El asombro de los sirvientes de palacio era enorme al ver entrar a la reina a la cocina, estaba usando un hermoso vestido amarillo que con la luz del sol dándole directamente parecía más como una aparición, la primera que llegó saltando a saludarla fue la irreverente Griselda, estaba tan feliz de verla que se saltó todas las reglas y se abalanzó sobre ella para darle un fuerte abrazo, que fue muy cordialmente recibido. --Mi reina, es un enorme placer recibirla. – dijo Griselda mientras hacía una extraña reverencia provocando la risa nerviosa de todos los sirvientes y la de la misma Marianne --Quise venir y conocerlos a todos, sé que ha pasado mucho tiempo desde que llegue a vivir aquí, pero, creo que las cosas deben cambiar un poco, empezando por conocernos. – todos estaban felices y emo

