Mientras Alejandro leía un libro, decidí bajar a tomar un poco de leche en la cocina, creo que me había vuelto adicta a esa bebida antes de dormir. —Amor iré por un vaso de leche— Dije en voz baja para no interrumpirlo. —Está bien cariño— Respondió. Mientras me sirvo mi vaso de leche, siento que alguien entra en silencio a la cocina, doy media vuelta y ahí estaba Flor parada. —¿Qué haces aquí?— Le pregunté con indiferencia. —Vengo por un poco de agua, finalmente esta será mi casa y podré disponer de todo lo que quiera— Respondió con sarcasmo. —Está casa está lejos de ser tuya, no porque lleves en tu vientre al hijo de Alejandro te hace dueña, deberías pensar en tus tontas palabras— Le respondí. —Pobre de ti, con este bebé yo lograré todo lo que tú no has logrado, seré quien haga pad

