Peter llevaba hospedándose en el apartamento de su hija ya tres días, por lo que mientras ella llegaba del trabajo un viernes por la tarde, él le había comprado algunas herramientas para que pudiera pintar algún cuadro bajo su tutoría. Cuando ella finalmente puso los pies dentro de casa, lo primero que hizo fue saludar a su padre con un abrazo y luego a sus queridos hámsters, colocándoles más agua y comida. Cada vez que los observaba se veían mucho más tiernos que de costumbre, razón por la cual no podía evitar tomarles muchas fotos y postearlas al instante. Era muy hermosa la manera en que tenían para comunicarse entre sí, de modo que ella los observaba, intentando entenderlos, pero siempre fallaba en el intento. Su padre también les hacía mil y un cariños, aún cuando no había tenido

