónita. —Sip— choca la palma de sus manos con su frente. Eso me recuerda al meme de los señores que. ¡Ay si, cállate! No me vuelvas a interrumpir, idiota. —Vamos— nos acercamos a la mesa y veo como Estiben sonríe al mirarme, pero cuando ve quién está detrás de mí, su cara se torna a unas facciones que demuestran su confusión. Sorry, Estiben. —¡Hola! — hasta ahora parezco feliz. Disfruta, muy pronto estarás pedir comida por internet porque vas a estar muy cansada como para estar saliendo a cada momento, si tan sólo planificaras tu tiempo, pero no eres así, así que vas a terminar así. Vaya trabalenguas el tuyo. Lo sé, soy un genio. Vete a la m.... —¡Hola! — hasta ahora parezco feliz. —Hola, Lea y la señorita...— deja la frase a mitad para que mi hermana se presente. —Luz, Luz Díaz— mi hermana le tiende la mano y este le da un apretón de manos. —Ella es mi hermana— la cara de sorpresa de Estiben es más que evidente pero su cara de sorpresa va a ser más evidente cuando sepa que mi intención es que ella se quede a acompañarnos. Él no va a saber que esa es tu intención, estúpida. ¡Ay, cállate! —Es un placer conocerla, señorita, soy Estiben. —El placer es todo mío. Aquí hay amor oh oh oh. ¿Y ahora qué te crees? ¿Cupido? Cállate, frívola. —¡Ay!, discúlpenme, siéntense, por favor— es obvio que solo usa el plural para no parecer grosero porque solo hay una silla. —Siéntate— le digo a mi hermana. Soy un genio, sí que lo soy. —¡Ay!, perdónenme, arruiné su salida, pero juro que no era mi intención, solo iba a traer a Lea, pero con esta lluvia, no podré irme, está lloviendo tan fuerte que hasta parece que es una tormenta— con juramento y todo, de verdad que mi hermana como actriz se ganaría un premio Oscar. Pobre de su marido, vas a ser esposo de una actriz. ¿Estás diciendo que tu hermana finge los orgasmos?. Ay, claro que no, y por favor, deja de hablar de... pues... de eso. Virgen, ja ja ja. Ser virgen no tiene nada de malo, eso no me define como persona. —Si, es verdad, es que la tormenta ¡Váyase! se está acercando— hay algo que me parece gracioso en lo que dijo, pero no sé qué es. —Es mejor que pidamos una mesa para tres, ¿No? — propongo. Escucho el tono de llamada de mi celular y lo saco de mi mochila, pero antes de responder, decido disculparme. —Discúlpenme, tengo que contestar, vayan pidiendo la mesa, vengo en un segundo— es obvio que no voy a llegar en un segundo. —Si, claro, ve— me dice mi hermana con una sonrisa de triunfo y sé que es porque sabe que nuestro plan salió a la perfección. ¿O quizás porque la dejaste a solas con Estiben? ¿No dices que le gusta? Dejo de escuchar a mi subconsciente y veo de quién es la llamada que me pareció tan oportuna. Llamada de: Josh ♥️ —Hola, Joshua— contesto la llamada. —¡Lea! — despego mi celular de mis oídos porque Joshua se oye tan feliz y alto, está hablando como si fuese una bocina. —Felicidades, Lea. —Gracias...— ¿Por qué me felicita? —Me siento muy orgulloso de ti, Lea, todavía no puedo creer que te hayan dado esa oportunidad tan grande, se te ha abierto una puerta, una muy ancha— ¿Qué? Pero yo no le dije nada. —¿Cómo sabes? —¿El qué? —¿Cómo sabes que fui la estudiante que escogieron este año para darle esa oportunidad de trabajo? —Este... me tengo que ir, adiós— cuelga la llamada. Si que me ha dejado confundida. ¿Cómo sabe él todo eso, si no se lo he dicho? Esto es muy raro. Dejando de hacerme más preguntas, camino hacia la mesa donde se ven dos personas hablando de forma animada. Sabía que ellos se entendían. ¿Cómo? Lo noté desde el momento en que vi cómo se veían. ¡Ay, Dios, ¡dame paciencia! —Voy a pedir el menú— dice Estiben. Tengo hambre, pero la verdad es que está comida no se me apetece. —******. —¡Demonios! ¿Qué fue lo que dijo? — siento que le pisan el pie y claro que la causante es Luz. ¿Y a esta estúpida que le pasa? —Pedí que me trajeran el menú. —Ahh— veo las miradas de descripción que mi hermana me dedica, pero simplemente la ignoro. Un c***o nos trae el menú, se inclina un poco como si fuese a saludar a la reina Isabel, y después se marcha. Okey.... —c***o, china, chini, chine, chinu— leo el menú. —¡Ay, no, no entiendo ni mierda!, mejor vayamos a McDonald's.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD